El recorrido de Matías Fondato parece escrito en dos capítulos bien definidos, pero profundamente conectados. Primero, el del futbolista que se formó en Newell’s Old Boys, jugó en seis países y convivió con el alto nivel profesional en distintos continentes. Después, el del artista plástico autodidacta que encontró en la pintura una forma de expresión tan intensa como lo fue alguna vez el deporte.
Oriundo de General Gelly, con un vínculo especial con Pergamino -donde jugó en Juventud en su infancia y donde actualmente reside-, Fondato inauguró este viernes en el Museo Municipal la muestra “Entre dos pasiones (arte y fútbol)”, una exposición que reúne obras atravesadas por su historia personal y su identidad deportiva.
Una muestra que une dos mundos
La exposición, que puede visitarse en el SUM del Museo Municipal de avenida Alsina 391 hasta el 28 de junio, propone un recorrido por retratos y composiciones que tienen al fútbol como eje central, pero también abren la puerta a otras temáticas que forman parte de su universo creativo.
“Entre dos pasiones” refleja justamente eso: la convivencia entre el fútbol profesional que marcó su vida durante años y el arte que apareció como refugio y nueva vocación tras el retiro. La propuesta incluye obras dedicadas a figuras del deporte mundial, escenas icónicas del fútbol argentino y composiciones que mezclan generaciones, símbolos y emociones ligadas a la identidad futbolera. La muestra puede visitarse de lunes a viernes de 9:00 a 13:00, jueves a sábados de 16:30 a 20:00 y sábados y domingos de 10:00 a 13:00, con entrada libre y gratuita.
“Empezó como un hobby y se transformó en trabajo”
En diálogo con el programa Reporte La Opinión de LA OPINION Play y FM 105.1, Fondato repasó el origen de su vínculo con la pintura y cómo una actividad casual terminó convirtiéndose en su presente profesional.
“Arranqué como un hobby, en realidad como un trabajo. Siempre me gustó dibujar. Pinté a un amigo del fútbol y se hizo un poco viral. La gente empezó a interesarse y pensé que podía haber algo detrás de eso”, recordó.
Ese primer impulso lo llevó a profundizar en el arte casi sin planificación, pero con una idea clara: transformar una pasión personal en una actividad concreta. “Empecé pintando fútbol, obviamente. Era lo que tenía más cercano, lo que había vivido toda mi vida”, explicó.
Con el tiempo, ese hobby inicial se convirtió en un trabajo sostenido, impulsado también por sus contactos dentro del ambiente futbolístico y su experiencia viviendo en Inglaterra, donde amplió su red de vínculos.
Del fútbol al aprendizaje del arte
Antes de convertirse en artista, Fondato tuvo una extensa carrera como futbolista profesional. Surgido en Newell’s Old Boys, integró selecciones juveniles dirigidas por José Pekerman y luego desarrolló una carrera internacional que lo llevó por Colombia, Paraguay, Bélgica y Grecia, entre otros destinos. “Jugué en Newell’s, Guaraní de Paraguay, Ionikos de Grecia, en Bélgica, en América de Cali de Colombia… fue un recorrido muy variado”, repasó.
Su carrera se vio interrumpida por lesiones que lo llevaron a retirarse definitivamente en 2016. A partir de allí, comenzó una etapa de transición que incluyó incluso su formación como entrenador y su trabajo en divisiones inferiores en Inglaterra. Sin embargo, el arte terminó imponiéndose como nueva identidad.
“Siempre digo que el arte es completamente diferente al fútbol. Yo venía de la disciplina del deporte, y en el arte arranqué con investigación, hablando con artistas, yendo a galerías, museos. Fue un proceso de aprendizaje constante”, explicó en la entrevista.
Un artista autodidacta
Fondato se define como autodidacta y trabaja principalmente con acrílico y óleo sobre lienzo. Su estilo fue evolucionando con el tiempo, atravesando distintas etapas, aunque siempre con un eje común: el retrato y la figura humana. “El camino para encontrar un estilo propio es interminable. Yo fui cambiando, evolucionando, pero siempre con la idea de mejorar”, señaló.
Su obra trascendió fronteras y llegó a manos de figuras de talla mundial. Entre sus trabajos más reconocidos se encuentran retratos de Lionel Messi, Diego Maradona, N’Golo Kanté, Raheem Sterling y Marcelo Bielsa, entre otros. “Uno de los privilegios más grandes es haber podido pintar a los dos más grandes de la historia: Messi y Maradona”, destacó. También recordó el vínculo indirecto con Diego Maradona, quien llegó a comentar una de sus publicaciones en redes sociales, un hecho que marcó profundamente su carrera artística.
El fútbol como hilo conductor
Aunque su producción artística se amplió hacia otras temáticas, el fútbol sigue siendo el núcleo de su obra. En la muestra de Pergamino, muchas de las piezas giran en torno a la historia del deporte, sus íconos y su impacto cultural.
“La idea es mostrar lo que hago en un momento muy especial, muy futbolero. Hay obras de Messi, de Kempes, de Maradona, y también composiciones sobre la evolución del fútbol argentino”, explicó durante la entrevista. Entre las piezas exhibidas se destacan composiciones simbólicas como la evolución del fútbol, retratos de distintas generaciones y escenas que combinan historia, identidad y emoción.
Un regreso con carga emocional
La presencia de Fondato en la ciudad tiene además un condimento especial. No solo porque reside actualmente en Pergamino, sino porque parte de su historia deportiva se vincula con la ciudad, donde jugó en Juventud durante su infancia. “En Pergamino es la primera vez que expongo. En Argentina ya había mostrado obras en Rosario, Córdoba y Buenos Aires, pero acá es la primera vez”, contó. La muestra representa así un regreso simbólico a un lugar ligado a sus orígenes futbolísticos y a su presente artístico.
Una nueva forma de vida
Fondato ha vendido alrededor de 100 obras en distintos países de Europa, América, África y Medio Oriente. “El arte me permitió canalizar todo lo que me dejó el fútbol. Pintar me llenó el vacío que me dejó el fútbol. Es una forma de expresión distinta, pero igual de intensa”, resumió.
En “Entre dos pasiones”, esa dualidad queda expuesta con claridad: el futbolista que fue y el artista que es hoy conviven en una misma narrativa, atravesada por la memoria, la técnica y la emoción. Una historia de reinvención que, lejos de cerrarse, sigue sumando nuevos capítulos.