Roberto Darío Lanzillotta nació en Pergamino y es un conocido músico de la ciudad, cuya trayectoria ha trascendido la geografía local. Son diversos los grupos vocales y coros que lo han tenido como director y él mismo ha participado de distintas experiencias artísticas que le han permitido construir su carrera. Tiene 60 años. Traza su Perfil Pergaminense en la intimidad de una charla compartida con LA OPINION, entre anécdotas y recuerdos. Cuenta que creció en el centro de la ciudad, en la casa de calle Moreno, entre Avenida y Pueyrredón. Sus padres fueron Roberto Lanzillotta y Ana Vives, él empleado de la Cooperativa Eléctrica y conocido locutor de LT 35 Radio Mon, y ella ama de casa. Tiene una hermana mayor, Patricia. "La casa en la que vivo tiene mi edad porque cuando nací, recién se terminó de construir", refiere. Comenta que fue a la Escuela N° 2 y a la Escuela N° 5 y que inició sus estudios secundarios en el Colegio Comercial, aunque abandonó debido a que una condición de salud lo obligó a someterse a diversas intervenciones quirúrgicas durante su infancia y adolescencia.
"En esa época no había muchos profesores de Música, así que fue una hermosa experiencia la que tuve como docente en los colegios", resalta.
"El camino de la música me fue llevando y durante toda mi vida me dediqué a dirigir coros, grupos vocales, a hacer arreglos, y me empecé a dedicar a ese trabajo, que es el que tengo en el presente", agrega.
Sabe que tomó inspiración en su familia para dedicarse a la música e intuye que de ahí vino su vocación: "Mis padres, mis tíos eran adoradores de la música, ninguno era músico profesional, pero sí amaban la música. Mi papá cantaba muy bien y mi mamá lo hacía bárbaro, pero no lo hacían profesionalmente. Cantaban en casa. Mis primos, y yo de algún modo, abrimos el camino de formarnos profesionalmente en el campo de la música".
"Mis primos son Fernando Crespi y 'Fito' Crespi, actores y compositores. Con ellos hicimos profesión de la actividad. Y mis hijos y mis sobrinos ya mamaron más de cerca el hecho de tener padres profesionales de la música y del teatro", abunda.
Cuando finalizó su carrera en Buenos Aires, siguió formándose. "Estudié armonía, composición. El aprendizaje es algo que no termina nunca y de hecho sigo estudiando para intentar ser un mejor músico cada día".
Un trabajador incansable
Su nombre es sinónimo de talento y de trabajo sostenido y la resultante de su empeño ha sido una trayectoria nutrida. Jamás dejó de trabajar como músico y hubo épocas gloriosas en las que hacía hasta 70 presentaciones por año. "La vida cultural de la ciudad siempre fue muy rica y logré integrarme siempre de la mano de músicos talentosos, muchos de los cuales son mis amigos", expresa.
Cuando habla de su presente profesional menciona que está avanzando en el armado de un grupo vocal que aún no tiene nombre y en el que está trabajando con Pablo Ivalo, Pablo Delorenzini y Néstor Suárez.
"A la par de ello trabajo con coros y orquestas en Pergamino y en localidades de la región a las que viajo todas las semanas. Hace muchos años que viajar forma parte de mi rutina laboral. Voy a Hughes y Colón y he dirigido en Urquiza, El Socorro, Arroyo Dulce, Capitán Sarmiento, y varios lugares más".
Señala que su profesión se ha sostenido en dos disciplinas fundamentales: la guitarra y los grupos vocales. "La armonía es lo que me fascina, hacer arreglos es una pasión, también cantar y dirigir grupos", resalta, agradecido.
Su universo íntimo
Cuando no está haciendo música le gusta mirar deporte, ama el fútbol, el básquetbol, el tenis y es un apasionado del cine. "Cuando era joven por ahí no iba a bailar como otros chicos, pero amaba ir al cine en las épocas en que Pergamino tenía tres salas maravillosas como fueron el Cine Monumental, el Cine Ideal y el Cine San Martín".
Desde hace 34 años está casado con Claudia Marcela Ponce, que se dedica al acompañamiento terapéutico, y a quien conoció a través de una pareja de amigos. Tienen tres hijos: Matías (33), Franco (29) y Martín (19).
"Los tres se dedican a la música. El mayor además es actor e integrante de la compañía Fuerza Bruta; Franco tiene varios grupos y el más chico toca el bajo. Todos han tocado conmigo y fue un placer enorme poder hacer música con ellos y viajar de la mano de la música. Tocar con tus hijos tiene un valor incomparable, los ensayos en casa, las charlas de la vida cotidiana, no tienen precio", resalta.
Grandes satisfacciones
Asegura que la música le ha dado grandes satisfacciones y le ha abierto muchas puertas. Cuando la pregunta lo interroga sobre la aspiración de haberse podido desplegar en la gran ciudad o en alguna geografía lejana a Pergamino, asegura que "ese fue un sueño en los años mozos".
"Después cuando uno tiene una familia, ya hay decisiones que cambian y uno ya no arriesga tanto en cuestiones que además son un tanto inciertas", destaca.
"Es muy difícil el mercado musical. La mayor posibilidad la tuvimos con el Grupo Collage, que integrábamos con Adrián Polo, Néstor Suárez- a quien reemplazó luego Mario Arrieta- y Pablo Delorenzini. Habíamos ganado en Cosquín y estuvimos a un paso de grabar con Sony a través de un representante, pero eligieron a otros músicos que vivían en Capital porque a la compañía les salía más barato. Digamos que aplicó la frase que señala que 'Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires'", relata.
"Han sido muchas las satisfacciones que me dio la música, el Grupo Collage; el haber podido viajar con una gira a Italia con el Ballet El Triunfo y un grupo de cantantes que yo dirigía y haber tocado en el teatro greco romano, allí donde hacen sus conciertos artistas como Pavarotti. Otro de los hechos que destaco fue la cantata épica sobre Malvinas 'Héroes' que tuve la posibilidad de hacer hace muchos años, que fue declarada de interés nacional por la Cámara de Diputados de la Nación y que fue compuesta en Pergamino y grabada con varios artistas destacados en un estudio de grabación que tenía en casa. El tributo a 'Les Luthiers' que hicimos con Los Chimangos fue otro hito importante y una grata experiencia que compartí con Juan Carlos Migliaro, Diego Morán, Nelson Carini, Eduardo Cruz y Alberto Bianco. Me ha dado enormes satisfacciones la música y me ha regalado una incontable cantidad de amigos".
"Creo que ese es el principal tesoro, poder ir a cualquier lado y encontrarme con gente querida", sostiene y menciona que de cada experiencia rescató cosas valiosas en lo afectivo. "En una de las ciudades a las que viajo con participantes varones de un coro armamos un cuarteto vocal y esos coreutas, como tantos otros a lo largo de los años, se transformaron en amigos".
"La amistad es un tesoro de la vida, no solo los de arriba del escenario, sino aquellos que están cuando nos bajamos", agrega, gratificado por ese capital de valor infinito.
La vida a través de la música
Aunque ya no da clases en colegios, siempre tiene alumnos de guitarra y de canto. También dirige varios coros, algunos de adultos mayores. "Me nutro mucho de ellos", afirma y rescata vivencias compartidas.
En el horizonte de los proyectos aparece la idea de grabar su propio disco. Afirma que sus hijos lo han estimulado para poner "manos a la obra" y aunque la autogestión que suponen este tipo de iniciativas plantea algunos obstáculos nada lo desalienta. Se entusiasma cuando cuenta que la intención es incluir a esos tantos músicos con los que transitó el camino y hacer de esa grabación una síntesis. "También estarán mis hijos. Quiero que sea algo especial porque sé que no voy a grabar 15 discos, ni 10, ni tres, sé que, si se llega a dar la posibilidad, será uno", añade este referente de la cultura local que en lo personal se define como "un buen tipo", de esos en los que "con aciertos, errores, virtudes y defectos se puede confiar". Lo dice con la humildad que tienen solo las personas de bien y cuando lo señala hace un recorrido por lo que ha sido hasta aquí la historia de una vida atravesada por la música.
Lleva la docencia en el alma, como el talento que se expresa en su guitarra y en cada actividad artística que emprende. Ama el escenario y a esta altura lo siente como el patio de su casa. Así lo expresa sobre el final cuando se define como "un trabajador de la música" que siempre ha buscado ser el mejor músico que ha podido ser.
"Creo que he sido un buen músico, no he sido un genio ni nada que se le parezca simplemente he sido un laburante al que le encanta el escenario", concluye, y en su apreciación se resumen los principales atributos que en primera persona ha honrado en su profesión y en la vida.