Javier Milei cumple con lo que prometió en lo fiscal, pero su desprecio por la política y los errores en el armado de la mano de su hermana Karina debilitan la confianza y generan dilaciones en inversiones clave.
Javier Milei podrá generar adhesión o rechazo, pero difícilmente se le pueda cuestionar que no está haciendo lo que prometió. Su plan económico, con eje en el superávit fiscal y la motosierra sobre el gasto público, se ejecuta sin grandes desvíos. En eso no hay doble discurso. Pero en economía no alcanza con la coherencia: la política y las expectativas cumplen un rol central.
En ninguna facultad de economía enseñan cómo construir legitimidad. Los grandes planes de ajuste o reforma solo son viables si logran sostenerse en el tiempo, y eso solo se logra con apoyo social, institucional y político. Ahí es donde el proyecto mileísta tropieza cada vez más seguido.
El talón de Aquiles: las expectativas
La inflación baja, pero la inversión sigue en pausa. El dólar no explota, pero el riesgo país no cede. ¿Por qué los mercados no premian el ajuste? Porque desconfían de la sostenibilidad política del rumbo.
La duda que flota no es si Milei va a seguir ajustando. La duda es si podrá gobernar lo suficiente como para sostenerlo.
El armado libertario: acuerdos, traiciones e infiltrados
En una reciente entrevista con Infobae, Carlos Kikuchi, ex armador de Karina Milei en la provincia de Buenos Aires, hizo una confesión reveladora:
“Por pedido de Karina, no tuve relación con Sergio Massa, pero no descarto que se hayan hecho acuerdos con el peronismo.”
Kikuchi fue claro: en varios distritos, La Libertad Avanza tuvo que sumar referentes del PJ porque, de otro modo, “ni ganaban”. El resultado de ese armado pragmático fue inmediato:
La Libertad Avanza perdió ocho legisladores bonaerenses que, electos por Milei, terminaron respondiendo a Axel Kicillof.
¿El motivo? La lista estaba llena de “infiltrados”: peronistas reciclados, sin lealtad ni convicción libertaria.
Karina, la dueña del armado
El propio Kikuchi lo explica sin rodeos:
“Milei detesta la política y no la entiende. Todas las decisiones las toma Karina.”
Hoy, a pocas semanas de las elecciones provinciales del 7 de septiembre, la situación es la misma que en 2023. Karina Milei comandó el cierre de listas en la provincia, con criterios personales y sin estructuras consolidadas. Y ya comenzaron las internas.
Hay acusaciones cruzadas entre sectores de LLA. El sector De Santiago Caputo denunció un kirchnerista confeso en la boleta seccional de la Segunda Sección Electoral, mientras otros advierten que decenas de candidatos no viven ni conocen las ciudades que dicen representar.
Embed - Infobae en Vivo on Instagram: "CARLOS KIKUCHI EN #INFOBAEENVIVO: “JAVIER MILEI DETESTA LA POLÍTICA” El senador y exarmador de La Libertad Avanza, explicó un, presunto, acuerdo entre Sergio Massa y el Presidente de la Nación. Mirá lo que dijo Carlos Kikuchi en #InfobaeEnVivo por nuestro canal de YouTube"
El rechazo de los intendentes
Esta lógica de armado a dedo, con figuras sin respaldo territorial, provocó el rechazo de los principales intendentes del interior.
El jefe comunal de Pergamino, San Nicolás, Junín, 9 de Julio, Tandil y varias otras localidades decidieron no acompañar los cierres de Karina Milei.
La razón es simple: falta de representatividad. El armado mileísta no respeta los liderazgos locales, y pretende imponer desde Capital Federal nombres que no responden a la realidad de cada distrito.
Septiembre, la elección que Milei subestima
Milei suele decir que la elección importante es la de octubre, donde se eligen diputados nacionales. Pero un mes antes, el 7 de septiembre, se votan diputados provinciales y concejales. Allí, el armado de Karina falló.
Política y economía: un binomio inseparable
El presidente parece creer que el éxito de su plan económico depende solo del Excel. Pero el riesgo país no baja solo con superávit. La confianza, la inversión y la estabilidad también dependen de la política. De la previsibilidad. De saber quién gobierna y con qué respaldo cuenta. Por ahora, ese capítulo del plan está fallando, y con él, la posibilidad de que el ajuste tenga los resultados prometidos.