Llegó a la ciudad para jugar al fútbol en el Club Juventud y a partir de allí comenzó a armar su vida aquí. Actualmente trabaja en una empresa de turismo dedicada al transporte de pasajeros, vive solo y disfruta de sus pasiones: el folklore y la pesca.
J uan Domingo Gamboa es pergaminense por adopción. Tiene 65 y llegó en la década del 70 a Pergamino, desde Villa Constitución, para jugar al fútbol. Aquí vivía su hermana, así que se instaló con ella en el barrio Centenario y fue jugador de Juventud durante varios años y más tarde jugó en Sports, donde completó su carrera deportiva. El Club y Pergamino me recibieron muy bien. En 1973 había venido a probarme en Lucini y cuando jugué en Juventud me encontré con gente que había conocido de aquella época, refiere en el inicio de la charla que se desarrolla en su casa del barrio General San Martín, donde vive solo.
De su paso por el deporte recuerda a muchos amigos, entre ellos: Nito Polo, Cachi Acosta, Pesati, Marilao, El Chivo Díaz y Juan Basile, que eran los más allegados de su barra. Entrenábamos en el Parque Municipal, al mediodía o a la noche. Yo tenía 27 años, recuerda y refiere las anécdotas de una época gloriosa del deporte.
Sus vivencias tienen que ver con un Pergamino muy diferente al actual. Hoy me conoce mucha gente y como dice el cantante Roberto Carlos, podría decir que tengo un millón de amigos y eso es porque Pergamino siempre me recibió muy bien, indica.
Es un buen conversador y le gusta la palabra. Quizás por eso y porque ama la música es cantor de folklore. Yo canto por hobby, aprendí de ver a mi padre que era un excelente guitarrista y cantor y aunque él no quería que yo aprendiera, aprendí. Recuerdo que cuando chico lo veía tocar y cuando él se iba a trabajar yo le agarraba la guitarra.
Confiesa que sentía vergüenza de cantar en público. Sin embargo, un día se animó y su voz se escuchó en peñas y espacios dedicados al folklore. En ese entonces estaba la peña de Gallo, una noche fui a Empleados de Comercio y me invitaron a cantar. En esa época se publicaba la revista Show y salí en la portada, cuenta y señala uno de los cuadros de su cocina en el que está junto a reconocidos exponentes del folklore actuando en una peña salteña. En esa foto estoy con el Pala Aguilera, el primer integrante de Los Nocheros y con Clavito Riera que está en el grupo de Jorge Rojas; también con quien es la primera guitarra de Jorge Rojas. Llegué a ese escenario porque conocía al presentador de la peña que me invitó a cantar.
Refiere que la primera vez que se animó a cantar en público en esta zona fue en un Festival del Trigo que se realizó en la localidad de Pinzón. Disfruto de poder hacerlo siempre que puedo porque me gusta mucho el folklore, agrega y confiesa no tener una canción preferida. Hay muchas que me gustan, no las de protesta, porque como dijo alguna vez un cantor, hay demasiadas canciones lindas como para protestar. Son sabias esas palabras.
Su mirada sobre Pergamino
Observa que Pergamino está cambiado y cuando lo sostiene llegan a la charla los primeros recuerdos de su llegada a la ciudad: Aquí se hacía la fiesta del campo, desde la Avenida y San Nicolás era un mundo de gente para llegar hasta la Plaza Merced, iban desde la reina hasta los tractores y la maquinaria. Era verdaderamente hermoso. También el fútbol era distinto, no había tanta competencia. Asistir a los partidos era una verdadera fiesta, recuerdo que un día presencié una final en la cancha de Argentino y me parecía que estaba en la cancha de Boca Juniors por la cantidad de gente que había. Era un partido de Douglas y Lucini. Hoy todo es muy distinto, en el fútbol infantil, por ejemplo, los padres son demasiado competitivos y para los chicos eso deja de ser una experiencia sana.
Hay muchas cosas que podrían estar mejor en la ciudad, soy amigo del intendente Javier Martínez y antes de que asuma hablé con su secretaria para acercarle una idea para trabajar sobre los accesos a la ciudad que es una picardía que estén tan sucios, menciona y asegura que siempre lo moviliza la posibilidad de contribuir con un granito de arena para que todos podamos vivir en una ciudad mejor.
El turismo
Desde hace 35 años trabaja en el rubro turismo. Comenzó casi por casualidad y buscando una posibilidad de pasear y conocer el país. Primero trabajó con Daniel Ferrari y más tarde tuvo la posibilidad de ingresar en la empresa Abdo de la ciudad de Junín. Allí trabaja. Es una firma dedicada al transporte de pasajeros, alquilan la unidad a las empresas de turismo, trabajan con agencias de Rosario, La Pampa, Mar del Plata y Buenos Aires. Eso me ha permitido viajar por muchos lugares. Tengo amigos por todas partes y siempre recibo invitaciones para ir donde quiera.
Asegura que le gusta su trabajo y rescata que lo mejor que tiene su tarea que supone una enorme responsabilidad, es el contacto con la gente y siempre tener la mirada dispuesta a descubrir pequeñas cosas en los distintos lugares. Puedo ir cien veces a un lugar, pero siempre me encuentro descubriendo algo nuevo.
Las rutinas sencillas
En su trabajo y en su tiempo libre sabe disfrutar de rutinas sencillas. Trabajo desde chico y siempre me gusta madrugar. Puedo llegar a cualquier hora, pero a las siete de la mañana ya estoy haciendo algo, cuenta.
También disfruta del tiempo con su familia. Cuando llegó a Pergamino estaba divorciado de su primer matrimonio en Villa Constitución. Allí viven sus dos hijos mayores: Gladys (46) y Luis (45). En Pergamino, con una nueva pareja tuvo a Hernán (24) y Nahuel (18).
Con todos tengo muy buena relación, e incluso con mi exmujer de acá nos llevamos muy bien y compartimos cosas juntos, ella tiene otra pareja, pero pasamos todos juntos el 31 y disfrutamos de nuestros hijos y nietos.
Tiene nueve nietos y dos bisnietos y comparte con ellos el tiempo que puede. Mi trabajo es un poco ingrato en ese sentido porque paso bastante tiempo afuera, pero siempre trato de estar en contacto con ellos para verlos crecer.
Es un cultor de la amistad. Y respeta la buena relación con los vecinos. Soy amigo de toda la cuadra, en el mercadito del barrio nos juntamos para despedir el año y compartir un asado. Es muy importante para mí la relación con la gente y mis afectos.
En otro momento de la charla deja ver la tristeza que aún le genera la pérdida de lo que considera un verdadero amor con una mujer de la provincia de La Pampa. Estuve muy enamorado, no había distancia entre nosotros, pero lamentablemente algunas presiones de su familia impidieron que esa relación continuara, confiesa con el anhelo de poder recomponer esa situación en un tiempo cercano.
Se emociona cuando habla de esa historia y cuando la charla lo lleva por los vericuetos del afecto. Se lamenta por la pérdida reciente de una amiga querida, Graciela Deibe, cuyo retrato lo acompaña. Su foto está allí, bien cerca de mí. Nos encontrábamos siempre con ella y con su esposo, un día me dijo que me iba a regalar una foto para cuando ella no estuviera. Hace unos días estaba en Brasil cuando supe de su fallecimiento y cumplí la promesa que le había hecho de poner su retrato en un lugar privilegiado de mi casa, para tenerla siempre presente.
Lo conmueven los niños que pasan necesidad y se reconoce un hombre sensible. No soporto las injusticias, afirma.
El tiempo libre
Cuando no está trabajando disfruta de la intimidad de su casa y de los amigos de siempre. Le gusta ir a pescar y no conoce la envidia. Considera no tener asignaturas pendientes y de cada experiencia que la vida le puso delante, supo tomar el mayor aprendizaje.
Es católico, devoto de Ceferino, del Gauchito y la Difunta Correa y considera que la fe es lo que verdaderamente sostiene a las personas. Recuerda a sus padres sobre el final de la charla: Gregoria Merlo y Cristiano Gamboa. El falleció tempranamente a los 52 años y ella a los 97.
Cuando los menciona habla de cómo imagina su propia vejez: Ojalá que llegue con alegría y que el día que llegue el final pueda acostarme y no levantarme más, porque no me gustaría que mi familia viera un deterioro que los hiciera sufrir.
Quisiera llegar a la vejez alegre como soy, agrega sobre el final en una aseveración que lo define.