domingo 10 de mayo de 2026

Monseñor Scalabrini, lejos de cumplir con su propósito inicial, advierte serias dificultades para subsistir

14 de junio de 2015 - 00:00

Hace cinco años que el Hogar, que fuera creado para albergar a niños en situación de calle, cerró sus puertas mientras que a fines del año pasado dejó de funcionar con la modalidad de Centro de Día. Actualmente la labor está desarrollada en la Escuela y en Artes y Oficios. En contacto con el sacerdote que coordina la obra, Leonardo Terzaghi, LA OPINION obtuvo detalles acerca de la compleja situación que atraviesa.

DE LA REDACCION. El Hogar Monseñor Scalabrini, perteneciente a la Obra Don Guanella, desarrolla una labor fundamental para el cuerpo social de Pergamino ya que es una institución que cuenta con una vasta trayectoria en el ámbito de la contención emocional, pedagógica y alimenticia de los niños.

El propósito inicial por el cual la congregación guanelliana construyó este espacio sobre la avenida Champagnat fue el alojamiento de niños, algunos de manera permanente, otros de modo transitorio, proteje de este modo la integridad física, emocional y educativa de los menores. No obstante, desde hace cinco años que el Hogar se encuentra vacío ya que por una disposición de los superiores de la congregación debió ser cerrado al no poder contar con los recursos económicos para mantener la infraestructura y el servicio en general.

Luego de ser clausurado como hogar de niños, Scalabrini se convirtió en un centro de día que albergaba a niños de entre 6 y 17 años. La mayoría de ellos derivados del Servicio de Promoción y Protección de los Derechos del Niño mientras que otros ingresaban a la fábrica de panificación y pastas.

Las dificultades económicas que se registran desde hace algunos años persisten y se agravan con el transcurso del tiempo y este aspecto fue determinante para que a fines del año pasado el Centro de Día Scalabrini también tuviera que cerrar sus puertas por lo que, actualmente, la actividad de la obra Don Guanella, se ve supeditada a la educación de los niños que asisten al establecimiento educativo en las modalidades de Jardín de Infantes, Escuela Primaria Básica y Escuela Secundaria Básica, sumado a esto los talleres que se dictan en la Escuela de Artes y Oficios.

 

En la actualidad

Con el objetivo de analizar la compleja realidad que atraviesa la obra Guanelliana, LA OPINION mantuvo contacto con el padre Leonardo Terzaghi, sacerdote que, desde hace más de dos años lleva adelante los destinos de Scalabrini. Desde la década del 90, esta institución fue y continúa siendo conducida por diferentes sacerdotes y hermanos pertenecientes a la congregación religiosa de la Obra Don Guanella, que se extiende por varios países del mundo incluso, los limítrofes Chile y Paraguay.

 

Realidades adversas

En diálogo con el sacerdote, LA OPINION pudo saber que el hogar cuenta con cuatro sectores de los cuales uno está desocupado ya que estaba preparado para alojar a numerosos chicos bajo la modalidad convivencial. Dicho edificio es ocupado los fines de semana por las personas que contratan el sitio para alojarse, generalmente, congregaciones de Pergamino y la zona que realizan allí retiros espirituales. 

Si bien los niños que concurren a la escuela Monseñor Scalabrini abonan una cuota mensual, los recursos no alcanzan ya que del total de la matrícula, un 50 por ciento no abona, por ende la situación económica de esta obra se encuentra permanentemente “en rojo”. Y es necesario considerar los gastos corrientes y fijos que conlleva el mantenimiento de los amplios edificios de la sede.

“Lastimosamente Scalabrini ha dejado de ser Hogar por una directiva inhumana y cruel porque los niños necesitan vivir y crecer en familia, si no cuentan con una familia bien constituida los niños acceden a la calle que es una mala educadora considerando que no vivimos en una sociedad sino en una suciedad. Cada día vivo experiencias diversas con los niños que en su mayoría se sienten entristecidos por la realidad dolorosa que les toca atravesar”, contó el padre Leonardo, al tiempo que aseguró: “Allá tenemos lugar para 94 niños y hay tantos en las calles que necesitan contención. El espacio que pertenece al Hogar es ocupado solamente los fines de semana cuando llegan grupos de organizaciones como Columna, el Cenáculo, el Movimiento Familiar Cristiano, Movimiento Carismático, Neocatecumenal e integrantes de iglesias de otras religiones, que realizan aquí sus retiros espirituales”.

 

Situación compleja

Lo expuesto por el entrevistado deja ver a las claras que el problema que atraviesa  Scalabrini es muy delicado, grave. Esta institución siempre recibió ayuda económica pero como la congregación de la Obra Don Guanella se extendió a otros continentes, los superiores indicaron que de no poder seguir con las actividades, de una forma autosuficientes, lamentablemente la institución debe cerrar. Esto es así porque la congregación tiene otras obras, en Africa,  Asia,  India  y Vietnam, a las que debe enviar ayudas económicas.

En situaciones en que el sacerdote escucha a los niños que asisten a la escuela Monseñor Scalabrini  y advierte el amplio lugar que ocupaba el Hogar, se entristece y se pregunta ¿Es justa la ley? No obstante continúa trabajando para ofrecer un óptimo servicio de contención a los niños y jóvenes, 456 en total, que asisten a los distintos niveles de escolaridad. “La situación económica se agrava porque no todas las familias de los alumnos de esta institución abonan la cuota”, sostuvo Terzaghi.

 

Recaudación

El mantenimiento de la Obra es necesario para que la institución “siga viva”. Son varias las formas de recaudación económica que se generan desde Scalabrini . Una de ellas es la realización de pastas artesanales, precisamente de fideos, que al no ser realizadas por los jóvenes que asistían al Centro de Día, debió ser confiada a una familia. “Cuando decidió cerrase el Centro de Día, precisamente el 31 de diciembre de 2014,  le confiamos a una familia de nuestra confianza la fábrica de pastas, personas entendidas que elaboran los fideos que son comercializados en las sucursales de la firma Supermercado ‘Tres Reyes’. Hay muchas personas que directamente vienen a comprar al Hogar. Además, estamos trabajando en la revinculación con el Municipio ya que años anteriores les vendíamos los fideos para los Centros de Desarrollo Comunitario. También estamos analizando la posibilidad de retomar la elaboración de facturas y panificaciones en general, al tiempo que queremos desarrollar un proyecto de huerta”, agregó Terzaghi.

 

Artes y Oficios

Mecánica, Informática, Gráfica, Computación, Seguridad ambiental, Arreglo de calzados, Carpintería, Mecánica y Soldadura son algunos de los talleres que se dictan en la Escuela de Artes y Oficios. “Estamos orgullosos de poder contar con esta institución, la única cuyo título es reconocido por el Estado, debido a que  les ofrecemos a más de 150 personas la posibilidad de contar con las herramientas necesarias que les permiten acceder al mercado laboral. En este sentido, es importante destacar la entrega y predisposición de los docentes”, indicó Terzaghi.

 

Pidiendo ayuda

Haciendo alusión a las dificultades que se registran a la hora de mantener la amplia infraestructura, el sacerdote informó: “La situación de dejar todo a la deriva me parece drástica, pero desde Italia nos manifiestan que hace muchos años que estamos instaurados en la ciudad, consecuentemente debiéramos ser autosuficientes. Por ello estamos pidiendo ayuda en todas partes para atravesar este mal momento. Hay un grupo de colaboradores que se mueve mucho para generar recaudaciones que permitan que podamos seguir manteniendo este edificio. Por otra parte hay algunas personas que por propia voluntad hacen donaciones económicas”.

El dinero recaudado se utiliza para hacer frente a los gastos mensuales, fijos, que la institución tiene en su totalidad, sea para mantener el Hogar, el espacio que estaba destinado al Centro de Día y la Escuela en su totalidad. 

A los niños que asisten a los diferentes niveles de escolaridad se les cobra una cuota mensual de 238 pesos que “no todos pagan”. En abril ni el 50 por ciento de los alumnos pudieron abonar la cuota. El sueldo de la mayor parte de los profesores viene de parte del Estado. Hemos tenido que luchar mucho para que el Estado pueda reconocer a todos los docentes que aquí trabajan. Recién el año pasado conseguimos que el Ministerio de Educación reconozca los haberes mensuales de los docentes de sexto año de la secundaria y aún el Estado no se ha hecho cargo del sueldo del  40 por ciento de los maestros del Jardín de Infantes. Nos prometieron que en la segunda mitad del año reconocerán a los docentes. A los docentes que el Estado no les abona el sueldo y al personal de maestranza, ocho personas, que se encarga de mantener los edificios, debemos abonarles nosotros el sueldo por eso contamos con un grupo de colaboradores que mensualmente realizan una feria americana; los días en que juega Douglas Haig en su cancha alquilamos nuestro espacio a los automovilistas que quieran dejar su coche estacionado”.

Consultado respecto a la ayuda económica que reciben de la Congregación, el padre Leonardo afirmó que “pedimos muchas veces ayuda a Roma hasta que no pudieron enviar más dinero, cuando culminamos el mes con deudas solicitamos ayuda a la Congregación en Buenos Aires, pero muchas veces ellos no pueden darnos dinero porque tenemos obras en diferentes lugares, incluso en países peores que Argentina”.

 

Venta del inmueble

La situación por la que atraviesa el legendario Hogar Escuela Monseñor Scalabrini es crítica, motivó ello que en reiteradas oportunidades se instalara en nuestra ciudad un rumor que manifestaba la posibilidad de vender la infraestructura del antiguo Hogar Scalabrini, es decir, el edificio que era utilizado para albergar niños. En este sentido y de acuerdo con lo expuesto por el padre Terzaghi, recibieron dos ofertas: una de parte del Club Douglas Haig y otra por parte de la Unnoba. No obstante los superiores de la Congregación decidieron “mantener en suspenso” la venta de dicho espacio.

 

Pergaminenses solidarios

Instando a la ciudadanía a colaborar, Terzaghi señaló que “estoy dispuesto a poner mi máximo esfuerzo para que la obra subsista y progrese. El trabajo educativo forma parte de una misión que no podemos abandonar, es preparar a los niños para que estén guiados por valores, y así que puedan ser nobles adultos en el futuro, ciudadanos honrados de la Patria a la que pertenecen”.

Es por ello que, aspirando a la solidaridad y buena predisposición de los pergaminenses, el sacerdote afirmó que ha logrado establecer una red de personas que colaboran mensualmente.

“Sabemos que todas las gotitas de agua forman un océano y yo confío mucho en la ayuda del Señor que es quien no nos va a abandonar”, concluyó el sacerdote.

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