En diálogo con LA OPINION, la doctora Paula Tomey, residente del Servicio de Neonatología, acompañada por la doctora Angela Pacífico, instructora del Servicio, y el doctor Leonardo Vicente, pediatra adscripto a la dirección del Hospital San José, desagregó las características del estudio y las vinculación de estos datos con el cuadro clínico de los recién nacidos.
-¿Cuáles son los indicadores que se desprenden del estudio realizado en relación a embarazo y tabaco?
-Realizamos un estudio de tipo estadístico entre agosto de 2013 y octubre de 2014, tomando como muestra todas las embarazadas que concurrieron al Hospital para tener a sus bebés. Relevamos un total de 1.300 embarazadas. Como dato saliente de ese estudio se desprende que casi el 20 por ciento del total de las consultadas declaró fumar y haber mantenido el hábito durante el período de gestación. Y el 84 por ciento negó hacerlo. La edad de las mujeres entrevistadas va desde los 15 a los 25 años.
-¿Qué lectura sanitaria se hace de esa información? Cualquiera podría presuponer que el porcentaje de fumadoras es bajo en relación a la porción que niega fumar.
-En realidad si esas cifras se comparan con las de la Organización Mundial de la Salud que indican que alrededor de un 10 por ciento de las embarazadas fuman, ese porcentaje a nivel local es mayor. Y otra cuestión es que según el organismo hay alrededor de un 25 por ciento que niega hacerlo. Por la observación que hacemos y por la alta prevalencia de bebés con bajo peso al nacer y con la gran cantidad de partos prematuros que se producen, sospechamos que un alto porcentaje de ese 84 por ciento que niega fumar, en realidad lo hace aunque no lo declara porque sabe que es nocivo para su bebé.
-¿En qué momento de la gestación se hace el estudio?
-Los datos se relevan en el momento en que recibimos al bebé, no en el control de embarazo, porque de hecho muchas no realizan el seguimiento del embarazo aquí. La intención del estudio fue encontrar nuestros propios números. Por simple observación, advertíamos un incremento del consumo de tabaco y otras sustancias, pero queríamos saber esto estadísticamente. En la conversación advertimos que muchas reconocen el problema que les ocasiona fumar, pero dicen no poder abandonar ese hábito que es una adicción. Muchas lo niegan, pero tampoco hay una manera de comprobarlo, porque si bien se puede medir la nicotina en sangre, no se hace ese análisis.
-¿Cuáles son los daños que una mamá fumadora le ocasiona a su bebé?
-Los riesgos son durante el embarazo y en el futuro. Durante la gestación, a raíz del consumo de tabaco pueden producirse abortos, desprendimiento placentario, pueden nacer bebés prematuros y bebés con muy bajo peso y en algunos casos malformaciones y problemas más graves. El consumo es perjudicial en cualquier trimestre del embarazo. En el primer tramo porque el bebé se está formando y en el último porque tiene un impacto directo sobre el peso. El cigarrillo ocasiona una vasoconstricción a nivel de la placenta, que es la que provee el alimento para que el bebé crezca; el tabaco cierra las arterias y eso es dañino para la mamá y para el bebé que se está gestando.
-¿Y después del nacimiento, qué impacto tiene el cigarrillo en el ambiente donde ese bebé crece?
-Las patologías son diversas, pero fundamentalmente se nota una mayor incidencia de cuadros respiratorios. Que el bebé crezca en un ambiente contaminado por el humo del cigarrillo predispone a que sea un hiperactivo bronquial, a que sea asmático. Pero además que la mamá sostenga el hábito de fumar ocasiona otro problema: no va a poder sostener la lactancia. Seguramente al mes del parto no podrá amamantar en forma exclusiva. Entonces por un lado hay un bebé con un problema orgánico de debilidad y por el otro una mamá que no puede darle la teta que es el alimento que necesita para fortalecer sus defensas.
-¿Lo que se observa con el tabaco, ocurre también con otras sustancias?
-Sí. Y es cada vez más común. Una siempre es prejuiciosa y piensa que esto sucede en poblaciones de escasos recursos y es totalmente equivocado ese concepto. Se ve en todos los niveles socioeconómicos y culturales.
Por un espacio libre de humo
A juicio de las autoridades hospitalarias, no alcanza con el consejo que se pueda brindar a las mujeres embarazadas. Al respecto, el doctor Leonardo Vicente planteó: El sistema de salud debe predicar con el ejemplo. Es necesario cambiar la mentalidad que tenemos los argentinos en general de creer que siempre la culpa la tiene el otro y hacer una autocrítica de nuestras propias conductas: como médico no puedo decirle a una embarazada que está mal que fume cuando en el mismo consultorio hay olor a cigarrillo. Es una contradicción.
Es necesario predicar con el ejemplo. Hay una acción de concientización que todavía es insuficiente por cuanto parece mentira, pero uno ve que la gente va a un restaurante no fuma, pero las mismas personas entran al Hospital fumando y si alguien les llama la atención por esto, se enojan, refirió Leonardo Vicente y planteó que uno de los objetivos en el largo plazo es poder declarar al Hospital como un espacio libre de humo.
Al respecto explicó que esto requiere de un proceso de certificación que lleva adelante el Ministerio de Salud y que es sumamente estricto en los controles. Vienen, hacen una inspección, en una primera instancia en espacios cerrados, y certifican cuando confirman que no hay fumadores y se llevan adelante buenas prácticas en relación a este tema. Este es un objetivo hacia el que vamos, no sabemos si será posible, pero tenemos que poner en marcha una serie de acciones orientadas a lograrlo.
En esta línea, Vicente dijo que la intención es que una vez que esté funcionando el consultorio antitabaco se puedan brindar servicios de acompañamiento también para el personal del Hospital que esté interesado en dejar de fumar.
En lo institucional, en el eje materno infantil y en la conducta individual de cada uno es que tenemos que trabajar para impulsar cambios que modifiquen una cultura en relación a una adicción que acarrea severas consecuencias para la salud.
Crearán un consultorio antitabaco para la atención de las mujeres embarazadas
El doctor Leonardo Vicente reconoció que el consumo de tabaco es una problemática general que se observa en distintos servicios del Hospital San José. No es una cuestión privativa del Hospital, el consumo se observa en toda la población y es preocupante porque existen campañas y una legislación más restrictiva, que sin embargo parece no modificar hábitos en la gente. Asimismo anticipó que desde el nosocomio se trabaja en el proceso de creación de un consultorio antitabaco que en una primera instancia se centre en la atención de la adicción al cigarrillo en embarazadas.
El pediatra adscripto a la dirección del Hospital hizo referencia a las estadísticas que se elaboraron el año pasado en el consultorio de enfermedades respiratorias y mencionó que el 50 por ciento de los chicos que fueron evaluados en el consultorio tuvieron algún contacto con el humo del tabaco en su casa.
Es un porcentaje altísimo, que incluso está por encima de la media provincial, señaló el directivo del Hospital San José y planteó que el cigarrillo está relacionado directamente con una mayor cantidad de bebés con bronquiolitis, con más resfríos, neumonías. Las condiciones ambientales tampoco favorecen porque hay situaciones de hacinamiento que hacen que muchos chicos se transformen en fumadores pasivos.
La estrategia
Analizada esta realidad la intención de autoridades del Hospital San José es plantear una estrategia que desemboque en la creación de un consultorio antitabaco para la atención de las embarazadas que no puedan dejar de fumar.
En primer lugar la idea es concientizar a la población sobre los efectos nocivos del tabaco de manera pasiva o activa y hablar de embarazo y adicción no sólo con la mujer sino con su entorno familiar, planteó Vicente.
El profesional puso el acento en la necesaria articulación que esta acción debe tener con otros efectores del sistema sanitario como el primer nivel de atención y remarcó que esto será posible gracias a la buena articulación con los referentes de los Centros de Atención Primaria de la Salud.
A través de un scanner de historia clínica estamos logrando sistemas de referencia y contrarreferencia, con lo cual este seguimiento se podrá articular fácilmente. La idea es que todos trabajemos con la misma prioridad, esta no es una cuestión ni del Municipio ni de la Provincia, es un problema que afecta a la gente y entre todos tenemos que trabajar para mejorar la salud de la embarazada y el bebé como parte de este eje que ha sido considerado prioritario en virtud de la realidad que exhiben las estadísticas, comentó Vicente.
La idea es formar un consultorio antitabaco y para eso necesitamos la colaboración de los distintos servicios y del propio personal del Hospital. Aún no está definido el equipo que trabajará en el consultorio que en principio funcionará para embarazadas y deberá contar con médicos, psicólogos y nutricionistas, para lograr que con el embarazo las mujeres dejen de fumar.
Con respecto a la instrumentación del consultorio, Vicente reconoció que se está en una etapa de organización, abogó por poder ponerlo en funcionamiento en el transcurso de este año y comentó que ya se ha convocado a profesionales del Servicio de Psicología para que pueda trabajarse desde la adicción.
Dar el primer paso
En la misma línea de las consideraciones de Leonardo Vicente, la neonatóloga Angela Pacífico comentó que mientras se instrumenta el consultorio, lo que se está haciendo desde el servicio es informar cuando se detecta una mujer que fumó durante el embarazo. Lo relatamos en su libreta sanitaria, precisó y refirió que al mismo tiempo con los residentes de Obstetricia se está promoviendo una acción orientada a captar a las embarazadas que fuman en los controles de embarazo para poder comenzar a trabajar con ellas.