Las continuas lluvias de abril, que no permitieron ingresar a los lotes a cosechar, fueron una de las complicaciones del ciclo agrícola que termina. Habrá pérdidas, aunque todavía no se sabe cuánto será el porcentaje. Estamos en un piso que fundamentalmente va a aumentar porque en la última campaña en Pergamino se sembraron de 7 a 9 mil hectáreas de trigo, sostuvo el ingeniero agrónomo Daniel Lavezzari.
DE LA REDACCION. La recolección de la soja continúa trabada por la alta humedad, tanto ambiental como del suelo y de la planta. El avance cubre un 93% del área de primera y un 86% de segunda en la región que cubre la zona núcleo, según el análisis de la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario. Los rindes promedios se están estabilizando en 36 y 29 qq/ha respectivamente. Las zonas bonaerenses menos afectadas por el temporal les dieron un empuje a los rindes. La humedad de los grano continúa siendo muy alta y esto acarrea costos extras en la secada, señala el informe.
Según refirió a LA OPINION el ingeniero agrónomo Daniel Lavezzari, la cosecha en el Partido de Pergamino ya está en su etapa final a pesar de que hay zonas puntuales, algunos lotes que aún no se han recolectado, aunque se ha avanzado mucho en las últimas semanas ya que no hubo lluvias. De no cumplirse los pronósticos de precipitaciones de este fin de semana, a mitad de semana se estaría terminando la accidentada trilla de soja.
Cuando el consultor privado utiliza el adjetivo accidentada para referirse a la actual cosecha, hace alusión a las continuas precipitaciones de abril que no permitieron ingresar a los campos a cosechar. Incluso la comparó con la trilla de 1990, cuando ocurrió algo parecido: En aquella oportunidad empezó a llover los primeros días de abril y finalizó a fines de ese mes, con la diferencia que cuando mejoró el tiempo lo hizo en serio; en cambio este año hubo pocos días excelentes para cosechar ya que hubo muy pocos días de viento y pocas jornadas soleadas, entonces los suelos no secaban.
Cuando el productor tiene siete o diez días de tiempo lluvioso o malo para cosechar y después puede comenzar, cuida un poco el piso, pero ante la gran incertidumbre que había este año, ya que comenzó a llover cuando estaba el 70 o el 75% de la cosecha en el campo, cuando pudo entrar lo hizo sin preocuparse de cómo quedaría el suelo: Los lotes quedaron muy huellados, muy marcados, que habrá que corregirlos antes de comenzar la campaña 2016/2017, sostuvo Daniel Lavezzari.
Aún es difícil estimar cuánto rindió la soja de primera en el Partido de Pergamino, la situación es complicada ya que hubo lotes que se cosecharon antes del temporal de abril y se finalizaron cuando las máquinas pudieron ingresar a los lotes, por lo que en ese ejemplo en particular hubo distintos rendimientos: Hubo muchos casos en los que hubo un 10% a un 15% de pérdidas de rinde con el cual habían comenzado a cosechar, básicamente por una cuestión de pérdida de peso de grano. Hubo lotes con serios problemas de calidad, pero también sojas que a la vista salían bien y sin embargo eran más livianas. Un parámetro que no falla es el del camionero, que decía que en otros años salía de un campo con 32 a 33 mil kilos y ahora sale con 28 a 29 mil kilos. Ese dato es muy bueno y muy preciso, asegura el consultor privado. En esta campaña habrá pérdidas respecto de la campaña pasada, aunque hasta que no finalice no se sabrá cuánto será ese porcentaje: Creo que rondarán el 20% las pérdidas respecto de la cosecha 2014/2015, no dudó en asegurar Lavezzari.
Una vez más los promedios suelen ser diferentes según la región del Partido que se evalúe: Las productividades fueron muy variables según zonas, todavía no puedo elaborar un rendimiento promedio porque por ejemplo hubo buenos rindes de Pergamino hacia Colón, Pergamino hacia Manuel Ocampo que arrojaron 35 a 40 quintales por hectárea; y zonas flojas como el norte de Pergamino (Guerrico, Conesa, Erézcano y Rojo) y hacia el oeste como Manantiales o hacia la ruta Nº 51, donde los rendimientos promedio fueron muy malos, que alcanzan a 24 ó 25 quintales por hectárea, en muchos casos con una calidad muy mala. Pero también hubo zonas intermedias con 30 y 32 quintales por hectárea.
En esta campaña la humedad no cedió. Los lotes más secos solo alcanzaron a salir con 14,8 ó 15,5%. La oleaginosa de segunda sí está prácticamente terminada, se avanzó más rápido y tenía mejores pisos.
Trigo
Pese a la trabajosa cosecha 2015/2016 y a varios años de caída de área de trigo, la región núcleo apuesta a sembrar más hectáreas. Mejores expectativas que la campaña pasada, mejores reglas comerciales y necesidad de extraer el agua para bajar las napas alientan con fuerza al cereal. No obstante, la siembra triguera en Pergamino es mirada con cautela por los productores: Estamos en un piso que fundamentalmente va a aumentar porque ya estábamos en un piso imposible de perforar, en la última campaña en Pergamino se sembraron de 7 a 9 mil hectáreas de trigo, pero para un Partido con más de 200 mil hectáreas en agricultura, eso no es nada, señaló Daniel Lavezzari, y mencionó algunos factores que pueden jugar en contra a la hora de planificar la siembra de trigo: El precio futuro del trigo no está tan bueno como para que cierren demasiado bien los números; el productor, como dejó de hacer trigo hace unos años, no tiene semilla propia y tiene que salir a comprarla, y hoy una bolsa de 40 kilos de semilla vale entre 20 y 22 dólares más IVA.
La situación es que en Pergamino asoman las sembradoras con recelo en los cuadros, es que hay mucho barro y lotes que deberán ser trabajados y aireados antes de recibir la simiente, lo que anticipa una ardua siembra. De todas formas, hay una tendencia a subir el hectareaje: En un 20 a 30% y se pasó a cambiar la semilla de ciclos intermedios a cortos, señala la Bolsa de Comercio de Rosario en su último informe.
Existe una frase que dice que no todo es soplar y hacer botellas, con referencia a un asunto de difícil resolución. En el caso de la campaña triguera la frase aplica en el mismo sentido: No se da un giro de 180º de una campaña para otra, es un proceso más lento, llevará tiempo aumentar la superficie a sembrar. No obstante todavía hay tiempo para sembrar trigo, el mes que viene comenzará la siembra de los ciclos largos y quien quiera hacer ciclo corto comenzará en julio. Incluso hay veces que el número final de trigo no cierra bien, pero genera un ingreso de dinero que es clave, diciembre, entonces el productor decide hacerlo por ese motivo, añadió Daniel Lavezzari.
Por otro lado, el cultivo que entusiasma un poco más es el maíz, si bien los ingenieros piden cautela, la señal de precio encendió los intereses y hay muchos que se plantean aumentos más que significativos, muchos quieren pasar a sembrar un 50% más y también los hay que se plantean hasta el ciento por ciento más. De todas formas, esto debe ser tomado como un indicativo y no como los cambios que podrían darse; falta mucho para llegar a la época de siembra y muchas cosas están por definirse.