domingo 10 de mayo de 2026

Exponencial aumento de la violencia familiar y de género en Pergamino

17 de mayo de 2015 - 00:00

En el Juzgado de Familia el promedio mensual de denuncias recibidas durante 2014 fue de 110, cuando en 2011 era de sólo 20, en 2012 de entre 40 y 50 y en 2013 de aproximadamente 75 casos. En lo que va de 2015 se llevan iniciadas 470 causas (117 mensuales) lo que indica que la tendencia sigue en aumento, más allá de las campañas de concientización que se realizan desde diversos organismos. Walter Giuliani pidió otro juzgado para la ciudad.

DE LA REDACCION. En Pergamino hay un sostenido incremento de causas de violencia familiar y particularmente de violencia contra las mujeres (de género). Así lo hizo saber, estadísticas en mano ante LA OPINION, el doctor Walter Giuliani, juez de Familia. 

El registro oficial indica que durante 2014 se radicaron en el Juzgado de Familia local nada menos que 1.135 denuncias por violencia familiar y de género. Una cifra que por sí misma llama a la reflexión y se torna preocupante ya que demuestra que a pesar de las campañas de prevención y concientización realizadas por los distintos organismos, la problemática sigue en aumento. O bien, merced a éstas, hay más ánimo para denunciar y hacer público lo que viene sucediendo desde años.

El promedio mensual de denuncias recibidas durante el año 2014 fue de 110 (a razón de más de tres por día), cuando en 2011 eran de sólo 20, en 2012 de entre 40 y 50 causas mensuales y en 2013 de aproximadamente 75 casos.

En tanto, en estos primeros meses de 2015 ingresaron al Juzgado 925 causas, de las cuales 470 son de violencia. Eso significa que más del 50 por ciento de las causas iniciadas este año es de violencia familiar y de género. Hasta el año pasado los porcentajes que se manejaban eran del 40 por ciento (igualmente elevado). “El incremento es una tendencia generalizada en todo el fuero”, afirmó Giuliani. 

 

Trámite

El magistrado aclaró que, tras analizar caso por caso, “siempre se da una respuesta inmediata”, ordenándose la medida de protección adecuada (prohibición de acercamiento, exclusión del hogar del agresor, reintegro de la víctima al domicilio, etcétera), incluso se le impone que se abstenga de mantener comunicación con la víctima por teléfono (fijo o móvil), a través de mensaje de texto, correo electrónico y por redes sociales. Las mujeres que denunciaron, en general, necesitaron de contención, alguien que escuchara su realidad. La duración de la medida depende de los antecedentes de la causa. En líneas generales, se disponen por espacio aproximado de entre 120 y 150 días, plazo durante el cual el equipo interdisciplinario del Juzgado trabaja con la víctima, con el agresor y con la familia para ir modificando ese tipo de situaciones problemáticas. Se dispone la realización de audiencias con ambas partes en días y horarios distintos, en las que se aconseja y/o impone la necesidad de realizar tratamiento psicológico o la asistencia a grupos de orientación, ello a fin de superar la crisis intrafamiliar.

La medida puede ser mantenida e incluso ampliada y, hasta tanto no se acredite que el contacto no resulta perjudicial para la integridad psicofísica de la víctima, no se dispone el levantamiento.

 

Mucho trabajo

Durante 2014 se dictaron 1.593 resoluciones cautelares de protección contra la violencia familiar y de género y en lo que va de 2015 ya se dictaron 607 resoluciones por esa temática.

“El trabajo que se hace es intenso (entrevista con la víctima, interacción familiar, dictado de resoluciones, seguimiento de la problemática, libramiento de oficios, etcétera) lo que conlleva mucha dedicación y esfuerzo de todos los integrantes del Juzgado (empleados, funcionarios, peritos) ya que se han incrementado no sólo las causas de violencia familiar sino las restantes del Fuero de Familia, sin que ni siquiera se haya nombrado un nuevo empleado o agente judicial desde la fecha en que comenzamos a funcionar”, señaló Giuliani.

Durante 2014 ingresaron al Juzgado de Familia 2.469 causas, de las cuales 1.135 fueron de violencia familiar y de género, lo que representa el 46 por ciento del total. Y en estos primeros meses de 2015 el porcentaje se ha elevado a más del 50 por ciento. “Basta con señalar que durante todo el año 2010 tuvimos un ingreso total de causas de aproximadamente 900, y ahora en sólo cuatro meses relevados llevamos ingresadas 925”, advirtió el magistrado.

El juez Giuliani consideró que el hecho de que exista una Comisaría de la Mujer hace que las mujeres se sientan más dispuestas a denunciar, pero que “no obstante aún existen ámbitos donde la violencia, por ser frecuente, no se denuncia”.

Mayor agresividad

Por otro lado, el funcionario señaló que el nivel de agresividad también ha aumentado, ya que hasta hace algunos años solamente se solicitaban prohibiciones de acercamiento. “Se le impedía al agresor acercarse al hogar, no mantener comunicación con la víctima y eso era suficiente. Las exclusiones, que implican sacar al victimario del hogar con la Policía, prácticamente no existían y en cambio hoy son frecuentes. La escalada de violencia es tan impresionante que no se sabe cuál es el límite, si solo es una discusión o intercambio de insultos o si eso podría llevar a la comisión de un femicidio”, refirió Giuliani.

 

Instrumentos legales

Resulta de aplicación la Ley provincial Nº 14.509 modificatoria de la Ley Nº 12.569, aunque también se aplica la Ley nacional Nº 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Esta norma implica un cambio de paradigma en tanto aborda la temática de la violencia de género desde una perspectiva más amplia y abarcativa. Regula específicamente las formas y alcances de la violencia contra las mujeres, pudiendo ésta ser física, psicológica, sexual y económica. En ese sentido, el juez Giuliani destaca que “la violencia no solo es física, ya que generalmente comienza con el maltrato verbal y psicológico, la última instancia llega a ser lo físico”. Y sobre la nueva normativa dijo que “se trata del cuerpo normativo más completo, específico y actualizado para enfrentar la resolución del problema público, que es la violencia basada en género, la violación más frecuente de los derechos humanos de las mujeres”.

 

Políticas públicas

El funcionario señaló que erradicar la violencia “constituye una responsabilidad del Estado, pero también de la sociedad en su conjunto”. Remarcó que hace falta ampliar la red de contención, hacer visibles otros resortes del Estado para lograr la equidad de género: “Necesitamos más difusión en los medios, que se insista en el tema de violencia, qué significa, cómo empieza, generalmente con una degradación o un insulto y cómo puede ir en aumento”. Giuliani consideró que, como sociedad, “algo nos está pasando” y que el Poder Judicial solo no lo puede resolver. 

“Somos una parte de la solución pero hay que insistir mucho en la prevención”, afirmó y ejemplificó:  “Podemos dictar una medida cautelar para proteger a la víctima y así evitar que el conflicto se agudice, pero no podemos hacer prevención”, exclamó.

En ese sentido dijo que si bien hay muchos recursos como los botones antipánico, áreas municipales de la mujer, refugio para la mujer agredida, grupos de apoyo, la violencia no para de aumentar. “Hay una dificultad de la sociedad, las relaciones de pareja son mucho más esporádicas y eso influye”, analizó Giuliani.

 

 

“La sociedad no puede resolver los conflictos fuera del Juzgado”

 

El doctor Walter Giuliani expuso la necesidad de contar con un nuevo Juzgado de Familia ante el gran incremento de causas que hubo en los últimos años. “En la provincia de Buenos Aires por sugerencia de la Suprema Corte se crearon 21 juzgados de Familia más y Pergamino ha quedado excluido. En cambio se han creado nuevos juzgados para ciudades similares a la nuestra en cuanto a cantidad de habitantes y litigiosidad del fuero, como por ejemplo Junín, Olavarría, Tandil y Necochea, que pronto contarán con dos juzgados, incluso San Nicolás hoy cuenta con tres. Eso significa que el requerimiento del fuero es muy grande, porque la violencia no viene sola: si además tienen hijos en común eso trae aparejado temas como el régimen de visitas, la tenencia, los alimentos, porque muchas mujeres también sufren violencia económica y si no le brindás protección en ese sentido tienden a volver. Por eso a veces con una sola denuncia de violencia hay otras tres o cuatro causas vinculadas”, indicó el juez.

Sostuvo además que atienden un sinnúmero de causas de conflictos que la sociedad no resuelve y antes resolvía con facilidad. “Es increíble pero la composición del litigio se hace en el Juzgado. La gente no dialoga, lo hace recién en el Juzgado. No puede ser que todo el tiempo tengas que estar fijando un régimen de visitas porque dos adultos no se pueden sentar a dialogar y ponerse de acuerdo”. 

“Hoy no se pueden resolver los conflictos familiares fuera del Juzgado”, sentenció.

 

 

La violencia de género en primera persona

 

La violencia de género deja marcas imborrables en la estructura psíquica de quienes la padecen. No obstante ello, con mucho esfuerzo personal, contención afectiva y asistencia profesional, muchas mujeres afectadas por este flagelo han podido recomponer su vida dejando atrás “el infierno” que supone atravesar esa experiencia de maltrato físico, psicológico, económico y verbal. Otras, las más vulnerables, son propensas a reincidir a padecer el abuso de sus parejas.

LA OPINION mantuvo contacto con una mujer que por espacio de 21 años fue sometida a la violencia verbal que le propició su marido. En algunas oportunidades, las menos, sufrió violencia física. Lucía es el nombre ficticio que desde esta Redacción se ha decidido poner a la mujer que, dotada de coraje y valentía, brindó su testimonio. Mientras que utilizaremos Juan para nombra al agresor.

Por otro lado se dio espacio a una colaboradora del Centro Integral de Mujeres (CIM) que contó la historia de Nadia, una mujer que, luego de haber efectuado más de 20 denuncias, decidió volver con el agresor.

 

“Hasta acá llegué”

Con actitud sencilla, propia de quienes no tienen nada que demostrar ni ocultar, Lucía se presenta ante la periodista y sin temor alguno empieza a contar su historia. Estuvo dos años de novia con Juan y luego decidieron casarse. Desde el principio supo que Juan era celoso pero siempre pensó que los celos formaban parte del interés que tenía por ella.

El paso del tiempo hizo que la celosía se agudizara y se transformara en una cuestión patológica, no sólo para ella sino también para sus tres hijos que vivían, a la par de su madre, las agresiones verbales y el exhaustivo control de Juan sobre Lucía.

“Juan siempre fue celoso. En la primera etapa del noviazgo eran celos normales pero después la situación empeoró. Yo siempre lo justificaba pero el paso del tiempo hizo que yo me convirtiera en una presa domiciliaria. No podía salir ni siquiera al almacén a comprar yerba. Además no me dejaba salir a trabajar”, contó Lucía.

Una vez que construyeron su casa, Lucía quedó embarazada y en ese estado su marido la cuestionaba cotidianamente respecto de si ese hijo “era de él”.

- ¿Tenía amigas? ¿Estaban al tanto?

- Asistía a la Iglesia y participaba de muchos grupos pero el me fue separando. No podía moverme sola para ningún lado. Juan entraba a casa y empezaba a olfatear como un perro porque decía que había olor a perfume de hombre, además apretaba “redial” en el teléfono para ver cuál era la última llamada que había realizado. Cuando el salía por motivos laborales o porque iba a la iglesia (vivía yendo a misa, dando la comunión, ayudando a los sacerdotes, agrega), siempre tenía que esperarlo despierta, tanto yo como mis hijos que eran quienes supuestamente me controlaban. 

- ¿Cómo era el trato de el con sus hijos?

- Relativamente bueno pero actualmente los chicos tienen una relación de respeto con el pero ninguno tiene afinidad. Mi hijo mayor, que era testigo de todas las violencias verbales, me pedía que me fuera de casa porque me veía llorar todo el tiempo 

- ¿Cómo decidió empezar a trabajar?

- Rendí las últimas dos materias para recibir mi título secundario en el Colegio del Huerto y le pregunté a una de las hermanas si podía trabajar allí. Empecé allí limpiando. Recuerdo que cada día Juan me perseguía para ver si realmente iba a trabajar, luego llamaba cada una hora al Colegio y al mediodía cuando salía estaba esperándome. Un día me acuerdo que estaba en el segundo piso pintando rejas y yo sentía que sonaba el teléfono y me ponía muy nerviosa porque sabía que era él. Entonces bajé corriendo las escaleras y atendí, por supuesto que estaba agitada, y tal como lo esperaba, era Juan que al escuchar mi voz me dijo: ‘Puta de mierda, con quién estás cog…, me mentís todo el tiempo’. Hasta la ficha del trabajo le tenía que mostrar para que me creyera.

- ¿Cuál fue la situación violenta que más recuerda?

- Cuando falleció mi mamá yo estaba muy mal. Todos los jueves mi madre iba a visitarme a casa. Un jueves después de su deceso yo estaba sentada, como esperándola y entró y me dijo: ‘¿Estás esperando a tu mamita?’. De eso no me olvido más.

- ¿Cuándo decidió ponerle freno a esta situación?

- Lloraba todo el tiempo porque en más de una oportunidad le pedía a Juan separarnos y él no accedía, muchas veces llegó a empujarme y pegar cachetazos que pude esquivar. Estaba angustiada y un día hablé con una hermana (religiosa) porque el miedo me paralizaba y fue ella quien me dio el número de teléfono de Romina Yaryura. Establecí contacto con la Dirección de la Mujer y empezamos a realizar un trabajo de hormiga porque todo lo hacíamos a escondidas. Las profesionales fueron al Colegio, me escucharon e iniciamos un proceso de terapia para fortalecerme como mujer y así poder salir de esa relación. La excusa que le puse a Juan fue que como había fallecido mi padre y mi madre en menos de un año y medio necesitaba asistir a terapia. El me llevaba al consultorio de la psicóloga y me esperaba en la puerta. Cuando salía de ahí me cuestionaba y me decía que en realidad yo no iba a terapia sino que me encontraba allí con hombres. Estuve así ocho meses hasta que tomé coraje y decidí hacer la denuncia. Ese día fue a buscarme una colaboradora de la Dirección de la Mujer en un remis, fuimos a la Comisaría de la Mujer, hice la denuncia y empecé a embolsar mi ropa y la de mi hija menor que es la que está conmigo porque los más grandes estudian afuera. Esperé hasta el sábado a la noche, cuando él no estaba, y junto a mi hermana y mi cuñado cargamos las bolsas. Me fui sólo con mi ropa y la de mi hija a la casa de mi hermana. Le dejé un papel que decía: “Hasta acá llegué. No doy más”. Cuando él llegó y se encontró con esa situación empezó a llamar a mi hermana; como no lo atendimos fue hasta la casa de mi hermana y empezó a golpear la puerta cada vez con más fuerza y a gritar que yo lo había traicionado. Llamamos a la Policía. Vinieron tres patrulleros, lo calmaron y la Justicia días más tarde dictaminó la prohibición de acercamiento. Viví unos meses en la casa de mi hermana junto a su familia y después me trasladé a la casa de mis padres. Gracias a Dios, cumplió con lo que dictaminó la Justicia.

- ¿Cuál es el mensaje que le gustaría dar a las mujeres que atraviesan situaciones de violencia y no se animan a denunciar?

- Que busquen ayuda, que se puede salir. Todas tenemos derecho a estar felices, a estar bien. Yo renací. Soy dueña de mi vida. No fue fácil porque después de la tormenta sobreviene la calma y empecé a sentir un vacío existencial, el sabor del fracaso pero Dios puso en mi camino personas buenas. 

 

Reincidir 

El otro caso que se dará a conocer para hacer visible la problemática de la violencia de género fue relatado por una colaboradora del Centro Integral de Mujeres (CIM). En contraposición al ejemplo de Lucía, el caso de Nadia no tuvo un “final feliz” porque después de haberse animado a dar el primer paso para dejar de padecer la brutal violencia que su pareja ejercía contra ella, decidió volver a esa triste realidad.

“Nadia llegó a la Dirección de la Mujer derivada de la UFI Nº 5 ya que había efectuado más de 20 denuncias por situaciones graves de violencia física, sexual, económica y psicológica. Llegó en situación de riesgo por eso se decidió el inmediato traslado al Centro Integral de Mujeres. Vale en este sentido manifestar que en una oportunidad su pareja la atropelló con su auto mientras ella se movilizaba en bicicleta dejando severas marcas en su cuerpo. 

“Nadia estaba acompañada de sus mellizas de 13 años, hijas del agresor pero no reconocidas por él. Ambas tienen un retraso madurativo debido a la violencia que también padecieron de parte de su padre.

“En el CIM, las tres estuvieron 45 días alojadas. Allí permanecieron hasta que se obtuvo la medida de restitución de bienes personales. Para tal fin, Nadia fue con efectivos policiales a su casa pero cuando llegó para buscar sus cosas, éstas habían sido quemadas por el agresor.

“Desde la Dirección de la Mujer se coordinaron acciones con la Municipalidad de Ramallo, estableciendo un trabajo de revinculación familiar ya que Nadia tenía parientes en esa localidad. Además se le otorgó un subsidio económico, se le brindó asesoramiento psicológico y legal así como el acompañamiento de los voluntarios del CIM, hasta que Nadia junto a sus mellizas se trasladó a Ramallo.

“Al mes de vivir allí discutió con su prima y se fue a otra casa que alquiló. No pudiendo sostener los gastos mensuales decidió volver a Pergamino a vivir con el agresor. Su familia en todo momento naturalizó la violencia, estando a favor del agresor, nunca colaboraron en el fortalecimiento de la víctima”.

 

 

  El abordaje local de la problemática

 

La Dirección de Asistencia a la Mujer y la Familia es una de las áreas municipales que aborda las problemáticas de violencia de género.

“Intentamos correr a la mujer del lugar estanco de víctima y brindarle recursos y herramientas de construcción, apelando a crear vínculos sanos y relaciones de igualdad”, manifestó la titular, Romina Yaryura.

Para ello se trazaron tres ejes de trabajo: talleres y capacitaciones referidos a violencia de género, violencia en el noviazgo, trata de personas, bullying, pedofilia, nuevas masculinidades que se desarrollan en establecimientos educativos. El eje de articulación interinstitucional con el Juzgado de Familia, la Fiscalía, Comisaría de la Mujer, Asociación Nueva Vida, gremios, el área de Educación, iglesias, entre otros espacios que aborden la temática de la violencia. El tercer eje es la asistencia a las mujeres y sus familias, de manera personalizada y acercándolos a los distintos recursos disponibles del Estado municipal. 

 

CIM

El Centro Integral para Mujeres es un espacio creado por el Municipio, a través de la Dirección de la Mujer. En este espacio, cuya dirección se mantiene en reserva para la seguridad de las mujeres y de los niños que allí se alojan, se brinda resguardo en situaciones de riesgo por ser víctimas de violencia de género.

Desde la apertura del CIM a mediados de 2013, se atendieron en total, hasta abril pasado, a 284 mujeres, 630 hijos y familiares. 

Con la mayoría de las mujeres que fueron albergadas en el CIM y con las que denunciaron violencia sin ser alojadas en el Centro, el equipo interdisciplinario de la Dirección de la Mujer mantiene contacto permanente.

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