Marina Charpentier es la mamá de Chano, cantante del grupo musical "Tan Biónica". Siempre supo mantener su perfil bajo pero desde hace un par de años, a partir de que sucesivos episodios policiales pusieran sobre el tapete la adicción de su hijo, su cara irrumpió en los medios de comunicación. A consecuencia de estos hechos y las dificultades que encontraba para acercarle la ayuda que necesitaba el cantante, Marina se unió a la asociación civil "La madre marcha" para luchar contra la reforma de la Ley de Salud Mental, precisamente en el apartado de adicciones, y para pedir que todo lo expresado en dicha normativa, concerniente a la asistencia y contención de las personas adictas en hospitales públicos, se cumpliera.
Junto a las profesionales que integran "La madre marcha", Marina visita las localidades a las que son invitadas para brindar charlas sobre adicción.
Convocadas por la Granja San Camilo de Pergamino, el miércoles por la tarde, referentes de dicha organización con Marina a la cabeza, disertaron en Cinema Pergamino sobre "¡Socorro adicciones! Familias desesperadas frente a la nueva pandemia".
La lucha en comunidad
En un mano a mano con LA OPINION, Marina agradeció, en primer lugar, por la oportunidad de generar un ámbito para que "podamos contar lo que venimos haciendo"; a posteriori contó cómo ella decide formar parte de "La madre lucha": "Con 'Lala' (Maurig), operadora en adicciones, nos conocimos a partir del episodio en que Chano recibe un disparo y a consecuencia estuvo internado en grave estado. 'Lala' perdió un hijo a causa de las adicciones y cuando nos conocimos me dijo: 'Yo perdí a mi hijo, ahora voy a luchar por el tuyo', a lo que yo le contesté que era mi intención hacer algo no solo por los adictos sino por todas las mamás y familias que estaban sufriendo por eso. Así surgió la asociación, empezamos a reunirnos, sumamos profesionales pero básicamente el grupo está conformado por mamás que creemos que es necesario tomar conciencia sobre la enfermedad de las adicciones y sobre todas las patologías mentales que salieron a la luz después de la pandemia de coronavirus. Creemos que es importante la tarea que desarrollamos en el marco del contener, orientar a las mamás que tienen un hijo con problema de adicción, a quienes también les contamos nuestra experiencia, el camino que recorrimos, para que ellas no repitan nuestros errores. Generar una comunidad en este sentido me parece crucial así como también, a partir de eso, concientizar a la sociedad y a la dirigencia política aunque sabemos que con el amor vamos a lograr salir delante de la batalla contra la droga y lo que implica la adicción".
Una enfermedad familiar
Haciendo referencia a su experiencia de lucha en su rol de madre de una persona adicta, Marina aseguró que una vez que se dio cuenta que Chano consumía, comenzó un largo camino de aprendizaje en el que lo más importante fue no negar la problemática, por lo que aconsejó: "Ante el primer indicio de que un hijo o familiar está consumiendo hay que pedir ayuda y preguntarse ¿qué tengo que ver yo con esta situación de que mi hijo esté experimentando, consumiendo o ya sea un adicto? La adicción es una enfermedad familiar, no se le puede echar la culpa al adicto solamente, generalmente el adicto es un chivo expiatorio. Es fundamental no negar el problema y estar preparados para transitar el largo camino de altibajos, sabiendo que en algunas oportunidades se convierte en un infierno porque la adicción de una persona afecta a toda la familia, a todo el entorno y provoca un dolor tremendo porque el adicto atenta contra su vida todo el tiempo. Como contrapartida, las madres nos preguntamos ¿qué puedo hacer para detener esto? Y ahí es cuan do hay que empezar a abrir caminos y entender que hay cosas que no dependen de nosotros".
-Usted es trabajadora social con orientación en adicciones, ¿qué fue lo primero que hizo cuando se enteró del consumo de su propio hijo?
-Lo primero que hice fue levantar el teléfono y hablar con el director de un espacio que se llamaba 'Proyecto cambio', y estaba orientado a las adicciones. Me instaron a participar del grupo para padres y así fue. Eso es lo que hacemos en la 'La madre marcha hoy'. Arrancó en ese momento el camino de la terapia familiar, los tratamientos ambulatorios en los que el adicto pasa de estar bien a recaer. Llega un momento en que el adicto pide ser internado, se atraviesa un período de internaciones varias. En lo particular tuve momentos de mucho dolor y otros de alivio porque Chano estuvo muchos años limpio y después recayó porque la adicción es una enfermedad crónica. Hoy estoy tranquila, solo por hoy, no se qué puede pasar mañana por eso disfruto el presente.
-¿Cree que la naturalización del consumo de marihuana es la puerta de ingreso a las adicciones?
-Creo que naturalizar el consumo de marihuana es gravísimo porque el cannabis de hoy tiene una cantidad de THC que es infinitamente superior al que tenía el cannabis hace 20 años porque ha sido modificado. La marihuana de hoy produce lo que se llama psicosis cannabis. Hay un 30 por ciento de las personas que consume marihuana que hará psicosis cannabis. Antes en los grupos de narcóticos anónimos había un 80 por ciento de personas luchando en contra de la cocaína y un 20 contra la marihuana. Hoy la ecuación se invirtió. Es mentira que la marihuana no genera adicción y hay algo muy importante: si vos tenés una predisposición a tener ansiedad, depresión, trastorno de la personalidad, sumándole consumo de cannabis genera que esas patologías se potencien. Los últimos cinco años de la enfermedad de mi hijo ha sido solo consumo de cannabis. Chano ha consumido cocaína pero en los últimos tiempos fue solo cannabis. La marihuana de hoy es veneno.
-¿La problemática de las adicciones es la nueva pandemia? Si es así, ¿por qué no se habla de ello como se lo hizo con el coronavirus, por ejemplo?
-La palabra clave es la prevención. En los ámbitos educativos es fundamental brindar información y explicarles a los chicos que el consumo de marihuana, por ejemplo, rompe neuronas y genera problemas a posteriori. También es importante que afirmemos la idea de que el alcohol es también una droga, la primera de mayor consumo en el mundo. Sé que la palabra pandemia, para referirse a las adicciones, es fuerte pero la Organización Mundial de la Salud, dijo que después del Covid nos quedó la pandemia de salud mental y esto es verdad pero no porque no estuviera de antes sino porque se hizo más visible. Hay que trabajar mucho en eso. Lo más importante es tener conciencia de que la enfermedad mental es igual que la enfermedad física, podes padecer una patología mental como tener hipertensión, diabetes o cualquier otra cosa.
-¿Cuál es el mensaje que te gustaría darle a las familias que están empezando este camino largo después de haber detectado que su hijo consume?
-Es muy importante que los padres pongan límites porque el límite es amor. La ley en la casa la tiene que ejercer alguien. Y también hay que tener mucha presencia, sé que en los tiempos que corren es difícil porque los padres trabajan, la tecnología es más utilizada por los pibes y se ha cortado el diálogo pero es crucial que se retome el vínculo entre padres e hijos y que haya una buena convivencia.