El Día Mundial del Cupcake es la excusa perfecta para rendirle homenaje a uno de los bocados más aclamados en todo el mundo. Pequeños pero irresistibles, los cupcakes nos invitan a jugar con sabores, coberturas y decoraciones para crear postres verdaderamente personalizados y únicos.
Ya sea para celebrar cumpleaños, reuniones informales o simplemente endulzar una tarde, estas preparaciones son siempre un acierto por su presentación simpática y su porción individual. Desde recetas clásicas de vainilla y chocolate hasta opciones más audaces con frutas, especias o rellenos, los cupcakes permiten experimentar tanto con la masa como con los toppings.
Además, su preparación sencilla y rápida garantiza un resultado delicioso, incluso para quienes recién se animan a la repostería. Estos pequeños pasteles se adaptan a todos los paladares, dietas y ocasiones, regalando creatividad y sabor en cada bocado.
La historia de los cupcakes
Este clásico de la pastelería surge en el siglo XIX. Antes de que surgieran los moldes especiales para cupcakes, solían hacerse en tazones, cazuelas de barro o ramequines, siendo este el significado de su nombre en inglés (cup y cake). También existe otro origen para su nombre, derivado de la forma de medir los ingredientes empleados para su elaboración.
La receta base de un cupcake es la misma que la de cualquier otra tarta: manteca, azúcar, huevos, levadura y harina. La mayoría de las recetas para tartas pueden servir, y debido a su reducido tamaño se realizan más rápido que una tarta común. Es muy habitual en cumpleaños y celebraciones, dado a que es llamativo, permite una infinidad de sabores distintos y suelen gustar a todos.
La decoración habitual de los cupcakes consta de un frosting, que suele ser un buttercream (crema de manteca). Se suele poner con una manga pastelera con una boquilla, aunque también se puede extender con una espátula. Cupcake decorado con ganache de chocolate y fondant
Su primera mención puede rastrearse hasta el año de 1796, cuando Amelia Simmons utilizó este término para una «tartaleta que se cocina en pequeñas tazas», en su libro American Cookery. La documentación más antigua en la que ya aparece el término cupcakes fue en el recetario de Eliza Leslie Seventy-five Recipes for Pastry, Cakes, and Sweetmeats (Setenta y cinco recetas de pasteles, tortas y dulces) publicado en 1828.2
En siglos anteriores, antes de que los moldes para muffins y cupcakes estuvieran ampliamente disponibles, estos se cocinaban a menudo en recipientes de barro individuales o en copas. Por eso, el uso del nombre ha persistido en idioma inglés. El nombre de Fairy cake (torta de hadas) es una descripción fantasiosa de su tamaño, ya que según los pasteleros sería apropiado para una fiesta de hadas.
En el siglo xxi, los cupcakes se pusieron de moda en Estados Unidos. En Nueva York, algunas tiendas de cupcakes como Magnolia Bakery han recibido publicidad por sus apariciones en programas populares de televisión de ese país como Sex and the City (Sexo en Nueva York).
¿Magdalena, muffin o cupcake?
Aunque tienen un aspecto parecido, los muffins, cupcakes y madalenas tienen sus respectivas particularidades. Si bien comparten ingredientes para su preparación, estas elaboraciones dulces ideales para disfrutar en el desayuno o la merienda tienen diferencias marcadas.
Los muffins son unos panecillos individuales un poco más grandes que los cupcakes y tiene unas textura más densa y más húmeda. A menudo, están hechos con harinas más integrales. Tienen una cobertura mínima y no son decorados con ningún tipo de crema o frosting.
Los cupcakes son pequeñas tortas en taza como indica su nombre que son individuales. Fueron creados en Estados Unidos y tiene una textura más esponjosa y ligera. Tienen una capa de un de un frosting o un glaseado que puede variar en su sabor. son a veces muy muy ricos en sabores, por ejemplo, tenemos una buttercream, por ejemplo de caramelo salado o podemos tener una ganache de chocolate. Los frosting de los cupcakes son un elemento muy diferencial. Además, se rellenan y pueden ser personalizarlos.
Las magdalenas o madalenas son muy similares a los muffins en tamaño, pero son todavía más ligeros y más esponjosos similares a un bizcochuelo. Tienen un sabor muchísimo más dulce y se aromatizan con esencia, vainilla o con ralladuras.
Fuentes: Infobae y TN.