El programa Unidos por la cocina, conducido por Felicitas Pizarro en elGourmet, propone un enfoque simple pero poderoso: personas con discapacidad que comparten su pasión por la gastronomía, a través de distintas organizaciones que apuestan a la inclusión.
Según recoge la Organización Internacional del Trabajo, a través de los datos disponibles de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) de 2022, en Argentina sólo dos de cada diez personas con discapacidad en edad laboral trabajan. La OIT destaca así que la inclusión efectiva no ocurre de manera espontánea: requiere de esfuerzos coordinados por los gobiernos, las organizaciones de empleadores y los sindicatos, junto con una amplia red de actores de la sociedad civil.
Desde la Organización Panamericana de la Salud, en tanto, añadieron que según el Informe Mundial sobre la Discapacidad, alrededor del 15% de la población vive con algún tipo de discapacidad. Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres y las personas mayores más que los jóvenes.
La historia de Héctor
En su trabajo, Héctor Barroso (51) logró mucho más que un empleo formal. Hace más de 30 años que es parte de la panadería de la Fundación San Francisco de Asís, lugar en el que conoció a su esposa, con quien tienen hoy un hijo de 17 años. Ella asistía al taller de costura y él, según destacó a Clarín, entrenaba sus manos en el noble oficio de panadero: “Porque podés tener mucho estudio, pero si no tenés la calidad de la mano...”, deslizó Héctor.
En la fundación enfatizaron que él es uno de los mejores y que, pese a haberse jubilado, no quieren perderlo. Por eso, sumado a la necesidad económica y a las ganas de seguir yendo que él mismo admite, continúa trabajando allí. Al consultarle sobre el motivo por el cual continúa trabajando luego de la jubilación, aseguró: “Soy joven y, con cómo está la situación, sigo trabajando para que me alcance la plata. Pero, a pesar de la plata, vendría igual”.
La actividad de Barroso no se limita al amasado y al horneado: por la tarde dirige a un equipo de fútbol infantil femenino, en el mismo club donde jugaba su hijo. Ese hijo, Brian, está a punto de egresar de la escuela secundaria, es el segundo mejor promedio de su curso y este año viajará a Bariloche junto a sus compañeros para coronar ese ciclo.
Barroso lo cuenta con orgullo: “Brian es un buen chico, todo el mundo lo quiere. Es un tipo al que le gusta mucho el deporte, le gusta trabajar de referí, juega al hockey, al fútbol. Y los chicos dicen que si no está Brian no hay fiesta”.
Tras tantos años de experiencia, Héctor y un docente son quienes encabezan la panadería de la fundación: “El profesor Lucas y yo manejamos a los chicos. Le están agarrando la mano, están aprendiendo y, entonces, ya los vamos soltando de a poquito”, contó.
Felicitas Pizarro: "La cocina no tiene mucha barrera, ni en idiomas, ni en capacidades"
Felicitas Pizarro condujo numerosos programas de televisión. Verla cocinar ante las cámaras ya es costumbre para el público argentino. Pero este proyecto era diferente: de algún modo, la sacó de su zona de confort.
La cocinera aseguró que enseguida aceptó la propuesta: “Cocinar en la tele a mí me da mucho placer, me gusta, me siento cómoda. Pero la verdad es que esto era todo nuevo”, señaló.
“Lo que tiene de lindo el programa es que es muy espontáneo, muy real, muy honesto. Y, obviamente, la receta está presente, porque los chicos trabajan y cocinan; son jóvenes profesionales; para ellos es algo de rutina y habitual”, destacó.
Mostrar el trabajo de las distintas organizaciones seleccionadas demuestra cómo “la cocina funciona como como herramienta de inclusión y transformación social”, dijo Pizarro. Y amplió: “La cocina no tiene mucha barrera, ni en idiomas, ni en capacidades. Es un oficio increíble, una artesanía, una demostración de lo que podemos hacer todos si nos gusta y nos apasiona”.
Felicitas terminó “maravillada” tras las grabaciones de Unidos por la cocina, admitió. “Te vas emocionada, llegás a tu casa y te replanteás todo. En elGourmet no estamos tratando de mostrar ningún acto de beneficencia, ni caridad, ni nada: es trabajo real. Lo hacen bien, lo sostienen en el tiempo, algunas de estas fundaciones trabajan desde hace más de 30 años. O sea que esto está bien hecho. Los chicos tienen la responsabilidad de hacer las cosas, es trabajo y dignifica”, finalizó.
Fuente: Vía País.