sábado 21 de febrero de 2026

Menos presión fiscal: el campo paga la menor carga en siete años

El Índice FADA mostró una baja significativa tras la reducción de retenciones y llevó la participación del Estado en la renta agrícola al 56,3%. Aunque es el nivel más bajo de presión fiscal desde 2018, más de la mitad de lo que genera una hectárea todavía se va en impuestos.

18 de diciembre de 2025 - 17:31

La última medición del Índice de Participación del Estado en la renta agrícola, elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), trajo una señal de alivio para el sector agropecuario. La presión fiscal cayó al 56,3%, el registro más bajo de los últimos siete años y el segundo menor desde que se inició la serie histórica en 2007. El dato refleja el impacto directo de la reducción de retenciones dispuesta en diciembre, aunque no alcanza para revertir una realidad estructural: el peso de los impuestos sigue condicionando la producción.

El indicador mostró una baja de más de cuatro puntos porcentuales respecto de septiembre, cuando se ubicaba en 60,9%. En términos prácticos, significa que de cada 100 pesos que genera una hectárea agrícola, más de 56 terminan en manos del Estado. La mejora es valorada por el sector, pero todavía deja un margen acotado para la rentabilidad y la reinversión.

Desde FADA explican que cada punto que se reduce en la presión impositiva tiene efectos concretos sobre la actividad. “Con menos impuestos se va destrabando esa rueda en la que estamos todos y eso permite que la economía empiece a moverse”, señaló la economista Antonella Semadeni, al analizar el impacto de la baja de los Derechos de Exportación.

Cómo se reparte la renta agrícola

El Índice FADA mide qué parte de la renta agrícola queda en manos del Estado una vez afrontados todos los costos productivos. Antes de llegar a la cosecha, el productor debe cubrir gastos como semillas, fertilizantes, labores, salarios, fletes y seguros. Luego de vender el grano, el resultado económico se divide en tres grandes porciones.

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“La plata que queda después de pagar los costos se reparte entre el alquiler de la tierra, la ganancia del productor y los impuestos”, explicó Fiorella Savarino, economista de la fundación. Según el informe, el 27,9% de la renta corresponde al dueño de la tierra, el 15,8% es ganancia y el 56,3% se destina al pago de impuestos.

La baja del índice responde, principalmente, a dos factores. Por un lado, la reducción efectiva de las retenciones, con alícuotas que quedaron en 24% para soja, 8,5% para maíz, 7,5% para trigo y 4,5% para girasol. Por otro, una mejora en los precios de la soja y el maíz, que elevó el valor de la producción y la renta medida en pesos.

Un horizonte más previsible

De cara a la campaña 2025/26, el informe de FADA plantea un escenario productivo más favorable, con mayor previsibilidad y expectativas de crecimiento en volumen. Se proyecta un aumento cercano al 18% en la producción conjunta de soja, maíz, trigo y girasol, lo que equivaldría a unas 16 millones de toneladas adicionales.

El mayor impulso vendría de maíz, trigo y girasol. El maíz crecería un 16%, el trigo se encamina a una campaña récord con un salto del 38% y el girasol aumentaría un 23%. La soja, en cambio, mostraría una leve baja del 2%. En materia de precios, el panorama es más cauteloso, con valores que se mantendrían en niveles similares a los actuales.

Este contexto configura una campaña con más toneladas, pero sin mejoras significativas en los precios, lo que vuelve a poner el foco en los costos y en la carga impositiva como variables centrales para la rentabilidad.

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Nación, provincias y diferencias regionales

Del total de impuestos que paga una hectárea agrícola, el 56,5% corresponde a impuestos nacionales no coparticipables, recursos que no regresan a las provincias. El 37,1% son nacionales coparticipables, el 5,7% provinciales y apenas el 0,7% municipales. Un dato destacado es que la participación de los impuestos no coparticipables se ubica entre las más bajas desde 2007, como resultado directo de la baja de las retenciones.

A nivel provincial, el índice muestra contrastes. Mientras el promedio nacional es del 56,3%, Córdoba registra un 54,3%, Buenos Aires 54,5%, Santa Fe 53,5%, La Pampa 53,6%, Entre Ríos 60,3% y San Luis 51,4%. Las diferencias responden a rindes, estructuras de costos e impuestos locales.

“El mensaje de fondo es claro: aun con señales positivas y mayor previsibilidad, la mochila impositiva sigue siendo pesada”, concluyó Semadeni. Y mientras más de la mitad de la renta agrícola se destine a impuestos, el desafío de producir en Argentina seguirá siendo un tema central, campaña tras campaña.

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