miércoles 15 de abril de 2026

Enorme devoción a la Virgen del Rosario de San Nicolás

27 de septiembre de 2013 - 00:00

30 años de la aparición de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás, la celebración fue más multitudinaria que nunca: 500 mil fieles presenciaron los eventos del aniversario en la vecina ciudad. 

Un factor que se unió esta vez a la profunda fe que despierta esta advocación mariana es que se cumplieron tres décadas de la visión de la Santa Madre ante Gladys Motta, una vecina nicoleña que asegura que la Virgen se le apareció en reiteradas oportunidades, siendo la primera vez el 25 de septiembre de 1983. 

En esta oportunidad, medio millón de fieles se congregaron en el “campito” donde se erige el santuario que María encomendó construir en uno de sus mensajes y donde monseñor Héctor Cardelli, obispo de San Nicolás, ofició la misa central que dio por finalizados los festejos.

El acontecimiento mariano ocurrido a escasos 80 kilómetros es una de las sólo 12 apariciones de la Virgen aprobadas por el Vaticano en el Siglo XX y la única argentina. Esto hace que su devoción sea ampliamente difundida tanto por feligreses como desde los púlpitos, y que cada año se multipliquen los templos con esta advocación, los oratorios y centros de devoción. Toda esa gente que durante el año, en diferentes puntos del país, se hinca para rezarle, cada 25 de septiembre se congrega en la casa de la Madre para saludarla en su día, alcanzando cifras como las del pasado miércoles. 

A pedido de la propia Virgen en sus mensajes, esa misma gente que la venera, será la encargada de levantar el santuario, que recién hoy, a 30 años del hecho, se encuentra en sus etapas finales.  

Sólo con donaciones avanza la construcción de esta enorme obra, a donde tantos fieles hoy peregrinan. Y al frente de ella está un hijo dilecto de nuestra ciudad, el presbítero Carlos Pérez. Fue él quien escuchó a Gladys desde el primer momento, le creyó y acompañó todas las instancias religiosas, legales y hasta de albañilería que derivaron en lo que es en la actualidad el santuario de San Nicolás y todos los centros de devoción distribuidos en el país. En el camino, el padre Pérez también fundó una congregación que recibe a sacerdotes que desean unirse al carisma mariano de San Nicolás y acompañó la creación de una orden de religiosas, identificables por su atuendo que replica los colores de las ropas de la imagen de María del Rosario.

Con ya 30 años de práctica, la organización de este enorme evento fue impecable, incluyendo hasta una oficina para la búsqueda de niños y mayores perdidos, algo frecuente a raíz de la extraordinaria cantidad de personas que estaban en el predio.

Peregrinaciones, vigilia, canto del Feliz Cumpleaños, fuegos artificiales, noche de oración, lluvia de pétalos de rosas, María en procesión, pañuelos blancos y como telón de fondo filas infinitas de personas queriendo ingresar al santuario para tocar la imagen. Esta es la escena que se repite año a año, cada vez con más protagonistas. 

En general, las intenciones de quienes acuden a la Virgen de San Nicolás hermanan, de alguna manera, a sus seguidores, que fundamentalmente piden por la salud propia y de allegados, por la paz mundial y agradecen lo concedido.

Los feligreses que llegan de todas partes muestran su agradecimiento a través de ofrendas, que se fueron mencionando luego de la homilía de Cardelli, quien aseguró: “Hoy San Nicolás es un lugar de luz y de paz, donde Ella nos espera. Esta es una historia de amor y de gracia”, dijo, y destacó el incremento de la convocatoria. Y cuando se ponen en perspectivas las palabras del obispo, se puede apreciar lo que la fe es capaz de hacer: cuando en 1983 María le habló a Gladys, San Nicolás era una ciudad gris, sumida en la crisis que implicaba el cierre de la acerera Somisa. De la mano de la Virgen, como dice Cardelli, San Nicolás se ha convertido y es una localidad de luz, pujante.

Entre las ofrendas de este año, la que más emoción causó en los presentes y que incluso despertó aplausos generalizados, fue la de los familiares de las 21 víctimas fatales de la tragedia ocurrida en calle Salta y Oroño de Rosario, que se presentaron con una ofrenda floral, agradecieron a la Santa Madre por la fortaleza para afrontar esos momentos.

Además de los presentes de ciudades, provincias y países, están las ofrendas de particulares, muchas de las cuales constan de dinero para posibilitar la terminación del templo que consta de una planta baja y entrepisos especiales, para albergar entre ocho y nueve mil personas de pie. Para los actos exteriores se construyeron terrazas y explanadas.

Son obras nacidas de la fe y la devoción que necesitan de la mano ejecutora del Hombre; en este caso el designado fue y es un hijo de nuestra ciudad que confió desde el primer día que quien le hablaba a través de Gladys era la propia Madre de Jesús. Desde ese momento, dejó de escribir su historia y comenzó a transitar la que su Dios le tenía reservada.

 

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