La crisis económica golpea con fuerza a la gastronomía argentina. En los últimos meses, cerraron 100 restaurantes en todo el país y el panorama es desolador en barrios como Palermo, San Telmo, Recoleta y Puerto Madero, donde la falta de turismo nacional e internacional profundiza el colapso del sector.
Menos consumo y propinas en picada
Un estudio de la consultora Kantar reveló que el 76% de los argentinos redujo la frecuencia con la que sale a comer afuera. En los niveles socioeconómicos más bajos (D1 y D2), el número se eleva al 85%.
Además, las propinas también se desploman. “Ya nadie deja el 10%. Ahora dan entre un 3% y un 5% del total de la cuenta, salvo en zonas como Puerto Madero, donde aún se mantiene un poco”, comentó el gerente de un restaurante emblemático de Recoleta.
Estrategias de supervivencia: menú ejecutivo y porciones para compartir
Ante la falta de clientes, muchos restaurantes apuestan por promociones y platos compartidos. El menú ejecutivo ya no es exclusivo del mediodía: también se ofrece por la noche, con precios más accesibles para atraer a comensales.
En Recoleta, por ejemplo, un restaurante ofrece plato principal con bebida a $12.000, mientras que en Puerto Madero se puede encontrar menú completo con vino premium por $65.000, cuando solo la botella cuesta cerca de $40.000.
Las pizzerías y bodegones, con precios populares y platos abundantes, logran mantenerse a flote. “Una tira de asado con papas por $20.000 o un plato de vermicellis a $10.000 son la clave para seguir teniendo largas filas”, señalaron desde un bodegón de Boedo.
Fuente: La Gaceta.