sábado 21 de febrero de 2026

Murió Brígida Malacrida de Arcuri, la intendenta que transformó San Vicente y fue amiga de Pergamino

Murió Brígida Malacrida de Arcuri, tres veces intendenta de San Vicente y amiga de Pergamino. Su legado es ejemplo de gestión, humildad y vocación de servicio.

13 de julio de 2025 - 12:33

Fue jefa comunal durante tres períodos consecutivos, una dirigente austera, cercana y respetada, que dejó una huella imborrable en la historia de San Vicente. Mantuvo una entrañable amistad con varios dirigentes de Pergamino. Hasta sus últimos días, Brígida se preocupó por el rumbo de San Vicente

Este sábado, en el silencio de una habitación del Instituto Fleni, falleció Brígida Malacrida de Arcuri, una figura histórica de la política bonaerense que supo convertir el amor por su tierra adoptiva en un legado de obras, honestidad y compromiso social. Tenía 76 años. A su lado estaba su esposo, Antonio Arcuri, con quien compartió décadas de vida y militancia.

La noticia golpeó especialmente a la comunidad de San Vicente, que la eligió tres veces como intendenta, entre 1995 y 2007. Pero también a quienes la conocieron más allá de su distrito. En Pergamino, donde tejió una fuerte relación con sectores políticos, su figura era sinónimo de respeto. Supo cultivar amistades sinceras con dirigentes de distintas extracciones, con quienes compartía una mirada sobria y humana de la política.

De Polpenazze a Guernica: la historia de una inmigrante agradecida

Nació en 1947 en Polpenazze, un pequeño pueblo de la provincia de Brescia, Italia. En 1950, su familia emigró a la Argentina escapando del horror de la posguerra. Su padre había llegado antes, contratado por una empresa que construía viviendas para el sindicato de los tranviarios en Guernica, entonces partido de San Vicente.

“Estoy agradecida con ese peronismo”, decía Brígida, al recordar la oportunidad que Argentina les ofreció: “una opción diferente a la guerra, con trabajo para todos”. Fue esa gratitud la que la guiaría siempre.

De maestra a intendenta: treinta años enseñando antes de gobernar

Antes de asumir cargos políticos, Brígida dedicó tres décadas a la docencia. Para ella, esa fue la mejor escuela para la política: “Estuve treinta años en el aula, lo que me permitió relacionarme con los problemas de las familias”.

Esa sensibilidad social sería luego el sello de su gestión como intendenta. Jamás dejó de verse a sí misma como una maestra al servicio del pueblo.

El llamado de la política: vocación, no ambición

Su ingreso a la política fue gradual, casi sin proponérselo. Ayudaba a gestionar becas, solucionaba problemas del barrio, atendía pedidos. Su esposo, Antonio Arcuri, entonces senador provincial, era una vía para canalizar esas demandas. Pero su empatía y eficacia pronto la convirtieron en referente.

En 1995, se presentó como candidata a intendenta de San Vicente. Obtuvo un abrumador 85% de los votos. Ganó dos veces más, hasta 2007. “Dios me puso en el lugar justo”, decía con humildad. Pero quienes la conocieron saben que detrás hubo trabajo, preparación y convicciones firmes.

La gestión que cambió San Vicente

Durante sus tres mandatos, Brígida transformó San Vicente con una gestión ordenada y llena de obras. Siempre mantuvo las cuentas municipales en positivo. Se ocupó de equipar el municipio, modernizar servicios y gestionar mejoras en barrios postergados.

Una de sus iniciativas más recordadas fue la llegada del tren eléctrico a San Vicente, una obra que impulsó con visión estratégica. Sabía que traería crecimiento, pero también desafíos urbanos. Lo asumió con seriedad y compromiso.

Cultura, patrimonio y memoria: custodiar la historia de Perón

Brígida también apostó por el valor histórico del distrito. Durante su gestión, se refaccionó y puso en valor la quinta 17 de Octubre, la residencia donde Juan Domingo Perón y Evita pasaban temporadas.

En 2006, como intendenta, acompañó el histórico traslado de los restos de Perón al mausoleo en San Vicente. Fue un momento emotivo, que vivió con sentido de responsabilidad institucional y compromiso con la memoria.

Una mujer que no olvidaba a nadie, ni a Pergamino

En sus años de gestión, Brígida forjó vínculos personales con muchos cuadros políticos de Pergamino, a quienes recibía con afecto y respeto. Cultivó amistad con dirigentes peronistas y no peronistas, y supo valorar los aportes de cada uno.

Para muchos pergaminenses que la conocieron, Brígida era una referente de otro tiempo: seria, austera, sin estridencias, y siempre con una palabra justa. Su legado, aunque nacido en San Vicente, también tocó corazones y enseñanzas en nuestra ciudad.

Retirarse a tiempo: el ejemplo de saber cuándo dar un paso al costado

En 2007, tras 12 años al frente del municipio, decidió no postularse nuevamente. “Todos tenemos etapas en la vida”, explicó. Su lugar lo ocupó Daniel Di Sabatino, marcando el fin de un ciclo excepcional de gestión.

Un sueño pendiente y una mirada crítica

Hasta sus últimos días, Brígida se preocupó por el rumbo de San Vicente. En 2018, lamentaba una “involución cultural y social” en su distrito, especialmente en localidades como Alejandro Korn y Domselaar.

Soñaba con ver surgir una nueva generación de dirigentes honestos, con ganas de seguir construyendo. Decía que quería “una San Vicente más grande, más vivible, donde la gente tenga oportunidades”.

Una despedida serena para una vida plena

Brígida murió en paz, sabiendo que su paso por este mundo fue útil. La niña que bajó de un barco para escapar de la guerra se convirtió en una “Maestra del Pueblo”. Su nombre quedará ligado para siempre a la transformación de San Vicente.

En tiempos donde la política muchas veces decepciona, su figura es un faro. Su ejemplo es sencillo, pero poderoso: escuchar, trabajar, rendir cuentas, cuidar lo público, y retirarse con dignidad.

San Vicente llora a una de sus mejores hijas. Pergamino también la despide con respeto. Brígida Malacrida de Arcuri descansa en paz.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Las Más Leídas

Te Puede Interesar