Una súbita irrupción del mar sobre la playa alteró la tranquilidad de la costa bonaerense y tomó completamente por sorpresa a quienes disfrutaban de una jornada de verano en Mar del Plata y Santa Clara del Mar. El fenómeno generó momentos de tensión, escenas de desconcierto y consecuencias graves: una persona fallecida y al menos 35 heridos.
En medio del impacto inicial, comenzaron a circular distintas interpretaciones entre los testigos. Algunos hablaron de una “ola gigante”, otros de un “mini tsunami”. Sin embargo, desde el ámbito científico surgió una definición más precisa para explicar lo ocurrido.
Qué fue lo que pasó en la costa bonaerense
La palabra que rápidamente se viralizó para describir el evento fue meteotsunami. Se trata de un fenómeno poco frecuente en las costas argentinas, pero posible cuando se combinan determinadas condiciones atmosféricas y oceánicas.
A diferencia de los tsunamis tradicionales —que se originan por terremotos, erupciones volcánicas o deslizamientos submarinos—, los meteotsunamis tienen un origen estrictamente meteorológico. Es decir, no están vinculados a movimientos sísmicos, sino a cambios bruscos en la atmósfera.
La explicación científica del fenómeno
Según detalla la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), los meteotsunamis —también conocidos como rissagas— son olas de gran tamaño que se generan de manera repentina como consecuencia de eventos climáticos específicos.
Estos episodios suelen estar asociados a sistemas de tormentas que se desplazan a gran velocidad, provocando una perturbación en la superficie del mar. Como resultado, se forma una ola que puede alcanzar varios metros de altura y avanzar rápidamente sobre la costa.
A diferencia del oleaje habitual, que se repite cada pocos segundos, este tipo de olas puede prolongarse durante varios minutos e incluso hasta dos horas, desplazándose varios metros tierra adentro y generando situaciones de riesgo para quienes se encuentran en la playa.
Qué es una rissaga y por qué resulta peligrosa
El término rissaga proviene de la palabra castellana “resaca” y describe una oscilación brusca y repentina del nivel del mar. El sitio especializado Meteored señala que este comportamiento abrupto puede ser altamente peligroso, ya que no es posible anticipar con exactitud el momento en que se producirá.
Su desarrollo está ligado a factores como cambios repentinos en la presión atmosférica, la formación de tormentas intensas y la aparición de fuertes ráfagas de viento. La combinación de estos elementos genera un escenario inestable que puede derivar en una crecida súbita del mar, sin señales previas claras para la población.
Un evento poco común, pero posible
Si bien los meteotsunamis no son habituales en el litoral argentino, los especialistas advierten que no se trata de un fenómeno imposible. Cuando las condiciones atmosféricas y oceánicas se alinean, estos eventos pueden producirse y tener un impacto significativo, especialmente en zonas turísticas con alta concentración de personas.
Lo ocurrido en la costa bonaerense dejó en evidencia la necesidad de comprender estos fenómenos y reforzar la información y prevención, para reducir riesgos ante eventos naturales que, aunque poco frecuentes, pueden tener consecuencias graves.
Antecedentes que marcaron la historia
Aunque el fenómeno generó sorpresa, no se trata de un hecho inédito en la costa bonaerense. Uno de los episodios más recordados ocurrió el 21 de enero de 1954, cuando una ola de enormes proporciones irrumpió en las playas céntricas de Mar del Plata durante una mañana agobiante de verano. Aquella jornada quedó grabada en la memoria colectiva por las escenas de pánico y confusión que se vivieron en la arena, con numerosos heridos, personas con cuadros de asfixia y objetos arrastrados de regreso al mar. En ese momento se habló de un maremoto, aunque con el avance del conocimiento científico el evento fue reinterpretado como un meteotsunami, un fenómeno extremadamente poco frecuente en esta región.
Décadas más tarde, en la madrugada del 8 de diciembre de 2022, una situación similar volvió a registrarse en la ciudad. En esa ocasión, una serie de tres olas que se retroalimentaron entre sí avanzaron sobre la costa y destruyeron instalaciones de balnearios del centro marplatense. A diferencia de 1954, el episodio ocurrió al amanecer, por lo que no se registraron víctimas ni testigos directos, más allá de las cámaras de seguridad. Los especialistas del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) determinaron que, al igual que en el antecedente histórico, se trató de un meteotsunami.