viernes 12 de junio de 2026

Mazza, en el nivel que todos estaban esperando

18 de febrero de 2014 - 00:00

“Pablito” ya había tenido un buen partido en la derrota 2 a 0 frente a Instituto en Córdoba. Si bien el equipo jugó uno de sus peores compromisos en la temporada, el atacante fue la principal arma ofensiva del conjunto dirigido por Fernando Quiroz y generó dos de las tres posibilidades claras para convertir. En aquella ocasión, el arquero Julio Chiarini “le ganó la pulseada” y evitó que el resultado final fuese otro.

Luego llegó la reprogramación del clásico bonaerense frente a Sarmiento de Junín y Mazza pudo desenvolverse de la forma más esperada. El equipo de Pergamino se fue al descanso ganando 1 a 0, ya que en esa primera parte Diego Cisterna envió el centro al área y de “palomita” “Pablito” le cambió la trayectoria al balón para descolocar a Ischuk y generar la apertura del marcador. Sería empate 1 a 1 en el cierre.

Y el domingo, frente a Talleres en el “Miguel Morales”, otra vez tuvo que aparecer el pergaminense para hacer la diferencia en el resultado y darle respiro a su equipo. Si bien el partido parecía estar abierto para cualquiera de los dos, Mazza desequilibró el marcador parcial con una excelente pegada de tiro libre que dejó en ridículo a Santillo estableciendo el 1 a 0, que sería definitivo.

Por momentos da la sensación de que Douglas Haig fuese mazzadependiente. No es el sentido de esta publicación restarle mérito al trabajo colectivo ni al de su compañero de fórmula, Héctor Cuevas, pero “Pablito” se las ingenia permanentemente para ser el diferente. Cuando el delantero interviene en el juego es porque algo va a suceder y ya lo sufrieron Sarmiento y Talleres.

Pero al margen de la importancia del jugador en los últimos metros, Mazza es el primer recuperador del equipo. Cuando el rival sale desde el fondo con pelota dominada, el delantero ejerce presión corriéndolos a todos para quitarle claridad a la circulación del juego adversario y en varias oportunidades logra la posesión. Lo cierto es que Mazza está bien, ganó confianza y se asemeja mucho a aquél delantero que tuvo una gran segunda mitad de torneo bajo la gestión de Reinaldo Merlo y que luego fue sondeado por varios clubes. Con el pergaminense enchufado y el equipo respaldando, serán muchas más las alegrías para este Douglas Haig que quiere empezar a resucitar.

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