domingo 10 de mayo de 2026

El pan en Pergamino se vende a menor precio que en el resto de la provincia

18 de mayo de 2016 - 00:00

El sondeo en más de 15 panaderías de diferentes barrios de la ciudad arrojó que el producto cuesta entre 15 y 33 pesos, valor inferior a los 40 pesos del sur bonaerense o bien a los 35 de promedio en el resto del territorio provincial.

DE LA REDACCION. En las últimas horas y luego de algunas declaraciones periodísticas del presidente de la Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires (FIP), Emilio Majori, indicando un aumento del 25 por ciento en el precio del pan, LA OPINION realizó una recorrida por varios comercios del rubro ubicados en diferentes sectores de nuestra ciudad.

El sondeo en más de 15 panaderías ubicadas en diferentes barrios de nuestra ciudad (Centro, Acevedo, Villa San José, General San Martín, Centenario, Ameghino, General San Martín, La Amalia, Villa Progreso y Trocha) arrojó que en Pergamino el pan se comercializa en precios inferiores a los 40 pesos del sur bonaerense o bien a los 35 de promedio en el resto del territorio provincial.

El kilogramo de pan en Pergamino se consigue a 15 pesos y lo máximo que se puede abonar por uno de los alimentos más consumidos por los argentinos es de 33 pesos. Aunque la gran mayoría lo comercializa entre 22 y 26 pesos. 

En tanto que la docena de facturas cuesta entre 33 y 60 pesos de acuerdo al sector de la ciudad (precio promedio de 48 pesos), siendo los valores más caros en el Centro debido a que en la mayoría de los casos los alquileres tienen un valor considerablemente superior a los locales de los barrios más alejados. 

Por último cabe destacar que en las consultas, LA OPINION recibió de parte de algunos panaderos el anticipo que en los próximos días podría aumentar el precio en un 10 por ciento teniendo en cuenta una posible suma en los insumos, principalmente en la harina.

 

Todo por 40

El presidente de la Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires (FIP), Emilio Majori adjudicó el incremento de precios al impacto de la suba de tarifas en los costos de producción.

Majori aseguró que esta suba del 25 por ciento será aplicada en forma “preliminar” dado que aún no terminó el análisis del impacto total de la suba de la energía eléctrica, el gas por red y el agua potable.

“Las boletas de agua vinieron con incrementos de hasta el 700 por ciento en algunos establecimientos y ese es un producto clave para nosotros. Está bien que aumenten los servicios, pero no de esta manera”, dijo Majori.

La problemática de este sector industrial es la misma que están enfrentando la mayoría de los rubros fabriles: aumento en los costos de producción por suba de salarios y tarifas mientras se deprime el consumo.

“Nuestros problemas son los mismos que los del conjunto de la sociedad: el aumento en servicios significa una suba sustancial en la materia prima de nuestro sector”, dijo el referente de los panaderos bonaerenses.

El industrial consideró que está “bien” que el Gobierno aumente el costo de los servicios públicos para poder mejorarlos, pero estimó que ningún sector puede absorber alzas del 600 ó 700 por ciento como los registrados en energía eléctrica y el agua, respectivamente.

Ante la consulta sobre si el aumento de precio de esta semana será el último del año, Majori respondió: “No, no, por supuesto que no. Hay que ver los ajustes finales de las tarifas en 2016”.

El sector está trabajando con la Secretaría de Comercio de la Nación, que conduce Miguel Braun, para establecer un “precio cuidado” del pan, aunque aún no fue definido cuál será el valor de oferta.

Desde la Asociación de Panaderos de la Capital Federal (Apaca) afirmaron que por el momento no habrá cambios significativos en los precios del pan: “Estamos a la expectativa, pero no tenemos novedades. Lo que sí vemos es que se está consumiendo menos”.

Por su parte, el presidente de la Federación Argentina de la Industria del Pan, Luis Benito, lamentó que, “en épocas como estas, se siente como una angustia en el pecho porque aumenta todo y uno quisiera no trasladar los costos a los precios, pero se hace imposible. ¿Cómo hacemos?”, se preguntó este panadero porteño.

Para Benito, la encrucijada es difícil de sortear: “Conformamos una industria familiar y nos cuesta mucho remarcar, porque tenemos un diálogo cotidiano con el cliente, nos ponemos de su lado. Así que es complicado: si no subimos el precio no tenemos ganancias, y si lo hacemos bajan las ventas, que ya han caído un 20 por ciento”, argumentó en una nota en el diariohoy.net.

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