La digitalización llegó para quedarse en el sector gastronómico argentino. Con la expansión de los medios de pago virtuales, cada vez son menos los clientes que eligen el efectivo, lo que plantea un nuevo desafío para una costumbre histórica del rubro: las propinas.
El uso del efectivo, en retroceso
Según el último informe de Pagos Minoristas del Banco Central, en septiembre las transferencias digitales alcanzaron los $70,2 billones, con un crecimiento interanual del 22,8%. Además, se realizaron 72,8 millones de pagos con QR, por un total de $1,41 billones. Las cifras confirman una tendencia clara: el uso del efectivo está en retroceso.
Frente a ese panorama, surgen herramientas que buscan equilibrar la comodidad del cliente con los derechos de los trabajadores.
Digitalizar la propina: practicidad y transparencia
Además de la practicidad, otro punto fuerte es la transparencia. Las plataformas distribuyen los aportes de forma automática y directa a las cuentas de los trabajadores, eliminando intermediarios y fortaleciendo la trazabilidad.
La propina digital se presenta así como un paso natural en un sector donde la innovación tecnológica ya es parte del día a día. Para los empleados, ofrece estabilidad y reconocimiento; para los empresarios, una herramienta que mejora la experiencia del cliente y motiva al equipo.
En tiempos donde el dinero virtual se impone como norma, digitalizar la propina ya no es una opción, sino parte de la evolución del consumo moderno.
Fuente: La Voz de Cataratas.