En el Cementerio de la Chacarita, uno de los espacios más emblemáticos de Buenos Aires, se esconde una obra con una arquitectura única en el mundo que es el Sexto Panteón. Fue construido en la década de 1950 Y representa no solo una solución funcional a un problema urbano, sino también un hito del modernismo y el brutalismo arquitectónico.
El origen del Sexto Panteón del Cementerio de la Chacarita
“No existe en ningún otro lugar del mundo una arquitectura funeraria similar”, aseguró la arquitecta e investigadora francesa Léa Namer, quien encabeza el proyecto Chacarita Moderna, una investigación multidisciplinaria que busca dar valor y visibilidad al Sexto Panteón como una referencia de la arquitectura moderna argentina.
Ubicado en el fondo de la necrópolis porteña, este panteón subterráneo se organiza bajo una parcela de 90.000 m² con galerías subterráneas que se despliegan en dos niveles y alcanzan los 12 metros de profundidad. Su escala, su organización espacial y su carácter subterráneo son, según Namer, algunos de los elementos que lo hacen “tan único”.
La figura de Ítala Fulvia Villa, arquitecta y urbanista argentina, es central en esta historia porque fue la verdadera responsable del diseño y la coordinación del proyecto del Sexto Panteón, aun cuando durante décadas se le atribuyó erróneamente a arquitectos como Clorindo Testa.
“Clorindo no trabajó mucho tiempo sobre el proyecto… la única publicación sobre el proyecto menciona que Clorindo estuvo realizando ‘el bajorrelieve del vestíbulo de acceso en Flores’. Nada más”, relata Namer, citando al exsocio de Testa, Juan Fontana, quien confirmó que la participación del importante arquitecto fue mínima en comparación con la de Villa.
La propuesta de Villa respondió a una necesidad por la saturación de sepulturas en una ciudad que había crecido de manera acelerada. En aquel contexto, el Sexto Panteón representaba “el progreso y la modernidad del país en su época”, con luz, jardines y ascensores incorporados en su concepción funcional. Sin embargo, señala Namer, hoy la falta de mantenimiento por parte de las autoridades públicas ha cambiado la realidad del lugar, y muchas familias optan por cementerios privados.
Los detalles del Sexto Panteón del Cementerio de Chacarita
Lejos de los estilos funerarios clásicos —con mausoleos ornamentados y bóvedas familiares—, el diseño plantea una necrópolis subterránea racional y monumental, inspirada en la eficiencia espacial y en un uso intensivo del hormigón, que dialoga con la estética brutalista de la posguerra.
Los accesos al Sexto Panteón, marcados por templetes de hormigón escultórico, introducen a los visitantes en un mundo subterráneo donde la luz natural que entra por patios y fosas interiores contrasta con la monumentalidad de los túneles y los pasillos que albergan miles de nichos funerarios.
Para quienes llegan al espacio por primera vez, el Sexto Panteón puede resultar un descubrimiento sorprendente. “Es realmente como una ciudad bajo tierra”, describe Bell, evocando la sensación que provoca encontrar, entre sectores decorosos y clásicos de Chacarita, un “mega laberinto” subterráneo que desafía las expectativas más tradicionales de lo que un cementerio puede ser.
Este laberinto de hormigón es también un símbolo de igualdad en la memoria colectiva: a diferencia de los mausoleos ostentosos, los nichos se disponen de manera uniforme y modular, sin diferencias de estatus o estéticas, en consonancia con una visión funeraria más democrática.
Fuente: Radio Mitre.