Un nuevo hecho de violencia se produjo en la sala de observaciones del Hospital San José el lunes al mediodía y lo llamativo del caso es que el agresor es un efectivo policial perteneciente a la Patrulla Rural de Ramallo, cuya función es justamente prevenir delitos y hechos de violencia y no provocarlos.
El responsable fue detenido por el personal del GAD luego de golpear a un enfermero desde atrás y patearlo una vez caído en el piso, un acto denigrante en cualquier persona, pero más aún en un miembro de las fuerzas de seguridad.
La situación se ha vuelto insostenible en el nosocomio y ya no sorprende a nadie, pero aumenta la tensión en la comunidad hospitalaria y la preocupación del personal médico y de enfermería que se ven cada vez más expuestos.
Es el cuarto episodio de violencia que se produce en el lapso de tres semanas en diferentes sectores del Hospital, dos de los cuales tuvieron como víctimas al personal.
Policía violento
El incidente que trascendió ayer, se produjo el lunes al mediodía en la sala de observaciones del nosocomio, en circunstancias en que el enfermero hacía la recorrida, visitando a los pacientes que se encontraban en observación en una sala ubicada a metros de la guardia.
Según trascendió, el atacante, que sería pareja de una jovencita que habría ingresado por ingesta de pastillas, habría increpado verbalmente al empleado ante una supuesta burla hacia su novia.
El enfermero le habría respondido que bajo ninguna circunstancia se burlaría de un paciente, pero al quedar de espaldas al agresor, recibió un puñetazo en la nuca que lo hizo caer al piso, y una vez derribado también fue banco de algunas patadas.
Un médico de guardia fue quien habría intervenido para contener al atacante e impedir que siguiera golpeando al enfermero.
En cuestión de segundos arribó personal del GAD con base en la garita de acceso a la guardia y redujo al efectivo policial, para luego trasladarlo a la Comisaría Segunda.
En la dependencia se determinó que el imputado era miembro de la fuerza de seguridad y que cumplía funciones en la Patrulla Rural de Ramallo.
El efectivo quedó a disposición de la Justicia en calidad de detenido.
Antecedentes
Lo que sucedió el martes no es un episodio de violencia aislado sino que forma parte de una sucesión de hechos que comenzó hace poco más de dos semanas con una pelea entre jóvenes que se inició en un boliche céntrico y terminó a los tiros en el quirófano del Hospital.
El hecho se produjo el domingo 30 de octubre pasado, alrededor de las 6:15 como consecuencia de un enfrentamiento previo entre dos grupos de jóvenes en el interior de un boliche. Uno de los involucrados sufrió lesiones cortantes y se dirigió hasta la guardia del nosocomio junto a un hermano para que lo asistieran. Minutos más tarde arribaron al lugar otros dos jóvenes, integrantes del otro grupo. Entre golpes y corridas ingresaron a la sala de quirófano que se encontraba abierta porque instantes antes se había retirado una parturienta y el personal estaba realizando el cambio del material de esterilización. Detrás de estos ingresaron los otros dos individuos, uno de los cuales portaba un arma de fuego calibre 22 con la que efectuó tres disparos dentro de la sala, los cuales impactaron en una puerta a una altura media-baja, informó una fuente judicial a este medio.
El domingo alrededor de las 15:00, sucedió otro episodio en la guardia. Un joven, junto a su pareja y el bebé de ambos, esperaban para ser atendidos cuando ingresó al lugar una persona con la que tendría un conflicto previo, lo cual dio lugar a una discusión que rápidamente pasó a las manos.
Según trascendió, el sujeto que se encontraba con su familia, extrajo de entre sus prendas de vestir un arma blanca con intenciones de atacar al otro, pero mientras manipulaba el cuchillo, el arma se le escapó de las manos.
El personal de guardia del Hospital advirtió rápidamente el incidente y dio aviso a la garita de vigilancia policial ubicada en el ingreso a la guardia.
Los efectivos del GAD intervinieron oportunamente y antes de que el sujeto tomara nuevamente el arma y atacara al rival, lo redujeron.
Sin embargo, este hombre alcanzó a golpear a uno de los uniformados, pero fue rápidamente neutralizado.
El otro efectivo, en tanto, habría arrojado gas pimienta para dispersarlos.
Por su parte, la mujer que llevaba a la criatura en brazos, lejos de alejar a su hijo de la escena de violencia, permaneció en el lugar y el gas arrojado habría afectado también al bebé.
El antecedente más reciente ocurrió el martes de la semana pasada y la víctima fue una supervisora de enfermería.
La mujer caminaba por el pasillo central, en un sector cercano al laboratorio cuando vio a una señora agachada, tomándose el abdomen y apoyada contra la pared.
Ante esta situación la trabajadora se acercó para auxiliarla y le preguntó qué le pasaba, pero la mujer se puso de pie instantáneamente e ingresó a una de las dependencias del hospital. Detrás suyo entró la supervisora y fue en ese momento cuando se produjo el ataque.
Según fuentes cercanas a la víctima, la mujer extrajo de entre sus prendas de vestir un elemento cortante y se abalanzó sobre la trabajadora de salud, que como pudo se libró de la agresora, que intentaba apuñalarla.
La atacante finalmente desistió y escapó corriendo por los pasillos del nosocomio, mientras que la supervisora sufrió una herida cortante en el cuello.