Esta semana, en el Palacio Itamaraty de Río de Janeiro, los cancilleres de los países miembros del Mercosur lanzaron una advertencia a la Unión Europea, en medio de las negociaciones entre partes.
En el marco de la presidencia pro témpore de Brasil, los funcionarios reafirmaron su disposición a firmar el Acuerdo de Asociación MERCOSUR – Unión Europea.
Un comunicado del Gobierno de Uruguay destacó que, tras la presentación de los textos del acuerdo al Consejo de la UE, se tomó nota de la publicación de una propuesta de reglamento comunitario sobre salvaguardias agrícolas. La reacción del bloque no se hizo esperar: cualquier salvaguardia, remarcaron, deberá estar “en plena conformidad con lo pactado en el acuerdo” y con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Además, el Mercosur dejó en claro que se reservará el derecho de aplicar las medidas previstas en el tratado en caso de que se active un régimen de salvaguardias por parte de Europa.
Un paso firme con EFTA
Más allá de las diferencias con Bruselas, los cancilleres celebraron la conclusión y firma del Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein.
“Se trata de un mercado de casi 300 millones de consumidores”, destacaron desde la diplomacia regional, subrayando que el nuevo acuerdo abrirá oportunidades para bienes, servicios e inversiones, con impacto positivo también para pymes.
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El pacto abarca un amplio espectro: comercio de bienes y servicios, propiedad intelectual, compras públicas, reglas de origen, defensa comercial, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos, solución de controversias y un capítulo sobre desarrollo sostenible.
Las negociaciones habían comenzado en 2017 en Buenos Aires y requirieron 14 rondas hasta alcanzar un resultado final.
Nuevas negociaciones en agenda
Desde Uruguay informaron además que el bloque sudamericano buscará cerrar antes de fin de año un acuerdo con Emiratos Árabes Unidos y reanudar de inmediato las tratativas con Canadá. También se expresó la voluntad de ampliar el acuerdo de preferencias arancelarias con India y de avanzar en las conversaciones con El Salvador, República Dominicana y Panamá.
En paralelo, se mantienen diálogos exploratorios con Vietnam, Indonesia y Japón, con la mira puesta en diversificar las alianzas comerciales del Mercosur en Asia.
El campo francés, en pie de guerra
Mientras tanto, en Europa se intensifica la resistencia del agro, especialmente en Francia, uno de los países más críticos frente a un eventual acuerdo con el Mercosur. La Federación Nacional de Sindicatos de Explotadores Agrícolas (FNSEA) convocó a una protesta masiva para el próximo 25 de septiembre.
“Decidimos organizar una gran jornada de acción contra el Mercosur, los impuestos de Donald Trump y la avalancha de importaciones internacionales que no respetan nuestras normas”, señaló Arnard Rousseau, presidente de la entidad. Entre los productos cuestionados, mencionó los huevos ucranianos y otros bienes que, a su juicio, ponen en riesgo la salud y el medio ambiente.
“No critico a los agricultores brasileños ni argentinos, que producen según las normas de sus países. Solo pido reciprocidad”, remarcó Rousseau.