La estrategia “violeta o nada” volvió a fallar: El resultado en Corrientes encendió todas las alarmas en la Casa Rosada. El cuarto lugar de Lisandro Almirón, candidato impulsado por Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem, no solo representa una nueva derrota electoral para La Libertad Avanza, sino que desata una crisis interna que venía gestándose desde hace semanas.
La estrategia de imponer candidatos sin acuerdos, sin estructuras locales y con la única bandera del “violeta o nada” se vuelve a estrellar contra una realidad política más compleja. En este caso, los libertarios ni siquiera lograron colarse en el podio. Con menos del 10% de los votos, fueron ampliamente superados por el oficialismo radical, el peronismo y hasta por el exgobernador Ricardo Colombi.
Valdés gana, Karina pierde, Caputo espera su momento
Desde Corrientes, los referentes del radicalismo son tajantes: “Nos pedían el candidato a gobernador, cambiar el nombre de la alianza y vestirnos de violeta. No lo podíamos aceptar”. Así resumieron las condiciones impuestas por Karina Milei y Lule Menem para sellar un acuerdo que nunca llegó.
Del otro lado del ring, Santiago Caputo —el asesor presidencial en las sombras— había advertido sobre el costo de competir en soledad. Impulsó un acuerdo con Valdés que fue vetado por el núcleo duro libertario. Hoy, con los resultados en la mano, varios en el Gobierno creen que Caputo tenía razón.
Una gestión cada vez más concentrada en Karina
La elección de Corrientes dejó una conclusión política: la estrategia nacional libertaria no está en manos del Presidente. La ejecuta su hermana Karina Milei, quien no solo define candidaturas, sino también alianzas y hasta interviene en decisiones clave del Ejecutivo. Lo preocupante para muchos en el oficialismo es que Karina es también la principal apuntada en los audios que salieron a la luz en los últimos días, donde se mencionan presuntas coimas y desmanejos en organismos estatales.
Candidatos sin peso, alianzas rotas y errores repetidos
Lisandro Almirón, el postulante libertario en Corrientes, es un caso testigo. Fue elegido por Karina Milei una vez que fracasaron las negociaciones con el oficialismo local. No tenía estructura, no representaba ninguna fuerza provincial significativa y quedó expuesto en la escena del fracaso.
El mismo patrón se repite en varias provincias: candidatos improvisados, sin experiencia, muchas veces reciclados de otros espacios como el kirchnerismo, y con escasa conexión con el territorio. En este caso, hasta la visita de Karina Milei fue mal gestionada, con incidentes en la peatonal correntina que generaron más ruido que votos.
Almiron e iñaki
el enojo de Lisandro Almirón en el búnker de la Libertad Avanza
Joaquín Meabe
Lo que se viene: Buenos Aires y la sombra del fracaso
El dato más inquietante para el Gobierno es que Corrientes no fue una excepción. En Santa Fe ya habían quedado terceros en la elección de convencionales constituyentes. Y la próxima gran cita es en la provincia de Buenos Aires, donde la disputa se anticipa feroz.
Un funcionario libertario lo resumió con crudeza: “Va a ser el aparato de Karina y Lule contra las demás fuerzas”. Y muchos temen que el resultado sea similar: escaso, deslucido y políticamente costoso.
Mientras tanto, Santiago Caputo se mantiene en silencio, pero algunos ya lo imaginan tomando más protagonismo si se confirma el derrumbe electoral. “Si hay cambios, serán después del 7 de septiembre”, reconocen en voz baja.