En el universo de la cocina sustentable, donde cada parte de la planta encuentra su propósito, algunas hojas comienzan a salir de la sombra de los frutos que son más conocidos. Aromáticas, nobles y llenas de historia, las hojas de higuera son un buen ejemplo: pueden convertirse en un ingrediente sorprendente para quienes buscan nuevos matices de sabor y un vínculo más consciente con la naturaleza.
Según la chef sustentable Laura Di Cola, las hojas de higuera —valoradas desde la medicina ancestral y hoy redescubiertas por la cocina sin desperdicio— son todavía poco conocidas en la gastronomía, pero esconden un potencial enorme: “Aportan notas que recuerdan al higo, la nuez y la vainilla, con un perfume muy característico. Son versátiles, saludables y profundamente evocadoras”, explica.
Un aroma con historia
Las hojas de higuera no solo despiertan curiosidad por su sabor, también evocan la memoria mediterránea y la cocina campesina, donde nada se desperdiciaba.
En algunas regiones, se usaban para envolver alimentos y darles un toque distintivo al cocinarlos sobre brasas o al vapor. Hoy, esa práctica renace en clave moderna: chefs de distintas partes del mundo las emplean para aromatizar cremas, postres y hasta cócteles.
Propiedades que sorprenden
Además de su valor gastronómico, las hojas de higuera aportan beneficios para la salud. Contienen ácido clorogénico, que ayuda a reducir la absorción de glucosa en el intestino y evita los picos de azúcar en sangre tras las comidas.
También poseen furocumarinas y terpenos, compuestos que colaboran con el metabolismo de la glucosa y ayudan a reducir la inflamación en el páncreas, mejorando la producción y eficiencia de la insulina.
Cómo usarlas en la cocina
El uso más simple de las hojas de higuera es en forma de infusión. Basta con hervir tres hojas frescas o secas por litro de agua durante 10 a 15 minutos, dejar reposar la mezcla y beberla como té. Su aroma delicado y sabor ligeramente dulce la convierten en una alternativa interesante al clásico té de hierbas.
También pueden deshidratarse y molerse hasta obtener un polvo fino que se usa como condimento o aromatizante natural en masas, budines, yogures o helados. Algunas cocinas experimentales incluso la incorporan en mezclas de sal o azúcar saborizada.
Y para quienes buscan ir un paso más allá, las hojas más jóvenes y tiernas pueden reemplazar perfectamente a las hojas de parra para envolver rellenos de arroz, granos o verduras. Al cocinarlas, liberan un perfume sutil que transforma cualquier preparación sencilla en una experiencia sensorial.
Una hoja con futuro
En tiempos donde la gastronomía se orienta hacia lo sustentable y lo natural, las hojas de higuera representan una oportunidad para revalorizar lo que antes se descartaba. Son, como dice Laura Di Cola, “un puente entre la memoria rural y la innovación contemporánea”.
La clave está en animarse a probar. Porque en esa hoja suave y perfumada que muchos ignoraron durante años, se esconde un sabor nuevo y antiguo a la vez que nos recuerda que la cocina también puede ser un acto de descubrimiento.
Fuente: La Nación.