Lo atribuyen a las campañas y a la entrega de tratamientos gratuitos en hospitales y centros de salud. Los menores de 2 años son los que se enferman de esta afección que es una de las causas de mortalidad infantil. Consultar al médico de inmediato es la clave para evitar internaciones.
DE LA REDACCION. El frío se hace esperar, pero la variabilidad térmica y los altos porcentajes de humedad crean las condiciones propicias para las infecciones respiratorias. Y los chicos, fundamentalmente los menores de 2 años, son los que empiezan a sufrir los efectos de la bronquiolitis.
Como todos los años a esta altura, el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires distribuyó en las salas sanitarias y hospitales públicos toda la medicación para tratar la bronquiolitis y el resto de las Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (Irab).
La estrategia busca dar acceso inmediato al tratamiento y armar el plan de contingencia orientado a seguir con la reducción de casos de bronquiolitis, una enfermedad que es causa de internaciones por dificultad respiratoria y que puede ser causa de mortalidad infantil si no es diagnosticada y tratada a tiempo.
Según datos de la Dirección de Atención Primaria de la Salud del Ministerio provincial, en los últimos dos años, los casos de bronquiolitis se redujeron un 25 por ciento: mientras que en 2012 fueron atendidos 171.953 pacientes menores de 2 años por esta enfermedad, en 2013 se registraron 148.403 ingresos por esa causa en hospitales públicos y en 2014 un total de 128.062, es decir 43.891 menos.
En tanto, los casos de neumonías se redujeron más de un 20 por ciento en un año, al pasar de 59.590 en 2013 a 46.639 en 2014. Pero además, de acuerdo a los datos de la Dirección de Emergencias Sanitarias, que coordina las urgencias, el 95 por ciento de los ingresos por las denominadas Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (Irab) -bronquiolitis, neumonía y bronquitis-, logra el alta en algunas horas, y del 5 por ciento restante, solo el 10 por ciento requiere internación en la Unidad de Terapia Intensiva.
El eje de trabajo en la prevención de infecciones respiratorias ha sido una de las políticas que lleva adelante el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires y que se implementa a través de los distintos efectores de salud.
Desde el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires confirmaron que tanto los hospitales públicos como los centros de atención primaria cuentan con la medicación necesaria para afrontar el pico más alto de las denominadas Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (Irab), que se da en los próximos dos meses.
El Programa contra estas enfermedades, a cargo de la Dirección de Maternidad e Infancia, ya repartió en toda la provincia más de 193 mil inhaladores de Salbutamol en aerosol, para aliviar las dificultades respiratorias; 53.100 cajas de Bodesonide, un corticoide de acción local antiinflamatoria y más de 20 mil cajas de Ibuprofeno y Amoxicilina, entre otros medicamentos.
Además de la entrega de medicación en centros de atención, desde el punto de vista preventivo, la estrategia promueve la atención médica temprana de los niños, que debe realizarse ante la aparición de los primeros signos de dificultad respiratoria, por cuanto esto evita que el cuadro avance, se complique y requiera internación.
La vacunación, ayuda
Si bien no hay vacuna para prevenir la bronquiolitis, los especialistas del Ministerio de Salud de la Provincia explican que las inmunizaciones antigripales y antineumocócicas fortalecen el sistema inmune de los más chicos, y los coloca en una situación de menor vulnerabilidad frente a los virus que generan infecciones respiratorias agudas.
Más vale prevenir que curar: la clave del cuidado
Mantener hábitos saludables ayuda a prevenir las enfermedades respiratorias. Entre ellos: el lavado frecuente de manos, el uso de alcohol en gel y el cuidado de no fumar donde hay niños impacta en la reducción de los casos de bronquiolitis.
Con respecto al cuidado de los bebés, los más vulnerables a sufrir esta patología, los especialistas recomiendan que una vez dormido, lo ideal es colocarlo boca arriba en su cuna y nunca compartir la cama. También se debe usar una cuna segura, con colchón, firme y sin peluches ni almohadas que puedan obstruirle la respiración. Es importante no vestirlo con mucha ropa para dormir ni poner mantas o frazadas grandes ni demasiado pesadas.
La mamá le transmite al bebé factores de protección o anticuerpos que lo resguardan de todo tipo de enfermedades, hasta que son capaces de formar sus propias defensas. Por eso, se debe estimular la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses y su continuación al menos hasta los 2 años. Cuando el niño está con un cuadro respiratorio, lo aconsejable es fortalecer la lactancia y no forzar al niño a ingerir otro tipo de alimentos.
Para prevenir las enfermedades respiratorias, tanto en niños como en adultos, hay recomendaciones generales que en esta época del año cobran importancia relevante. Entre ellas se cuentan: mantener las vacunas al día, tal cual lo indica el Calendario de Vacunación Nacional. No fumar, especialmente en el interior de las viviendas, ya que el principal contaminante ambiental para el lactante es el humo de cigarrillo. Evitar la contaminación domiciliaria ocasionada por el humo de braseros o cocinas a leña. Ventilar frecuentemente la vivienda. Evitar el hacinamiento. Los animales domésticos no deben permanecer en la habitación de los niños y preferentemente deben estar fuera del hogar. Cubrirse la boca al toser o estornudar con un pañuelo descartable o con el pliegue del codo para evitar contagiar a otros. No automedicarse.