Lo que nos sucedió parece lo que ves en una película de cine o en Netflix, aseguró el empresario confeccionista pergaminense. En un extenso diálogo con el Diario revivió las angustiantes horas del secuestro de su hija. La nota completa en la edición impresa de este domingo.
El pasado domingo los hermanos Raúl y José Romero llenaron de angustia y preocupación a la familia Sterlicchio: secuestraron a la hija más pequeña, Inés, en la puerta de su casa. Se convertía en realidad uno de los grandes temores del empresario y la razón por la cual había tomado recaudos, como que personal de seguridad estuviera siempre pendiente de los suyos.
Luego llegaría el llamado extorsivo, pidiendo un millón de pesos a cambio de la vida de la joven, y tras ello los minutos más desesperantes para cualquier padre. Finalmente, la falta “de profesionalismo” de los delincuentes y un interesante trabajo policial y de la Justicia Federal, hicieron que la más pequeña de la casa regresará junto a sus padres y que en pocas horas más el caso estuviera resuelto, con los perpetradores identificados y aprehendidos.
Luis Alberto “Beto” Sterlicchio recibió a LA OPINION para contar lo que sucedió en una jornada angustiante y también de fuertes emociones, que terminó de la mejor manera.
Marcado a fuego
“Realmente será un día que quedará en el recuerdo, como un mal recuerdo. Fue un día muy difícil porque como a cualquier padre que le tocan sus hijos es una situación complicada de explicar y solo se entiende cuando te pasa”, comenzó diciendo el exitoso empresario textil.
Luego hizo un relato de la sucesión de hechos: “A las 6:00 de la mañana llaman por teléfono y escuché a mi señora (María Inés Pereira Duarte) a los gritos en la cama diciéndome ‘tomá el teléfono… Inés, Inés... la secuestraron’. En ese momento es como si te cayera un balde de agua helada, es una sensación realmente inexplicable y a uno le parece que lo que te está pasando es lo que en alguna oportunidad viste en una película en el cine o en Netflix, pero cuando te sucede a vos y estás negociando con los secuestradores por la vida de tu hija es algo muy fuerte y muy difícil de contar con palabras”.
Pedido de rescate
“Beto”, como se lo conoce al empresario, rememoró la espera más dura de l su vida: “Desde que dejamos el dinero hasta nos llamaron para decirnos que mi hija había aparecido, pasa como si fuese una eternidad directamente, porque los minutos no pasaban nunca y el grado de desesperación es mayor debido a pensar que a tu hija le esté pasando algo o le estén haciendo algo. Cuando apareció fue una inmensa alegría”, enfatizó.
Improvisados
Cuando del mundo delictivo se trata suele decirse que es “mejor” que te “toque” un “profesional” que un improvisado, que puede no saber manejar la situación y excederse. Pero en este caso, la improvisación y el poco profesionalismo jugaron a favor del bien, según se desprende de relato Sterlicchio: “Cuando a mi hija la largan es porque el Ford Falcon se descompone y ellos ni siquiera llegan a buscar el rescate. A las dos horas, cuando mi hija ya estaba en la DDI, los efectivos de la Policía nos decían que habían encontrado el bolso con el dinero, así que la improvisación que tenían era mayúscula”.
Destacar lo bueno
“Quiero hacer mención a la honestidad de la Policía porque en el apuro y la desesperación mi señora en lugar de poner los 15 mil dólares que yo había arreglado con los secuestradores, pone 20 mil y la Policía me entrega la totalidad del dinero. Muchas veces se habla de la Policía, pero yo puedo decir que con nosotros portaron excelentemente bien”.
Ejemplificador y disuasivo
Con la entereza de un hombre fuerte y seguro, que sabe sacar un saldo positivo incluso de los peores momentos, Sterlicchio dejó un mensaje a la comunidad, que quedó consternada con el hecho: “Lo único que les digo a los pergaminenses es que se queden tranquilos porque a quien se le ocurra ahora experimentar cualquier tipo de secuestro, antes lo va a pensar porque a esta gente, lo que hizo, le va a costar 20 años de cárcel”.
Seriedad y profesionalismo
Por último “Beto” quiso por este medio “resaltar la tarea de la Policía, destacar la labor del juez federal Matías Di Lello y también del juez Carlos Villafuerte Ruzo que trabajó en la causa. Todos trabajaron muy rápido y nunca existió un pero para con nosotros. Para atrapar a esta gente había que hacerlo como lo hicieron todos los que ayudaron a recuperar a mi hija. Junto a mi familia les estaremos agradecidos toda la vida”.