miércoles 18 de marzo de 2026

El sentido de los feriados

28 de septiembre de 2025 - 07:15

Hay un tema que suele pasar desapercibido, pero que en el fondo refleja cómo hemos desvirtuado ciertas costumbres y valores: el sentido de los feriados. Los feriados no nacieron como un simple día libre, ni como una excusa para escaparse de la rutina. Su razón de ser fue, históricamente, darle a la comunidad la oportunidad de participar de actos cívicos, religiosos o culturales que marcan nuestra historia, que nos recuerdan quiénes somos, de dónde venimos y qué valores compartimos.

Sin embargo, la realidad hoy es otra. La mayoría de la gente ni siquiera sabe qué se conmemora en cada fecha. Y lo que es peor: ni se lo pregunta. El feriado se vive como un fin de semana extra, una pausa para descansar, para viajar o, en el mejor de los casos, para ordenar asuntos personales. Pero se pierde el espíritu original de encuentro comunitario y de memoria colectiva.

El ejemplo más cercano lo vivimos esta semana en Pergamino, con el día de la patrona. No hubo clases, no funcionaron las oficinas públicas, pero en el sector privado la actividad siguió casi normalmente. Eso generó un problema práctico en muchas familias: padres que tenían que trabajar, chicos que no tenían clases, y la organización diaria se volvió un rompecabezas. Y lo más llamativo: a pesar de ese gran parate institucional, fueron muy pocos los que realmente participaron de las actividades religiosas y culturales que justificaban el feriado.

Entonces, la pregunta es inevitable: ¿qué sentido tienen los feriados de este modo? Si su finalidad original era convocar a la comunidad, hoy está claro que esa finalidad ya no se cumple. Quizás sea momento de revisar el esquema. Tal vez no sea necesario dar asueto, sobre todo en el ámbito educativo. En lugar de suspender las clases, las escuelas podrían aprovechar para organizar jornadas alusivas, actividades que expliquen a los chicos qué se conmemora y por qué es importante. Eso tendría mucho más valor pedagógico y cultural que un día vacío de contenidos.

Lo mismo ocurre con otros ámbitos sociales. Si no hay una verdadera participación en los actos, el feriado se transforma en un ritual vacío, donde lo único que importa es la oportunidad de descansar. Y cuando eso pasa, el riesgo es que olvidemos el motivo de la conmemoración y, con ello, parte de nuestra memoria como sociedad.

No se trata de estar en contra del descanso o del tiempo libre. Todos necesitamos cortar la rutina y recargar energías. Pero si vaciamos de contenido los feriados, estamos perdiendo una herramienta que debería servirnos para reflexionar, para recordar y para encontrarnos como comunidad.

La reflexión, entonces, es clara: necesitamos recuperar el verdadero sentido de los feriados. Educar para que sepamos qué se conmemora. Generar actividades que realmente convoquen. Y, sobre todo, dejar de pensar en el feriado como un simple día libre, porque si solo se convierte en eso, tarde o temprano perderá toda su razón de ser.

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