La ceremonia se desarrolló el sábado en la Catedral de San Nicolás. El nuevo sacerdote podría ser designado como párroco en la Iglesia San Cayetano de nuestra ciudad. Durante la homilía, el obispo aseguró que al constituirnos sacerdotes el Señor nos delegó, nos extendió, nos participó la posibilidad de reactualizarlo cada vez en la Eucaristía.
DE LA REDACCION. El obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Héctor Cardelli, presidió el pasado sábado, en la catedral de San Nicolás, la ordenación del diácono Aníbal Tabares, religioso que podría llevar adelante su actividad pastoral en nuestra ciudad. En este sentido, en febrero en la Parroquia San Cayetano de Pergamino, monseñor afirmaba: El seminarista elegido para ocupar el cargo de párroco de esta comunidad es Aníbal Tabares, explicaba Cardelli y aseguraba que es una persona que tiene experiencia desde su formación en el seminario y su práctica pastoral en parroquias con características similares a la parroquia ubicada en el barrio 12 de Octubre de nuestro medio.
Durante la homilía del pasado sábado, el obispo citó a San Pablo diciendo que nosotros somos edificaciones de Dios. Tenemos el templo material pero lo importante es el templo espiritual que está edificado en esa piedra inconmovible que es Cristo. El sacerdote es el artífice de esa iglesia espiritual. Es el arquitecto de la iglesia espiritual, porque es Cristo en medio de su pueblo. En verdad al constituirnos sacerdotes el Señor nos delegó, nos extendió, nos participó la posibilidad de reactualizarlo cada vez en la Eucaristía.
Contemporáneos de Cristo
Estableciendo la estrecha vinculación que existe entre el sacerdote y la Eucaristía, monseñor aseguró que al convertir el pan y el vino en su cuerpo y en su sangre, de verdad que nos hacemos contemporáneos de Cristo. Su cuerpo nos alimenta, su sangre nos vivifica. Somos concorpóreos y consanguíneos de Jesús. Es Jesús transportado, trasplantado en nosotros. Su cuerpo entra en el nuestro. Su sangre entra en la nuestra, porque él sigue vivo. El sigue ofreciéndose. Y dirigiéndose al nuevo sacerdote, Cardelli afirmó que Jesús está aquí ahora, para que vos Aníbal llamado por él para este ministerio, lo absorbas, te embebas, te empapes, se te encarne Jesucristo en tu vida. Ya no seremos nosotros sino él quien obra en nosotros. Y éste es el llamado y el servicio tan rico, tan profundo, tan extraordinario que nos hace a nosotros asumir las conductas y los sentimientos de El.
Respuesta grande
Manifestando la vocación sacerdotal como una respuesta grande a un gran llamado, el obispo pidió sean humildes, serviciales, permeables al hermano, porque es Jesús el que sigue actuando a través de nosotros. Y eligió y decidió seguir actuando a través de nosotros, y enfatizó: Tu camino, querido hermano ha sido un camino para ir profundizando este encuentro con Jesús y ahora lo llevarás con vos toda la vida.
Iglesia viva
Caracterizando a la Iglesia viva, monseñor afirmó que la misma se realiza desde el trabajo, desde el hogar, en el servicio, en la entrega, en el diálogo, en la misericordia. En la unión para que entonces sea El el que brille, sea El, con quien se encuentren aquellos que lo buscan, que no sigan caminando, buscando en la incertidumbre sin saber dónde está, sin saber quién me lo puede entregar, quién me puede decir que él me ama y me salva. Porque así comienza ese contacto magnífico, sobrenatural para que seamos la luz del mundo, la sal, la levadura.
Madre María
Por último, monseñor Cardelli destacó la figura de la Virgen María, al recordar que Jesús nos la dejó para que pudiéramos contar siempre con Ella como tal vez más de una vez, un paso previo para llegar hasta Él, en cada Eucaristía, en cada sacramento, en cada predicación, en cada contacto con tus hermanos. ¡Querido Aníbal que crezca la Iglesia espiritual!