El estudio Baca Arquitectura, encabezado por el arquitecto Facundo Bató, se consolidó en Pergamino como un espacio creativo que busca conjugar diseño, funcionalidad y un estilo propio que se hace visible en cada obra.
Si bien hoy su nombre aparece fuertemente vinculado a Tierra Dorada, el desarrollo urbanístico más importante de la ciudad, Bató asegura que su pasión sigue firme en el trabajo residencial: “Particularmente a mí me gusta mucho hacer viviendas. Siempre me gustó el urbanismo, pero me encanta diseñar y proyectar las viviendas particulares, porque es ahí donde uno puede aplicar un poquito más de diseño”, explica.
En un escenario económico complejo, donde la falta de créditos hipotecarios dificulta el acceso a la construcción, el estudio se mantiene activo y con un alto nivel de demanda: “Estamos desarrollando bastantes proyectos de vivienda, hay muchísimo trabajo, gracias a Dios, pero es un momento bastante difícil. La falta de crédito hace muy cuesta arriba construir”, reconoce.
Esa dualidad entre la pasión por el detalle en cada casa y el desafío de grandes obras urbanísticas es lo que forja la identidad de Baca Arquitectura. Con los años, Bató afirma haber alcanzado un estilo distintivo: “Hoy tenemos un estilo característico que tratamos de que se note, de poder agregar nuestra impronta. A veces se logra, a veces no, porque la arquitectura es muy subjetiva. Pero quien viene al estudio ya sabe más o menos lo que va a recibir”.
El arquitecto entiende su labor como una tarea de interpretación, en la que lo fundamental es escuchar al cliente: “En una escala residencial, siempre trato en las primeras entrevistas de hacer preguntas cruciales para saber cuál es la cotidianeidad de la persona o la familia. Hay que ir de lo más grande a lo más chiquito. Después de tantos años, el cliente que llega al estudio ya sabe cuál es nuestra manera de trabajar y qué sello va a encontrar”.
Facundo Bató
Facundo Bató es el arquitecto a cargo del proyecto de Tierra Dorada.
LA OPINION
La proyección de Tierra Dorada
El mayor desafío profesional de Facundo Bató se llama Tierra Dorada, un desarrollo urbanístico que se levanta sobre 110 hectáreas y que se convertirá en el barrio cerrado más grande de la región.
“El día que fuimos al campo nos encontramos con dos pequeños bosquecitos en el centro. Desde ahí partió la inspiración: decidimos dividir el terreno en dos grandes barrios simétricos. Era demasiado complejo trabajarlo como un único barrio. Entonces planteamos curvas y recorridos que nos devuelven a la naturaleza y nos hacen olvidar un poco del día a día”, relata Bató.
El resultado es un barrio concebido bajo un criterio estético y ambiental muy claro: romper con la cuadrícula tradicional para proponer un trazado orgánico que conecte con la tranquilidad del entorno.
Un barrio, dos espacios simétricos
Tierra Dorada está compuesto por dos barrios simétricos, unidos por una arteria central de carácter público que, además de cumplir con la normativa municipal, estará acompañada por un espacio verde accesible a todos.
“Generamos un espacio verde público en el medio para que sea de uso tanto de los consorcistas como de cualquier persona. También pensamos un área comercial por fuera de los barrios, de acceso abierto, que trabajamos en conjunto con el Municipio”, explica Bató.
La propuesta busca que el sector comercial tenga diversidad de rubros, funcionando como un pequeño centro urbano con vida diurna y nocturna, pero siempre cuidando la estética general del proyecto.
Reglamentos y proyección de viviendas
Como en todo consorcio privado, Tierra Dorada tendrá un reglamento interno que fijará criterios constructivos y de diseño para mantener una coherencia estética.
“La estética es de gusto personal, pero sí deberá respetar el reglamento. Lo importante es que los espacios verdes que quedarán anexos y por fuera del consorcio tengan un mantenimiento y una estética vinculada al barrio”, aclara el arquitecto.
Si bien ya se vendieron varios lotes, la construcción de las primeras viviendas está proyectada para mediados de 2027.
El corazón social: un Club House innovador
Otro de los ejes distintivos del emprendimiento es su Club House, diseñado bajo el mismo criterio de curvas y conexión con la naturaleza.
“El Club House se piensa como una curva que contiene tres bloques: el central, con la cafetería y el espacio de recepción; y en los extremos, las áreas deportivas y de gimnasio. Todo el conjunto rodea la pileta central, generando un microclima y vistas abiertas al campo”, describe Bató.
El complejo incluirá una cafetería o restaurante de acceso público, además de espacios exclusivos para los residentes, como gimnasio cerrado, pileta climatizada, vestuarios y canchas de fútbol, tenis y pádel.
Un proyecto que marca un antes y un después
Para Bató, Tierra Dorada es un antes y un después en su carrera: “Es el proyecto más desafiante que tuve. Todavía creo que ninguno de nosotros toma real magnitud de lo que esto significa. Cada cosa que vamos avanzando es un nuevo desafío. Es un proyecto súper ambicioso y sigue siendo, al día de hoy, un desafío constante”.
Con Tierra Dorada, Baca Arquitectura no solo deja su sello en el barrio cerrado más grande de la región, sino que también consolida una manera de hacer arquitectura que combina diseño, planificación y respeto por la naturaleza.
Embed - Diario LA OPINION on Instagram: " @tierradoradapergamino es el barrio cerrado más grande de Pergamino y, al mismo tiempo, el desafío más ambicioso para @baca_arquitectura Conversamos con Facundo Bató, referente del estudio, quien nos comparte la visión detrás de este desarrollo urbanístico único y también su pasión por el diseño residencial. Conocé la mirada del estudio sobre el proyecto que está marcando un antes y un después en la ciudad. Nota completa en www.laopinionline.ar #TierraDorada #BacaArquitectura #Pergamino #DesarrolloUrbanístico #Arquitectura #Innovación"