El próximo lunes, cuando Axel Kicillof inaugure un nuevo período de sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense, el acto tendrá el formato institucional de cada año. Pero el contexto será distinto. Y en Buenos Aires, definir las reglas suele ser más determinante que discutir los nombres.
La Legislatura y el Senado atravesarán meses de alta intensidad política con tres debates que, en apariencia técnicos, esconden una profunda disputa de poder: la continuidad o no de las PASO provinciales; la eventual restitución de la reelección indefinida de los intendentes; y la definición sobre si las elecciones bonaerenses serán concurrentes con las nacionales o desdobladas.
Tres decisiones que no son independientes entre sí. Y que hoy parecen difícilmente conciliables.
Las PASO: competencia o atomización
El debate sobre las primarias excede la cuestión procedimental. La eliminación de las PASO es hoy una bandera que impulsa el presidente Javier Milei a nivel nacional, con un objetivo evidente: evitar competencias internas que fragmenten el espacio de la libertad avanza o que obliguen a acuerdos incómodos con el PRO o la UCR.
En la provincia, esa discusión tiene una derivación directa. La experiencia reciente muestra que la atomización del voto no peronista ha sido funcional al oficialismo. La reelección de Kicillof fue un ejemplo claro: la suma de los votos de La Libertad Avanza y el PRO superaba al gobernador, pero la división impidió construir una alternativa competitiva. Lo mismo ocurrió en varias elecciones legislativas y municipales —Pergamino es un caso— donde mayorías potenciales no lograron encontrar un vehículo común.
Eliminar las PASO podría ordenar o podría profundizar la fragmentación. La paradoja es que el instrumento creado para ordenar internas muchas veces terminó siendo el único mecanismo que obligaba a construir síntesis.
La reelección de intendentes: poder territorial en disputa
El segundo eje es aún más delicado: la posibilidad de habilitar nuevamente la reelección indefinida de los intendentes.
Para buena parte de los jefes comunales del conurbano —columna vertebral del poder territorial bonaerense— la continuidad es una cuestión de supervivencia política. Pero esa pretensión choca con otra dinámica interna: sectores como La Cámpora ven en el límite a las reelecciones una oportunidad para disputar municipios estratégicos y renovar liderazgos.
Concurrentes o desdobladas: el dilema del gobernador
El tercer debate atraviesa directamente la figura del gobernador. Si Buenos Aires vota en la misma fecha que la Nación, el clima presidencial lo impregna todo. Si desdobla, la provincia construye su propio eje.
Con la foto actual, Kicillof aparece como uno de los principales referentes opositores a Milei y eventual competidor presidencial en 2027. Una candidatura nacional lo empujaría naturalmente a elecciones concurrentes, buscando capitalizar una polarización directa.
Pero muchos intendentes del conurbano miran esa hipótesis con preocupación. En un escenario nacional adverso al peronismo, la boleta pegada podría arrastrarlos hacia abajo. El desdoblamiento, en cambio, les permitiría territorializar la elección y defender sus distritos con lógica propia.
El gobernador, en ese esquema, tiene las llaves para destrabar —o tensar— cada una de estas discusiones. Pero cualquier decisión lo coloca en el centro de una disputa interna compleja.
Un año político en medio de un mundial
A la dificultad estructural se suma un factor no menor: 2026 será año mundialista. Durante al menos dos meses, el eje de la conversación pública se desplazará inevitablemente. En una sociedad atravesada por la emocionalidad futbolera, los tiempos políticos no siempre coinciden con los tiempos institucionales.
Lo cierto es que hoy la ruleta de variables parece infinita. No hay consenso asegurado ni siquiera dentro de las mismas coaliciones. Cada decisión abre una nueva combinación posible. Y cada combinación redefine alianzas, liderazgos y estrategias.
La apertura de sesiones será, en ese marco, algo más que un repaso de gestión. Será una señal política. No necesariamente por lo que el gobernador anuncie, sino por lo que elija priorizar o callar.