La cosecha de maíz avanza con buen ritmo y una buena noticia: a diferencia del ciclo anterior, la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) no provocó los severos daños que llegaron a diezmar gran parte de la producción nacional.
Pero la tranquilidad es momentánea. Diversos relevamientos de entidades públicas y empresas indican un crecimiento sostenido en la población de estos insectos durante las últimas semanas. Aunque el ciclo actual no corre peligro, se encienden las alarmas para la campaña 2025/26.
Chicharrita, una población en expansión
Según el último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, el incremento es notorio en todas las regiones. En el NOA, la más afectada, se pasó del 52% de los lotes con presencia de chicharrita al 97% en solo dos meses. En el NEA el salto fue del 42% al 86%; en el Litoral, del 34% al 69%; y en el centro-norte, del 38% al 80%.
“Es fundamental seguir registrando las capturas de adultos del vector, incluso después de la cosecha. Esta información es clave para entender su dinámica poblacional estacional y tomar decisiones más precisas”, señala el reporte.
Un invierno cálido y maíz guacho: el combo de riesgo
Tomás Toraglio, coordinador de Desarrollo de Biotrop, advierte que el inicio de la próxima campaña encontrará una población de chicharritas elevada, y que las condiciones climáticas podrían favorecer aún más su expansión.
“Se espera un invierno más cálido que el anterior, lo que prolongaría la supervivencia de los insectos. Además, los suelos con alta humedad favorecen la aparición de malezas y del maíz guacho, que actúa como ‘puente verde’ para que la chicharrita se mantenga activa”, explicó Toraglio.
Frente a este escenario, consideró que “nos espera una campaña intermedia: más desafiante que la actual, pero no tan crítica como la de 2023/24”.
Biokato: una solución biológica eficaz
Ante la pregunta que se hacen los productores —cómo frenar a la chicharrita—, Biotrop ofrece una respuesta contundente: Biokato, un insecticida biológico formulado a base de dos cepas de bacterias (Pseudomonas fluorescens y Pseudomonas chlororaphis).
El producto actúa por contacto, ingestión y absorción tarsal, garantizando un control efectivo. “Los ensayos demostraron un alto poder de volteo. Las chicharritas dejan de alimentarse y de transmitir enfermedades, y mueren en poco tiempo”, detalló Toraglio.
Entre sus principales ventajas, Biokato es selectivo: ataca exclusivamente a la chicharrita sin afectar a los insectos benéficos, que muchas veces son aliados naturales en el control de esta plaga.
Crecimiento y confianza del productor
Esta es la tercera campaña en la que Biotrop posiciona Biokato, y los resultados son alentadores. “En esta temporada el uso fue masivo: alcanzamos las 120.000 hectáreas tratadas, lo que nos permitió comprobar su eficacia en la reducción de la población de chicharritas”, remarcó Toraglio.
Además, destacó que cada vez más productores se animan a incorporar biológicos en sus estrategias de manejo. “Ya logramos su confianza. Desde esa base, vamos a seguir creciendo con Biokato y con más desarrollos que estamos generando. Esperamos una campaña muy prometedora para Biotrop”, concluyó.