sábado 04 de abril de 2026

El martes 26 se recuerda a los santos Ana y Joaquín, patronos de los abuelos

24 de julio de 2016 - 00:00

 

Para honrar a los padres de la Virgen María, la Iglesia estableció este día. El nombre Ana significa “gracia, amor, plegaria”, mientras que Joaquín significa “el hombre a quien Dios levanta”. En La Merced habrá un jubileo para ensalzar la figura de los abuelos.

DE LA REDACCION. Una antigua tradición, que data del Siglo II, atribuye los nombres de Joaquín y Ana a los padres de la Virgen María. El culto aparece para Santa Ana ya en el siglo VI y para San Joaquín un poco más tarde. La devoción a los abuelos de Jesús es una prolongación natural al cariño y veneración que los cristianos demostraron siempre a la Madre de Dios. En el reconocimiento a sus figuras, la Iglesia exalta a los abuelos como parte fundacional y fundamental de la familia.

 

Pequeña familia

La madre de la Virgen María nació en Belén. El nombre Ana significa “gracia, amor, plegaria”. La Sagrada Escritura nada dice de la santa. Todo lo que se sabe es legendario y se encuentra en el evangelio apócrifo de Santiago, según el cual a los 24 años de edad se casó con un propietario rural llamado Joaquín, galileo, de la ciudad de Nazareth. Su nombre significa “el hombre a quien Dios levanta”, y, según san Epifanio, “preparación del Señor”. Descendía de la familia real de David.

Residían en Nazareth y, según la tradición, dividían sus rentas anuales, una de cuyas partes dedicaban a los gastos de la familia, otra al templo y la tercera a los más necesitados.

 

Fervientes devotos

Joaquín y Ana llevaban ya 20 años de matrimonio y el hijo tan ansiado no llegaba. Los hebreos consideraban la esterilidad como algo oprobioso y un castigo del Cielo. Se los menospreciaba y en la calle se les negaba el saludo. En el templo, Joaquín oía murmurar sobre ellos, como indignos de entrar en la casa de Dios. Muy dolorido, se retira al desierto, para obtener con penitencias y oraciones la ansiada paternidad.

Ana intensificó sus ruegos, implorando como otras veces la gracia de un hijo. Recordó a la otra Ana de las Escrituras, cuya historia se refiere en el libro de los Reyes: habiendo orado tanto al Señor, fue escuchada, y así llegó su hijo Samuel, quien más tarde sería un gran profeta.

Tantos fueron los ruegos de Ana que un día un ángel se le apareció y le dijo: “Ana, el Señor ha escuchado tu oración: concebirás y darás a luz. Del fruto de tu vientre se hablará en todo el mundo”.

Y así también Joaquín y Ana vieron premiada su constante oración con el advenimiento de una hija singular, María. Esta niña, que había sido concebida sin pecado original, estaba destinada a ser la madre de Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado.

 

Culto

Desde los primeros tiempos de la Iglesia ambos fueron honrados en Oriente; después se les rindió culto en toda la cristiandad, donde se levantaron templos bajo su advocación.

La mejor prueba de la antigüedad del culto a Santa Ana en Constantinopla es que, a mediados del Siglo VI, el emperador Justiniano le dedicó un santuario. En Santa María la Antigua de la Roma imperial hay dos frescos que representan a Santa Ana y datan del Siglo VIII. En 1382, Urbano VI publicó el primer decreto pontificio referente a Santa Ana; por él concedía la celebración de la fiesta de la santa a los obispos de Inglaterra exclusivamente. La fiesta fue extendida a toda la Iglesia de occidente en 1584.

 

Jubileo

Recordando a los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, el martes, a las 19:30, en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, se celebrará el jubileo de los abuelos.

 

 

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