Temor es el sentimiento que se apoderó de los vecinos de la zona sur durante los últimos 2 días. La intensa y constante caída de agua mantuvo en vilo a una porción importante de la población que al divisar que la lluvia no cesaba y el Arroyo crecía, inevitablemente, recordaron aquel trágico episodio de 1995, la inundación que dejó a cientos de pergaminenses bajo el agua.
La Navidad no fue un día festivo para los vecinos que se hallan cercanos al Arroyo Pergamino, que solo se limitaron a estar atentos al fenómeno climático que azotó a nuestra ciudad en las últimas horas. Pero esa atención no bastó ya que ayer, minutos antes de las 9:00, pasó lo peor, lo menos esperado, después de una madrugada de lluvia copiosa, el Arroyo comenzó a desbordarse. Con fuerza el agua traspasaba por las pasarelas del terraplén, copaba las calles linderas y se metía en las viviendas sin dar el tiempo necesario para que los ciudadanos pudieran prepararse para el impacto.
Los vecinos demostraron su preocupación y en contacto con LA OPINION dejaron entrever sus lágrimas pero también su bronca y expresaron numerosos reclamos hacia un Municipio que ellos consideraron ausente en el antes del desborde.
Padecimos la inundación del 95 en la que perdimos todo. Después de ese suceso hubo otros episodios en que el agua nos llegó hasta la vereda pero lo que sucedió en esta oportunidad fue complicado y generó mucho temor porque el agua crecía sin parar, dijo una vecina de Colón y Bombero Esquivel.
Saber del otro
Por otra parte se pudo divisar una importante cantidad de personas que se atrevían a hacer frente a la correntada en busca de sus parientes. En una cuadra el agua nos llegó a los tobillos, unos metros más adelante hasta las rodillas, las veredas rotas juegan un papel nefasto en estos hechos. Nos costó mucho llegar a ver a nuestra abuela que está en silla de ruedas. Estuvo complicado para llegar. Creo que fue el peor episodio después del 95, señalaron dos jóvenes que intentaban pasar por el Puente de avenida Colón para saber en qué estado se encontraba su abuela.
Sin atención
Como se mencionara anteriormente, el reclamo de muchos fue que el Municipio brilló por su ausencia. El domingo por la noche llamamos a los números que nos dieron desde el Municipio pero nadie atendió, aseguraron algunos vecinos consultados. Por más que pusimos bolsas de arena, el agua ingresó a casa. Hacía mucho que no teníamos el agua adentro, añadieron.
Sin consuelo
Sin consuelo la propietaria de un comercio ubicado a la bajada del puente de Juan B. Justo contó su historia y aseguró que nunca me había pasado esto, y señaló que no pudimos levantar nada, cuando llamé nadie del Municipio me vino a auxiliar por eso tuvimos que salir solos, en contra de la corriente de agua. Tenemos que agradecer que estamos todos sanos y salvos.
Grande fue el asombro de una joven pareja que recién llegado de viaje miraba el Arroyo. Abrazados no pudieron cruzar hasta su casa ubicada en Barrio Centenario. Con lágrimas en los ojos sintieron que el temporal nos llevó todo.
Sorpresa de muchos
En el puente que une Merced con Juan B. Justo los vecinos fueron víctimas directas del agua que, a su paso, arrasaba con todo. Atestiguando el momento el propietario de una casa de comidas que inauguró en septiembre pasado, se lamentó por la situación. Jamás me imaginé que iba a suceder algo así, nunca pensé que el Arroyo podía crecer tanto. Nos sorprendió realmente porque en menos de una hora ya teníamos el agua en las rodillas. Levantamos con unos amigos todo lo que pudimos, ahora solo espero tener suerte y poder seguir desarrollando mi emprendimiento, sostuvo el consultado.