Las reiteradas precipitaciones atenuaron los ataques de arañuelas y trips en soja, pero no así el avance de otras plagas tanto o más agresivas, que es necesario controlar a tiempo para evitar severas pérdidas de rendimiento.
Este año se vio marcado por nulas o bajas precipitaciones durante el mes de enero cuando, a su vez, hubo presiones muy altas de trips y arañuelas. Esto provocó que las tasas de crecimiento fueran bajas, razón por la cual cada hoja que llegaron a fijar las plantas van a ser muy importantes para lograr el llenado de granos.
Febrero, y en especial la segunda quincena, cambió totalmente el panorama ya que vino acompañado de lluvias durante muchos días consecutivos, que permitieron que se recompongan las plantas y mermen las plagas que venían afectando. De hecho, Federico Peralba, profesional del INTA Pergamino, observa que "en las últimas semanas las condiciones para el crecimiento poblacional de trips y arañuelas ya no son una preocupación".
Aun así, no todo es color de rosa, los lepidópteros y especialmente las chinches comenzaran a crecer en los lotes de esta zona núcleo. Para el monitoreo de estas dos especies, el entomólogo recomienda "el uso del paño vertical, al menos cada 10 ha, teniendo la salvedad de hacerlo por las mañanas o en días nublados, ya que las chinches buscan refugiarse en el suelo y la parte baja de las plantas en las horas de mayor temperatura".
INTA PERGAMINO
Para la toma de decisión en el caso de lepidópteros el especialista recomienda "mirar la defoliación, además de la presencia de larvas, ya que la tolerancia permitida debería rondar el 10 %, para que no veamos afectado el rendimiento potencial del cultivo". En cuanto a los valores capturados en trampa de luz, considera que "se puede observar el crecimiento de la oruga medidora Rachiplusia nu, dado que ya podemos visualizar los individuos a campo".
Para el caso de las chinches, puede recurrirse para la medición a la conocida tabla con los umbrales elaborada por Nicolas Iannone, también profesional del INTA Pergamino, que nos servirá de guía para la toma de decisión según la especie y el espaciamiento entre surcos. Como un resumen de esto último, Peralba utiliza el equivalente chinche, en base al daño que estas causan. Al respecto, apunta que una chinche verde equivale a dos chinches de los cuernos y 0,5 chinche de la alfalfa".
Otros puntos a considerar son los umbrales, los cuales van a ser menores en base a la etapa que nos encontremos. A modo de ejemplo, Peralba señala que "para una soja en estadío R 3-4, sembrada a 52 cm, toleraríamos 0,7 chinches, mientras que en R 5, 1,5 y ya en R 6, 3,5". Esto es así porque "durante el llenado en los primeros días el grano que ha sido picado, puede detener el crecimiento, en tanto que conforme avance su llenado, este no se verá alterado, pero si la viabilidad de esas semillas, ante lo cual si tenemos un lote que se guardará para semillas, es conveniente mantener el umbral utilizado en R5 hasta la madurez de esos granos".
Finalmente, de necesitar efectuar controles para frenar el ataque de estas plagas, la recomendación del especialista del INTA Pergamino es "consultar a un ingeniero de confianza, dado que en este momento cuando por la sucesión de precipitaciones las sojas tienen un buen crecimiento y las canopias están tupidas, es de vital importancia tener una buena calidad de aplicación, en especial cuando utilizamos productos que ejercen su control por contacto como son los piretroides".