Un armado cuestionado y un tuit para ordenar a LLA: El miércoles, Karina Milei rompió su habitual silencio con un tuit que encendió todas las alarmas en el universo libertario. Lo hizo en medio de una creciente interna entre sectores del oficialismo, donde su figura aparece cada vez más asociada a un armado bonaerense polémico, resistido dentro y fuera del espacio.
El mensaje fue interpretado como un intento de reordenar la tropa y frenar las críticas que, desde el ala “celestial” liderada por Santiago Caputo, venían golpeando a los candidatos promovidos por la hermana del Presidente.
En su publicación, la secretaria general de la Presidencia no dejó lugar a ambigüedades: pidió lealtad total, advirtió que las críticas a los candidatos del espacio equivalen a cuestionar al propio Javier Milei, y cerró con una definición categórica: “La lealtad no es una opción: es una condición”.
El trasfondo: una interna que no se detiene
El mensaje llegó luego de varios días de tensión en redes sociales y en los pasillos libertarios, donde sectores cercanos a Caputo venían expresando malestar por el armado electoral en la provincia de Buenos Aires. La mira estaba puesta sobre Sebastián Pareja, responsable del diseño territorial, y sobre los primos Menem, quienes también participan en la definición de listas.
La publicación de Karina fue leída como un respaldo explícito a ese armado, pero también como una advertencia hacia quienes osan criticarlo. “Quien cuestione a quienes llevan esa bandera no está criticando un armado; está cuestionando al Presidente mismo y a la causa que nos trajo hasta acá”, escribió.
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Los respaldos: cierre de filas o disciplinamiento interno
El tuit fue rápidamente replicado por Javier Milei, Pareja, José Luis Espert y Martín Menem, entre otros. También el vocero presidencial, Manuel Adorni, sumó su voz bajo la consigna “Kirchnerismo o libertad”, en un intento por reinstalar la polarización como eje de campaña, y restarle peso a las fracturas internas.
Sin embargo, lejos de cerrar la interna, el mensaje pareció confirmar que las tensiones son profundas. Desde el entorno de Caputo, algunos interpretaron la publicación como una reacción defensiva ante el creciente ruido sobre los candidatos que “metieron los Menem”, en palabras del usuario libertario Esteban Glavinich, referente digital de las “Fuerzas del Cielo”.
Un armado con aliados incómodos
Las fotos del sábado anterior, donde Karina Milei aparece junto a Sebastián Pareja, Lule Menem, Cristian Ritondo y Diego Santilli, terminaron de consolidar las críticas internas. Para los libertarios más ideológicos, ese armado es funcional al establishment que Milei prometía enfrentar. Para la hermana del Presidente, en cambio, es una construcción “eficaz y necesaria”.
Pero incluso entre aliados reconocen que el armado bonaerense es difícil de explicar hacia adentro, y mucho más hacia afuera. Las decisiones cerradas, la falta de transparencia y la convivencia con viejos actores de la política tradicional están dejando heridas que el oficialismo aún no consigue cerrar.
Karina marca la cancha, pero la interna sigue abierta
Desde Casa Rosada intentaron minimizar el conflicto. Hablaron de “ordenar electrones libres”, negaron enfrentamientos y recordaron que el Presidente abrazó a uno de los referentes celestiales en Córdoba. Pero el mensaje ya había sido leído y archivado: Karina está al mando del armado bonaerense y no acepta disidencias
Con ese tuit, la hermana del Presidente buscó blindar a su equipo, cortar con el “fuego amigo” y disciplinar al núcleo libertario. Pero también dejó expuesta una grieta cada vez más visible: la que separa a los que operan en el territorio de los que defienden una épica sin concesiones.