Con los bajos registros térmicos crece el número de consultas en los distintos efectores de salud por patologías estacionales. Aunque es el nivel de demanda esperable para esta época del año, instan a extremar las medidas de precaución contra la gripe y otros cuadros virales.
DE LA REDACCION. Esta temporada el frío anticipó su llegada y en este receso invernal los registros térmicos volvieron a hacerse sentir con condiciones que prometen extenderse durante los próximos días, lo que incrementa la circulación de virus respiratorios. Esto pone al sistema sanitario en alerta, en la tarea de sostener los dispositivos de atención orientados a evitar la sobrecarga en los lugares de atención y garantizar la provisión de insumos para el tratamiento de gripe y otras enfermedades respiratorias propias de esta época del año. Más allá de los cuidados de salud, la incorporación de hábitos sencillos como el lavado frecuente de manos, estornudar con el pliegue del codo, ventilar los ambientes y mantener la lactancia materna contribuyen a la disminución de la transmisión de los virus respiratorios y se vuelven conductas de adopción obligatoria durante la temporada invernal.
Ante la persistencia de los fríos intensos y la consecuente circulación de virus respiratorios que afectan la salud de personas de todas las edades, desde diversas dependencias del sistema sanitario nacional, provincial y local, insisten en la advertencia de que la prevención es la principal herramienta para evitar las complicaciones que estas enfermedades suelen generar. En este contexto, autoridades sanitarias recuerdan a la población que adoptando sencillas medidas de prevención contribuyen a la disminución de la transmisión de esos virus.
Circulación viral
Durante el invierno circulan distintos virus que producen enfermedades respiratorias entre las que se cuentan la bronquiolitis que afecta principalmente a niños pequeños y lactantes; la enfermedad tipo influenza (ETI) o gripe; las infecciones respiratorias agudas graves (Irag) y las neumonías.
Es importante que cuando los niños experimenten síntomas como fiebre, mocos o dificultad para respirar concurran a la consulta médica y si los bebés enfermos se encuentran decaídos y rechazan el alimento; respiran aceleradamente, con ronquidos o silbidos y se les hunde el pecho al respirar, se debe acudir de manera urgente al centro de salud.
Como sucede en otras enfermedades, la mirada más atenta del sistema sanitario está puesta en los dos extremos de la vida y en este sentido, los adultos mayores y las personas que por diversas razones tienen amenazado su sistema inmunológico son, junto a los bebés y niños, los que deben extremar las medidas de cuidado para evitar las complicaciones graves que puede generar un cuadro respiratorio que en el resto de la población puede cursar sin mayores inconvenientes.
Para no enfermar
Una serie de recomendaciones resultan válidas para mantener alejadas las infecciones respiratorias. Aunque en su mayoría son conocidas por la población, recordarlas es una manera de mantener en la primera consideración de la agenda la idea del cuidado: Alimentar a los bebés exclusivamente con lactancia materna hasta los seis meses, agregando a partir de esa edad alimentos complementarios adecuados. Aplicar a los niños todas las vacunas del calendario nacional. Evitar el contacto de los niños con personas afectadas por enfermedades respiratorias. Lavarse frecuentemente las manos, sobre todo antes y después de ir al baño, preparar comida o cambiarle los pañales al bebé. Cuidar el aire interior de las viviendas, evitando el humo de cigarrillo o de leña, y ventilando las habitaciones donde hay brasas o una llama (porque producen un gas venenoso, el monóxido de carbono, que no se ve ni tiene olor). Cuidar la casa de la humedad, evitando que se junte vapor en los ambientes para que no se desarrollen bacterias o moho. Consultar en forma temprana al médico ante la aparición de síntomas compatibles con la gripe y evitar la automedicación.
Un sistema preparado
A nivel local, en el terreno de la atención primaria se observa desde hace semanas un incremento en el número de consultas por cuadros respiratorios, tanto en pacientes pediátricos como adultos. Desde el sistema público de salud se efectuaron las previsiones y se diseñaron esquemas de atención y provisión de tratamientos para el abordaje de las patologías más frecuentes durante esta época del año. A nivel zonal, en tanto, desde la Región Sanitaria IV se mantiene en marcha la estrategia prevista en el plan de contingencia contra las Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (Irab), lo que posibilita que los distintos efectores de salud de las diversas localidades cuenten con los protocolos y elementos necesarios para afrontar los períodos de mayor demanda, al tiempo que mantener actualizada la carga de datos epidemiológicos y de seguimiento.
Distintas consultas efectuadas por LA OPINION tanto a nivel oficial como privado refieren que el número de consultas que se reciben son las esperables para esta época del año, aunque el hecho de que ahora se haya anticipado la circulación de virus respiratorios hace que se mantenga muy activa la vigilancia orientada a evitar que algunos cuadros se compliquen, fundamentalmente en los grupos considerados de riesgo para las enfermedades respiratorias.
En vacaciones
Aunque este año no ha habido medidas de restricción impuestas para ninguna actividad que suponga la concentración de personas, la amenaza de la gripe está latente en cada temporada. Y en este sentido, la principal recomendación del sistema sanitario es que ante la concurrencia a lugares cerrados que supongan la presencia de muchas personas, se extremen algunas medidas de cuidado como el lavado frecuente de manos y la abstención de mantener contacto con personas que estén cursando cuadros respiratorios que puedan motivar contagios. En este sentido, tanto para actividades recreativas como laborales, está vigente la sugerencia de aislarse ante la aparición de síntomas compatibles con cuadros de tipo respiratorio que son altamente contagiosos. En la misma línea, se sugiere evitar la automedicación y se recomienda concurrir al médico.
Más vale prevenir
Para prevenir las enfermedades respiratorias hay una serie de cuidados que se pueden tomar a nivel individual y colectivo.
- Alimentar a los bebés exclusivamente con lactancia materna hasta los seis meses, agregando a partir de esa edad alimentos complementarios adecuados.
- Aplicar a los niños todas las vacunas del Calendario Nacional de Inmunización.
- Evitar el contacto de los niños con personas afectadas por enfermedades respiratorias. No acudir a lugares de amplia concentración de personas si se está cursando un cuadro viral.
- Lavarse frecuentemente las manos, sobre todo antes y después de ir al baño, preparar comida o cambiarle los pañales al bebé. También al regresar al hogar luego de haber estado en contacto con distintos ambientes y personas.
- Cuidar el aire interior de las viviendas, evitando el humo de cigarrillo o de leña, y ventilando las habitaciones donde hay brasas o una llama (porque producen un gas venenoso, el Monóxido de Carbono, que no se ve ni tiene olor).
- Cuidar la casa de la humedad, evitando que se junte vapor en los ambientes para que no se desarrollen bacterias o moho.
Lugares de atención
A nivel local, el sistema público, a través de la red de Centros de Atención Primaria y el Hospital San José cuenta con dispositivos de atención diseñados para el abordaje de las patologías respiratorias. La recomendación es consultar en forma temprana al médico ante la aparición de síntomas compatibles con enfermedades estacionales y evitar la automedicación.
Vacunacion
Previo al inicio de la temporada invernal, la campaña de vacunación contra la gripe destinada a la población que conforma los grupos de riesgo constituyó la principal estrategia orientada a prevenir las complicaciones propias de esta patología. Este año las dosis llegaron en tiempo y forma y la población tuvo acceso a la inmunización. A pesar de ello y de acuerdo con los últimos datos oficiales difundidos por las autoridades sanitarias, la respuesta fue dispar en algunos segmentos poblacionales, entre ellos las embarazadas y los niños -en estos últimos fundamentalmente en la baja cobertura de la segunda dosis de vacuna antigripal-, con los riesgos que ello implica.