La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas presentó su informe semestral de Libertad de Prensa en el marco de la 190ª Junta de Directores, realizada este jueves en Buenos Aires. El documento fue leído por Daniel Dessein, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, y trazó un cuadro de situación preocupante sobre el ejercicio del periodismo en la Argentina, marcado por episodios de intimidación, presiones institucionales y un clima de debate público que, a criterio de la entidad, se ha deteriorado de manera sostenida.
Una advertencia directa al presidente y a la dirigencia
Uno de los párrafos más contundentes del informe apuntó sin rodeos a la responsabilidad de los líderes políticos en el clima que rodea al periodismo. "El presidente de la Nación, las autoridades de todas las jurisdicciones y la dirigencia de distintos ámbitos deben dar un ejemplo de comportamiento republicano frente a las críticas y prescindir de las actitudes de menoscabo de la función del periodismo profesional", sostiene el documento. Y agrega que un comportamiento cuestionable de los líderes puede generar un efecto contagio peligroso en el conjunto de la sociedad.
La distinción que traza el informe es clara: la crítica al trabajo periodístico es legítima y forma parte de la dinámica democrática, pero tiene un límite. Ese límite está en los mecanismos de presión, el hostigamiento y la estigmatización, prácticas que el documento rechaza explícitamente como incompatibles con el ejercicio libre de la actividad informativa.
La Oficina de Respuesta Oficial, en la mira
El punto que generó mayor inquietud en el informe fue la creación de la denominada Oficina de Respuesta Oficial, impulsada por el gobierno nacional. ADEPA reconoció que en toda democracia los gobiernos tienen derecho a contar con áreas de comunicación institucional, pero advirtió sobre la dinámica que se pretende asignarle a este organismo, caracterizada como acusatoria y estigmatizadora.
Frente a eso, el documento fue enfático: la mejor respuesta ante la desinformación no es la imposición de una verdad oficial, sino la existencia de un ecosistema plural de medios libres, profesionales e independientes. Y remató con una afirmación que coloca al ciudadano en el centro del debate: en última instancia, es la sociedad la que juzga el desempeño del periodismo.
Un mapa de situaciones concretas
El informe no se quedó en el plano de los principios. Repasó una serie de situaciones registradas en los últimos meses que afectaron el ejercicio del periodismo en el país: episodios de intimidación y agresión a periodistas durante coberturas, casos de censura judicial, presiones desde distintos ámbitos del poder, restricciones al acceso a la información pública y amenazas y detenciones en contextos de protesta social.
También recordó que en diciembre ADEPA había expresado su preocupación por las presiones ejercidas por dirigentes del ámbito deportivo sobre periodistas, una situación que volvió a poner sobre la mesa la necesidad de preservar condiciones adecuadas para el ejercicio independiente del periodismo más allá del poder político.
Diálogo como herramienta democrática
El cierre del informe tuvo un tono propositivo. ADEPA subrayó que el diálogo entre autoridades públicas, dirigentes sociales, empresarios, medios de comunicación y periodistas constituye una herramienta fundamental para fortalecer la convivencia democrática. La libertad de prensa, sostuvo la entidad, no es un privilegio corporativo sino uno de los pilares que permiten que el debate público se desarrolle con amplitud, pluralismo y acceso a información relevante para la ciudadanía.
Comision-de-Libertad-de-Prensa-Informe-de-Junta-de-Directores-19-de-marzo-de-2026