Hace 25 años, un grupo de mujeres decidió transformar una preocupación en acción. Lo que comenzó como una respuesta solidaria ante la necesidad de muchas personas que no podían acceder a medicamentos esenciales terminó convirtiéndose en una de las organizaciones sociales más valiosas de Pergamino.
Hoy, el Banco de Medicamentos celebra su 25° aniversario con el mismo espíritu que le dio origen, aunque con una estructura mucho más amplia y organizada. El reciente reconocimiento del Concejo Deliberante, que declaró de interés legislativo su labor, llegó como una caricia para quienes sostienen día a día esta tarea silenciosa.
“Nos parece mentira que ya se hayan cumplido 25 años de aquello que empezó por una patriada de mujeres que respondieron a una necesidad que había en Pergamino. Nunca pensaron que esto iba a durar tanto”, expresó Eli Duzdevich.
Una historia construida por muchas manos
El Banco de Medicamentos nació impulsado por mujeres como Susana Cuesta, Aurora Yapur y Bettina Biagi, esta última impulsora del banco de medicamentos oncológicos. Con el paso de los años fueron sumándose colaboradores y voluntarios hasta conformar el equipo actual.
Jorge Abal y Eli Duzdevich forman parte de la institución desde hace más de una década y reconocen el legado recibido de quienes iniciaron el proyecto.
“Ellas nos dejaron esta base, esta organización y esta relación con los medios. Como ellas decían, el único capital que tenían eran los medios; nosotros también sentimos que nuestro gran capital es la difusión que nos ayudan a hacer”, destacó Duzdevich.
Actualmente son 33 los voluntarios que participan de la organización. Aunque cuesta sumar jóvenes por sus múltiples compromisos, el grupo se renueva permanentemente y cuenta además con un valioso respaldo profesional.
Duzdevich y Abal
Eli Duzdevich y Jorge Abal, integrantes del Banco de Medicamentos de Pergamino.
LA OPINION
El rol fundamental de los farmacéuticos
Uno de los aspectos distintivos del Banco de Medicamentos es el trabajo de los profesionales farmacéuticos que participan de manera voluntaria.
Actualmente son diez los farmacéuticos que colaboran en la clasificación, control y entrega de medicamentos.
“El voluntario prepara la medicación y es el farmacéutico el que chequea y autoriza la entrega”, explicó Abal.
La organización cuenta con un sistema de identificación de medicamentos mediante cajas numeradas y registros precisos que permiten garantizar la seguridad y trazabilidad de cada entrega.
Además, existen grupos específicos encargados de controlar vencimientos, organizar el depósito, clasificar las donaciones y reponer el stock.
“Lo que hemos logrado no se consigue solamente con voluntarismo. Es voluntariado organizado”, resumió Duzdevich.
Una demanda que no deja de crecer
Si hay algo que preocupa a quienes forman parte del Banco es el aumento constante de la demanda.
Lo que hace 25 años surgió para dar respuesta a situaciones puntuales hoy se enfrenta a una realidad social mucho más compleja. “Lo triste es que la necesidad creció”, reconoció Duzdevich.
Los tres días de atención semanal registran una importante concurrencia de personas que buscan medicamentos que muchas veces no pueden comprar o conseguir a través de sus coberturas médicas.
“Es desesperante cuando no tenemos lo que necesitan y nos preguntan: ‘¿Y yo qué hago?’”, confesó.
Entre los medicamentos más solicitados se encuentran antibióticos, analgésicos, omeprazol y fenofibratos, además de medicamentos oncológicos que suelen presentar demoras en su provisión por parte de obras sociales y organismos oficiales.
Frente a estas situaciones, el Banco implementa un sistema solidario de préstamo que permite que los pacientes no interrumpan tratamientos urgentes.
Un trabajo que nunca se detuvo
La pandemia representó uno de los desafíos más importantes para la institución. Sin embargo, lejos de suspender sus actividades, el Banco de Medicamentos continuó funcionando.
“Nunca cerramos. Creo que solamente dejamos de atender una semana. Después seguimos trabajando porque la necesidad seguía estando”, recordaron.
Actualmente la atención al público se realiza los lunes y jueves de 13:30 a 15:00 y los miércoles de 10:00 a 11:30 en su sede de calle Lagos al 500, un espacio mucho más amplio que permitió optimizar el funcionamiento interno. “Hoy sentimos que estamos en un palacio comparado con los lugares donde empezamos”, comentó Duzdevich.
Mirar al futuro
El reconocimiento otorgado por el Concejo Deliberante fue recibido con enorme gratitud por parte de los voluntarios.
Los concejales se acercaron hasta la sede de la institución para conocer su funcionamiento y entregar personalmente la distinción.
“Fue una experiencia muy linda porque pudieron ver de cerca lo que hacemos y cómo trabajamos”, señalaron.
Lejos de pensar en festejos tradicionales, la institución decidió conmemorar estos 25 años con la realización de un video institucional junto a estudiantes del Instituto Nº 5. El objetivo es mostrar el trabajo que realizan y acercarse a laboratorios y organismos que puedan colaborar con nuevas donaciones, que pueden ser acercadas a la Heladería La Fe de calle San Nicolás y Castelli.
Mientras tanto, el pedido sigue siendo el mismo que hace un cuarto de siglo: que los vecinos donen aquellos medicamentos en buen estado que ya no utilizan.
Porque detrás de cada caja entregada hay una historia, una necesidad y una oportunidad para mejorar la calidad de vida de alguien. Y porque, después de 25 años, el Banco de Medicamentos sigue demostrando que la solidaridad organizada puede marcar una enorme diferencia en la comunidad.