Familiares y amigos se reunieron frente al taller donde trabajaba Franco Russo en Zárate, víctima del crimen en agosto de 2024, para recordarlo con emoción y exigir avances en la causa. Los dos imputados permanecen detenidos, acusados de homicidio agravado.
Este domingo por la tarde, familiares, amigos y vecinos de Zárate se concentraron frente al taller de calle Belgrano 1462, donde trabajaba Franco Russo, para recordarlo a un año de su asesinato. El encuentro incluyó velas encendidas, globos blancos, cartas leídas en voz alta y una proyección de imágenes que repasaron su vida.
Franco tenía 28 años, era mecánico y muy querido en el barrio. El 4 de agosto de 2024, una discusión vecinal terminó en tragedia: según la investigación, uno de los involucrados sacó un arma y le disparó en el pecho. El tiro fue mortal y provocó una ola de indignación y reclamos en toda la comunidad.
Dos detenidos por homicidio agravado
Por el crimen están detenidos Miguel Ángel Pereyra y su hijo Julián Pereyra, acusados de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. El padre se entregó voluntariamente horas después del asesinato, mientras que el hijo fue detenido por la policía en calle Saavedra, tras ser identificado por cámaras de seguridad municipales.
Ambos se encuentran privados de su libertad a la espera de que avance la causa en la justicia penal de Zárate. Hasta el momento, la familia no fue notificada de fecha de juicio ni cambios procesales, lo que genera aún más malestar entre sus allegados.
“No vamos a parar hasta que se haga justicia”
Durante el homenaje, una de las hermanas de Franco tomó la palabra visiblemente emocionada:
“No solo perdimos a un hermano, un hijo, un amigo. Perdimos a una persona buena, trabajadora y querida por todos. No vamos a parar hasta que se haga justicia.”
Vecinos, compañeros de trabajo y conocidos del joven también expresaron su bronca por la lentitud judicial y el miedo que persiste en la zona desde aquel día.
Un símbolo del reclamo por seguridad
Desde su asesinato, el caso de Franco Russo fue ampliamente cubierto por medios locales y regionales. Su historia se convirtió en símbolo del reclamo por justicia y seguridad en los barrios zarateños. Muchos de los presentes exigieron presencia policial real, cámaras activas y seguimiento a las causas judiciales, sobre todo en los sectores más conflictivos.
El encuentro concluyó con un aplauso sostenido y un mensaje común:
“Franco está presente en cada reclamo. Que su crimen no quede impune.”