Elecciones con incertidumbre: ¿cambio o continuidad?: Honduras se prepara para un proceso electoral cargado de tensión. El 30 de noviembre está prevista la elección de presidente, diputados y alcaldes, pero el clima político y social ha instalado una duda inquietante:
¿habrá elecciones o se cancelarán? Según un estudio RADAR de la consultora TresPuntoZero, más del 60% de los hondureños cree que la suspensión de los comicios es una posibilidad real, lo que evidencia el nivel de fragilidad institucional y la desconfianza ciudadana.
El debate central se resume en dos palabras: cambio o continuidad. La presidenta Xiomara Castro atraviesa su último año de gestión con 31% de aprobación y un 63% de rechazo, un escenario adverso que golpea al oficialismo en las encuestas. En Honduras no existe reelección ni segunda vuelta, por lo que la contienda se define en una sola elección y con el candidato más votado, aunque no alcance la mayoría absoluta.
La candidata oficialista y el desgaste del gobierno
El Partido Libre apuesta por Rixi Moncada como candidata presidencial, pero su punto de partida es complicado: la desaprobación al gobierno se concentra en tres factores que dominan la agenda pública:
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Falta de empleo
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Inseguridad creciente
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Corrupción estructural
Estos problemas explican por qué Moncada figura tercera en intención de voto, según el estudio citado. Su desafío será lograr que parte del electorado que votó por Xiomara Castro vuelva a confiar en el oficialismo en un contexto económico y social crítico.
El regreso de Nasrala y la carta outsider
Otro actor clave es Salvador Nasrala, un viejo conocido en la política hondureña que ya compitió tres veces por la presidencia. Aunque intenta presentarse como un “outsider”, su paso como vicepresidente de Xiomara Castro lo expone a críticas. Nasrala incluso busca asociar su imagen a líderes disruptivos como Javier Milei, el presidente argentino, intentando capitalizar la ola antisistema. Sin embargo, los perfiles no resultan del todo compatibles para la opinión pública, y las estrategias que funcionan en un país pueden fracasar en otro.
Tito Asfura, el favorito que concentra expectativas
El candidato con mayores posibilidades es Tito Asfura, exalcalde de Tegucigalpa durante ocho años, quien lidera las encuestas con 33,7% de intención de voto. Con un pasado en la gestión municipal y buena imagen por su administración en la capital, Asfura aparece como la figura capaz de canalizar el descontento social contra el oficialismo. Más del 55% de los consultados admite que podría votarlo, lo que le otorga un amplio techo electoral frente al 28% que aún considera al oficialismo como opción.
¿Un escenario democrático en riesgo?
El dato más inquietante no está en las encuestas de candidatos, sino en la percepción social sobre la continuidad democrática. Más del 60% de la población cree que las elecciones podrían ser canceladas, una cifra que desnuda la fragilidad institucional de Honduras. Organismos internacionales ya alertaron sobre la importancia de garantizar la transparencia y el desarrollo del proceso electoral.
Si la incertidumbre se convierte en realidad, Honduras se enfrentaría a un escenario crítico que remite a otros procesos latinoamericanos donde las reglas democráticas fueron erosionadas. ¿Será Honduras la nueva Venezuela? ¿Se consolidará un cambio político o el oficialismo logrará sostenerse? Las respuestas llegarán —si nada cambia— el próximo 30 de noviembre, una fecha que marcará el futuro inmediato del país centroamericano.