Durante nueve días, en el templo ubicado en el predio del Hospital San José, se oficiará misa a las 16:00 mientras que el sábado próximo, día de la advocación mariana, se realizará la celebración central. El martes, el obispo Héctor Cardelli presidirá la Santa Misa.
DE LA REDACCION. El 27 de junio es la fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Esta advocación de la Santísima Virgen María está relacionada con un antiguo icono oriental, del Siglo XIII o XIV, de autor desconocido y que, se estima, reproduce la pintura de Nuestra Señora hecha por San Lucas, el Evangelista, hace casi dos mil años.
Con participación de todos
En nuestra ciudad, la capilla que lleva el nombre de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se encuentra en el predio del Hospital San José. Allí durante muchos años se desempeñó el padre Gastón Romanello, por ello sus restos descansan en una tumba construida adyacente al templo. Actualmente, las actividades que allí se desarrollan son coordinadas por el padre Juan Juanito Cabrera.
Con motivo de celebrarse las fiestas patronales en honor a dicha advocación mariana, el pasado jueves comenzó la novena que culminará el sábado con la festividad central.
En contacto con el capellán del templo, Juanito Cabrera, LA OPINION pudo saber que cada día se celebra misa con los integrantes de las diferentes áreas que intervienen en el Hospital San José. El jueves comenzó la novena que culminará el sábado con la procesión y misa en honor a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de las redentoristas, una congregación de religiosas que fueron las primeras en atender a los tuberculosos que estaban en el exHospital de Llanura. En honor a esta advocación mariana es que estamos realizando una novena en la que incluimos a los integrantes de todos los servicios que forman parte del trabajo cotidiano en el nosocomio local, explicó Cabrera.
Nueve días
Cada día a las 15:30 se rezan la novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y el rosario para celebrar la misa a las 16:00. El martes, la misa será presidida por el obispo diocesano, Héctor Cardelli. El sábado, día de la patrona, se efectuará la procesión a las 16:00 y luego la misa para culminar con una merienda a la canasta.
De acuerdo con el cronograma, hoy bajo el lema Nuestra Señora del Perpetuo Socorro ayuda a sus devotos a salir del pecado, se oficiará misas a las 9:00, 16:00 y 18:00 y se hace extensiva la participación a los trabajadores de las áreas de enfermería, maestranza, seguridad y cocina.
Mañana: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro defiende a sus devotos en las tentaciones. Pariticipan los servicios de Clínica Médica, Alimentación y personal del Instituto Maiztegui.
Martes: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro asiste a sus devotos en las necesidades y trabajo de la vida. Participan los servicios de Cirugía, Traumatología, Odontología, Ortopedia, Neurología y Neurocirugía.
Miércoles: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro ampara a sus devotos en la hora de la muerte. Participan los servicios de Guardia, Consultorios Externos, Farmacia, Laboratorio, Hemoterapia y Rayos.
Jueves: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro auxilia a sus devotos en el purgatorio. Participan Oncología, servicio social y rehabilitación.
Viernes: Consagrarse a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es servirla con perseverancia. Participa el servicio de Salud Mental, personal administrativo, de estadísticas y cooperadora del Hospital.
Imagen
Como se mencionara anteriormente, la historia de esta advocación mariana se remite a un cuadro en el que se muestra a la Virgen con el Niño Jesús. Durante siglos, la imagen original se veneró en Constantinopla (hoy Estambul, Turquía) como reliquia milagrosa, hasta que fue destruida por los musulmanes en 1453, cuando los turcos conquistaron la ciudad. Tiempo después, durante ese Siglo XV, la bella copia de la pintura perdida se encontraba en manos de un comerciante, cristiano piadoso y devoto de la Virgen María, que deseaba evitar a toda costa que el cuadro se destruyera como tantas otras imágenes religiosas que corrieron con esa suerte durante la expansión musulmana hacia occidente.
Para escapar con ella se embarcó rumbo a Roma pero ya en el mar se desató una violenta tormenta que puso en grave peligro al barco en que viajaba. Cuando ya todos a bordo se preparaban para lo peor, el mercader sostuvo en alto el icono de Nuestra Señora implorando socorro. La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro: la tormenta cesó de inmediato y las aguas se calmaron. Todos llegaron a Roma sanos y salvos.
Apariciones
Pasado un tiempo, el mercader se enfermó de gravedad. Al sentir cercana la muerte, desde su lecho llamó a su amigo de más confianza y le rogó que le prometiera que se encargaría de colocar la pintura de la Virgen en una iglesia ilustre.
Nuestra Señora se le apareció al hombre en tres ocasiones, diciéndole que debía poner la pintura en una iglesia. El hombre discutió varias veces con su esposa para cumplir con la Virgen, pero ella se salió con la suya burlándose de él, diciéndole que alucinaba. Un día, después de la muerte del esposo, la hijita de la familia, de seis años, vino hacia su madre apresurada con la noticia de que una hermosa y resplandeciente señora se le había aparecido mientras estaba mirando la pintura. La señora le había dicho que le dijera a su madre y a su abuelo que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro deseaba ser puesta en una iglesia.
Con la intención de cumplir con el mandato de Nuestra Señora, la viuda ubicó la imagen en la iglesia de San Mateo Apóstol.