La misma señala: “La fluidez es una función propia del lenguaje que tiene su máximo desarrollo entre los 2 y 5 años. La tartamudez es una alteración de la fluidez normal del lenguaje.
“El niño que tartamudea en la escuela: muchos estudios a lo largo del tiempo han demostrado que el ‘traumatismo escolar’ es la causa más frecuente para la fijación del síntoma de tartamudez y para aumentar todas sus complejas manifestaciones.
“Los disfluentes adultos a menudo cuentan con dolor algunas de sus experiencias en la escuela tales como: las burlas de sus compañeros, la incomprensión de algún maestro que les ponía baja nota en lectura por tartamudear al leer, momentos de vergüenza o humillación al pasar al frente y no poder decir su lección porque su maestro no le daba el tiempo necesario para hacerlo.
“Por otra parte es normal que los docentes, frente a un niño disfluente, sientan ansiedad, incomodidad, irritación, angustia, deseos de sobreprotección o que lo apuren para hablar, le terminen la frase por él o le den indicaciones para hablar mejor. Es importante que analicen sus propios sentimientos.
“El niño de jardín y preescolar: El comienzo de la tartamudez ocurre en un 80% de los casos entre los 2 y los 5 años de edad y éste es gradual, aunque también puede ser repentino. En este período (entre los 2 y los 5 años), el niño atraviesa un proceso difícil ya que está desarrollando habilidades del lenguaje muy complejas. Los “saltitos” o repeticiones son normales (disfluencias típicas) si no se acompañan de esfuerzo o incomodidad al hablar (gestos-tensión).
“Es muy importante el papel de los docentes en el descubrimiento de este problema. Los niños pasan muchas horas en la escuela y a veces son los maestros los primeros en notar esta dificultad y en llamar la atención de los padres. El docente puede indicarles a los padres que realicen una consulta con un profesional especializado cuanto antes. Cuando un niño tiene disfluencias atípicas “lo peor que se puede hacer es esperar”, ya que cuanto antes se interviene desde el momento del comienzo del síntoma, mejor será el resultado del tratamiento.
“El niño en edad escolar: Los niños disfluentes en este grupo de edad no sólo repiten, prolongan sonidos marcadamente o se tensan al hablar, sino que además desarrollan toda una serie de actitudes para evitar los bloqueos. Las actitudes son las estrategias que utiliza la persona disfluente para evitar situaciones de lenguaje temidas. Por ejemplo: si el niño sabe que se va a trabar al leer, evita leer en voz alta; si va a comprar a un negocio, deja que otro pida por él; si sabe que determinada persona de su familia o la escuela le hace aumentar sus bloqueos, evita hablar con esa persona; etcétera.
“Estos niños necesitan ayuda. Es importante que el docente hable con el niño en privado y le explique que es su maestro y que su tartamudez no lo molesta, que quiere que hable para saber cómo se siente, piensa y qué cosas le interesan. Al hablarle de esta forma él sabrá que su maestro lo entiende y acepta su disfluencia.“El consejo de concurrir a un fonoaudiólogo especializado en Disfluencia, va a ser siempre la mejor ayuda, y luego comunicarse docentes y profesionales para trabajar por el bien de la persona que necesita la ayuda”.