En el corazón de Plaza Serrano, una propuesta distinta está dando que hablar: Jotti llegó para revolucionar la comida callejera porteña con un formato original. Acá, la creatividad se mete adentro de un pan brioche de 17 centímetros, crocante por fuera y jugoso por dentro, que explota en cada mordida y fue inspirado en un viaje a Afganistán.
Un viaje, una idea y un sello porteño
Detrás de este hot spot están Santiago Olivera, fotógrafo y referente gastronómico, y el cocinero Dante Franco. La idea detrás de este insólito formato nació muy lejos de la Plaza Serrano, en las montañas de Afganistán.
Fue durante un viaje en 2023 que Olivera se topó con un tipo de comida callejera que lo voló la cabeza. “Un día, en un pueblo de montaña, nos dieron de comer unos panes y empezamos a meter cosas adentro y era básicamente un sándwich. Nunca supo que era, pero estaban buenísimos y la idea me quedó rodando en la cabeza”, explicó Olivera a TN.
Para el empresario gastronómico y fotógrafo, “la comida es la puerta de entrada a todas las culturas”.
De vuelta en Buenos Aires, le contó la idea a Franco y juntos la reversionaron con impronta local. “Él había visto unas máquinas chinas que sellan hamburguesas. Unimos eso con la experiencia que tuve en Afganistán y pensamos en hacer panes rellenos con comida típica de bodegón, como el pollo al champiñón”, explicó Olivera.
Así nació Jotti, una nueva categoría: el prensado gourmet con identidad propia. El nombre es un guiño a una antiguo local de comida rápida de La Plata, Hotty’s, que “fueron precursores del sándwich sellado”.
“Queríamos un producto original, sabroso y sin pretensiones. Platos elaborados, pero que puedas comer con la mano”, comentó Olivera.
El pan, desarrollado especialmente para el local, es un brioche gigante pensado para bancarse rellenos potentes.La carta cuenta con unas ocho opciones fijas, ediciones especiales y hasta versiones dulces. Todos vienen con papas fritas.
Apostar en tiempos difíciles: la oportunidad detrás de la crisis
“La ubicación fue clave para este proyecto porque la realidad que estamos en un contexto económico muy complicado para los emprendedores, para la gastronomía", consideró Olivera.
La caída del consumo -de un 30% interanual en los restaurantes porteños- y el cierre de varios locales dejaron vacantes estratégicas, “una oportunidad en la crisis” para Santiago.
La apuesta pareció funcionar. “Pasaron dos meses y ya estamos llegando a un punto de equilibrio, con un consumo muy concentrado en los fines de semana”, celebró a la espera de que “el turismo vuelva a Buenos Aires” a darle un empujón al sector.
Mientras, Olivera sueña con un segundo viaje a Afganistán y quizás nuevas ideas de platos: “Me encontré con un país increíble, con una gente increíble, fotográficamente impresionante, me quedé con ganas de más”.
Fuente: TN.