La ola de calor ponía en jaque a los cultivos, especialmente en la soja, con un 70% de los cuadros entre fructificación y llenado. Los pronósticos daban para esta semana poco más de 15 a 20 mm y los modelos coincidían: no mostraban lluvias significativas hasta el 18 de febrero. Sin embargo, todo el sector esperaba que sucediera algo que estuviese por fuera de toda lógica. Y pasó:
Los acumulados del evento dejaron entre 60 y 120 mm en varias localidades del norte bonaerense, e incluso en otras superaron esa marca en tan solo 24 horas. También en el sur de Santa Fe y sur de Córdoba el clima fue benévolo y trajo un respiro importante al campo.
Tras las lluvias, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) planteó que disminuyeron los lotes de soja que estaban entre regulares y malas condiciones: pasaron del 50% al 30%. Los buenos y muy buenos subieron al 45 y 20%, respectivamente, y se mantienen los excelentes en un 5%.
En el corredor que une Firmat y Rojas se reportaban pérdidas de hojas en el tercio inferior y aborto de flores y chauchas, con rendimientos máximos de 25 a 30 qq/ha. Estas lluvias logran frenar el deterioro del cultivo y la caída del rinde.
En Junín y sus alrededores estiman rindes máximos de entre 35 y 40 qq/ha, pero "si sigue lloviendo". En las zonas donde no llegó el agua, como en el centro sur de Santa Fe, zona que venía algo mejor por haber recibido algunos milímetros más en las anteriores semanas, señalan que necesitan el auxilio inmediato de 40 mm. En Carlos Pellegrini y el Trébol dicen: "Necesitamos lluvias sí o sí para evitar que las caídas del potencial se disparen".
Soja de segunda
La soja de 2da venía siendo el cultivo más castigado por la falta de agua en la región núcleo. Del millón de hectáreas sembradas, el 61% está en condiciones regulares a malas, el 27% está en buen estado y el 12% entre muy bueno y excelente.

Afortunadamente, las lluvias de esta semana dejaron fuertes acumulados en el sur de la región, sobre todo en el norte bonaerense, la zona más afectada por la sequía. Antes de las precipitaciones, el panorama en el norte de Buenos Aires era crítico: en el NE, el 85% de los lotes estaban en condiciones de regulares a malas, mientras que en el NO, el 100% del cultivo estaba comprometido.
Sin embargo, tras las lluvias, los especialistas coinciden en que todavía hay margen para la recuperación, ya que el cultivo aún no entró en la etapa crítica. Aun así, el daño ya está hecho: "El porte de las plantas no supera la paja del trigo", advierten. Desde el sur santafesino y la zona de Colón estiman que el 50% de los lotes no superará los 15 qq/ha y que incluso hay lotes perdidos por completo.
Bendición para el maíz
Para el caso de maíz con destino grano, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la siembra del ciclo en curso está próxima a finalizar, con un 99,3 % de las 6,6 MHa proyectadas ya implantadas.
En la última semana, el avance fue de 0,6 p.p., quedando solo por incorporar los últimos lotes en la región del NEA. A pesar de que las lluvias mencionadas se concentraron en las zonas más afectadas por el estrés termo hídrico del verano, la condición de cultivo de los maíces tempranos no alcanza a recuperarse dado el grado avanzado de la fenología, aunque podrían reflejar algún beneficio durante el llenado de grano.

Sin embargo, para los planteos tardíos del sur cordobés y el oeste bonaerense, donde entre el 50 y el 60 % del área transita el inicio del período crítico, presentan un aumento de la superficie bajo condición hídrica adecuada/óptima de 21 p.p. que impactaría en una mejora de la condición de cultivo en esas zonas durante los próximos días.
Por otro lado, se han relevado los primeros lotes recolectados sobre el Centro-Este de Entre Ríos con buenos resultados. Bajo este escenario, se sostiene la proyección de producción en 49 MTn