Cada 12 de enero se celebra en Argentina el Día del Trabajador Pizzero, Pastelero, Confitero, Heladero y Alfajorero, en coincidencia con la fundación, en 1946, del Sindicato de Trabajadores Pasteleros, Confiteros, Heladeros, Pizzeros y Alfajorers (STPCHyA), que actualmente agrupa a más de 40.000 trabajadores del sector gastronómico.
La llegada de la pizza a Buenos Aires está vinculada con la inmigración italiana de fines del siglo XIX, con el barrio de La Boca como uno de los primeros núcleos de venta y consumo. Entre los locales históricos que marcaron la tradición porteña se destaca Banchero, pionera en la elaboración de fugazzeta y otras variantes emblemáticas. Otras pizzerías reconocidas por su trayectoria son Guerrín, El Fortín, La Mezzeta, La Guitarrita y Los Inmortales.
La tradición porteña de pizza al estilo argentino se caracteriza por masa más gruesa (“media masa”), abundante queso mozzarella y el acompañamiento clásico con fainá, combinación que refleja la adaptación local de la gastronomía italiana y su influencia en la cultura culinaria de la ciudad.
El rol de la pastelería argentina
En paralelo, la pastelería argentina desarrolló postres que se volvieron representativos del país, como Balcarce, Imperial Ruso, Lemon Pie, Rogel y la emblemática Pasta Frola. La conmemoración del 12 de enero busca reconocer la trayectoria de quienes trabajan en estas ramas, así como la organización gremial que permitió otorgar a sus integrantes un reconocimiento formal por su oficio.