El seguro agrícola crece en Argentina, pero el riesgo sigue al descubierto
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario muestra que en 20 años se duplicó la superficie con seguro agrícola en la Argentina, aunque el sistema aún enfrenta límites estructurales para acompañar la creciente incertidumbre climática.
16 de enero de 2026 - 09:48
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Cada vez más hectáreas con seguro agrícola en el país.
La gestión del riesgo volvió a ocupar un lugar central en la agenda del campo. Con una producción cada vez más expuesta a eventos climáticos extremos y márgenes ajustados, el seguro agrícola aparece como una herramienta clave para sostener la inversión y dar previsibilidad a la actividad. Sin embargo, su desarrollo aún muestra claroscuros.
Así lo refleja un informe elaborado por Giuliana Dellamaggiore, Emilce Terré y Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario, que analiza la evolución del mercado asegurador agropecuario entre 2003 y 2024. El dato central es contundente: en poco más de dos décadas, la superficie agrícola asegurada se duplicó y alcanzó en 2024 un récord histórico.
Ese crecimiento cuantitativo, no obstante, convive con desafíos estructurales que siguen condicionando el alcance real del seguro como herramienta de protección frente a un clima cada vez más imprevisible.
Más hectáreas, trayectorias irregulares
Según el relevamiento de la Bolsa rosarina, la superficie asegurada pasó de algo más de 11 millones de hectáreas en 2003 a alrededor de 23,6 millones en 2024. El recorrido estuvo lejos de ser lineal: tras un período inicial de estancamiento, el aseguramiento creció con fuerza hasta 2013, cayó de manera marcada a partir de 2014 y retomó una senda de recuperación desde 2018.
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Incluso la sequía histórica de 2023, que golpeó de lleno a la producción, no logró revertir la tendencia de fondo. La recuperación parcial observada en 2024 confirma que, aun en contextos adversos, el productor sigue buscando respaldo para proteger su capital.
Uno de los aspectos más relevantes del informe es el cambio en la composición de los cultivos asegurados. Hasta 2020, las oleaginosas concentraban la mayor parte de la superficie cubierta, pero desde entonces los cereales pasaron a ocupar el primer lugar.
Este giro responde, en buena medida, a la distinta exposición de los cultivos a determinados eventos climáticos. El trigo, históricamente muy vulnerable al granizo en etapas críticas, mostró siempre una alta proporción de superficie asegurada. El maíz, en tanto, registró un fuerte salto en los últimos años, alcanzando niveles récord de cobertura en 2024.
Costos, capital protegido y señales del clima
El trabajo también analiza la evolución de los costos y del capital asegurado. En los últimos cinco años, el costo promedio de cobertura por hectárea para cultivos anuales se mantuvo relativamente estable, en torno a los 32.000 pesos constantes, muy por debajo de las primas que enfrentan los cultivos perennes.
Al mismo tiempo, la relación entre primas y siniestros muestra comportamientos dispares. Mientras soja y maíz exhiben trayectorias más estables, el trigo presenta una volatilidad marcada, con picos que reflejan años de eventos climáticos severos. Son señales claras de un riesgo que no solo crece, sino que también se vuelve más errático.
En términos de capital asegurado, el mercado mostró una fuerte expansión desde 2018, con máximos históricos en 2021 y 2022. Aunque en 2023 se registró una caída significativa, la recuperación de 2024 confirma que el seguro sigue siendo un pilar relevante dentro del esquema de protección de la producción.
Un sistema concentrado y con límites
Pese a los avances, el informe remarca una característica persistente del mercado argentino: la fuerte concentración en la cobertura de granizo simple. A lo largo de todo el período analizado, este tipo de póliza fue claramente dominante, tanto en contratos como en superficie cubierta.
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Los seguros multirriesgo y los esquemas paramétricos siguen teniendo una presencia marginal, lo que expone una de las principales limitaciones del sistema. La dificultad para cubrir de manera eficiente riesgos complejos como sequías o excesos hídricos deja al descubierto un amplio margen de mejora.
Un desafío estratégico para el agro
El trabajo de la Bolsa de Comercio de Rosario subraya que, pese al crecimiento registrado, los seguros agropecuarios siguen representando una porción reducida del mercado asegurador total. Una paradoja si se tiene en cuenta el peso del agro en la economía y su alta exposición climática.
El desafío, advierte el informe, no pasa solo por sumar más hectáreas aseguradas, sino por diversificar las herramientas disponibles y fortalecer los mecanismos de transferencia de riesgo. En un escenario atravesado por el cambio climático, la gestión del riesgo deja de ser una decisión individual y se convierte en una condición clave para la sostenibilidad de toda la cadena agroindustrial.
El récord de superficie asegurada marca un avance indiscutible. Pero también deja en evidencia que el campo todavía necesita un sistema de seguros más profundo, moderno y acorde a los riesgos que enfrenta.