domingo 10 de mayo de 2026

La inseguridad también es un tema de preocupación entre los jóvenes

4 de noviembre de 2016 - 00:00

Un informe sobre “Victimización e Inseguridad” en la población urbana de Argentina elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) demuestra que la inseguridad aparece como el tema de mayor preocupación para la población urbana de 18 años en adelante.

Según los resultados del trabajo Edsa- Bicentenario (2010- 2016), si bien se registra una caída de casi 10 por ciento respecto a 2014, la inseguridad aparece desde 2010 como la mayor preocupación de la población urbana de 18 años y más. 

“Esta caída puede deberse a que en 2015 la pobreza y desi-gualdad social, la corrupción y el narcotráfico adquirieron mayor relevancia social”, evaluaron las investigadoras. 

Explicaron que “si bien se observa un constante crecimiento de la delincuencia entre 2010 y 2014, el porcentaje disminuye un 3,4 por ciento entre 2014 y 2015, siendo que un 27,7 por ciento de las personas o algún miembro de su familia ha sido víctima de algún hecho de delincuencia o violencia en 2015, en comparación al 31,1 por ciento de 2014”. 

Durante este período la inseguridad subjetiva se ha mantenido en niveles elevados, superando el 80 por ciento en todos los años, es decir que 8 de cada 10 personas se sienten inseguras. 

Si bien se evidencia una pequeña caída del 0,7 por ciento en relación al 2014, el 87,3 por ciento de las personas se sienten inseguras en su casa, barrio o vía pública y consideran una alta probabilidad de convertirse en víctimas de un delito. 

“El aumento del delito entre 2010 y 2015 tuvo como principal afectado a las personas que residen en el resto urbano del interior, mientras que las personas con nivel sociorresidencial medio alto y que residen en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registraron la mayor caída de hechos delictivos”, de acuerdo con el reporte. 

Se observa también un alto porcentaje de personas de 18 a 34 años de edad que han sido víctimas de algún delito, el 33 por ciento. 

Respecto a la inseguridad subjetiva, al contrastar los datos en este período, aparece un incremento en todos los factores de análisis. 

El mayor aumento se registró dentro de la clase socioeconómica baja, seguido de las villas y asentamientos y el secundario completo. 

Los datos evidencian que las personas de los sectores más bajos son quienes presentan una mayor incidencia de la percepción de inseguridad.  Por último, los resultados dan cuenta de los efectos que tiene, tanto la inseguridad objetiva como la subjetiva en el bienestar y salud mental de las personas. 

No solo las personas que han sido víctimas de algún delito como también las personas que se sienten más inseguras en el entorno presentan un mayor malestar psicológico y se sienten nada o poco felices. 

A su vez, si bien aquellos que han sido víctimas de algún delito (sobre todo en el estrato medio bajo) presentan un menor déficit de estrategias de afrontamiento negativo, existe un predominio de conductas “evitativas” en quienes se sienten más inseguros en su entorno.

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