viernes 13 de febrero de 2026

La sequía ya pasa factura: estiman pérdidas por casi US$ 3.500 millones en granos

Un relevamiento a campo en la región núcleo confirma que el escenario productivo cambió de forma drástica tras un enero seco. Entre soja y maíz, la merma por sequía superaría los 13 millones de toneladas y golpearía de lleno el ingreso de divisas.

31 de enero de 2026 - 09:37

Las proyecciones optimistas con las que arrancó la campaña gruesa quedaron rápidamente desactualizadas. La sequía que se instaló durante diciembre de 2025 y se profundizó en enero de 2026 comenzó a mostrar su impacto real sobre los cultivos, especialmente en la región núcleo y amplias zonas de la Pampa Húmeda.

Así lo advierte Néstor Roulet, productor y dirigente agropecuario, quien realizó una primera estimación de las pérdidas productivas y económicas que ya está generando el déficit hídrico. Según sus cálculos, el recorte en la cosecha de soja y maíz se traduciría en casi US$ 3.500 millones menos de ingreso de divisas para el país.

El contraste con el inicio de la campaña es marcado. Las lluvias de septiembre y octubre habían dejado perfiles cargados y permitieron una siembra en excelentes condiciones, incluso con demoras en algunos lotes por exceso de agua.

De la abundancia al estrés hídrico

“Hubo zonas donde el maíz temprano se sembró más tarde de lo habitual justamente por el exceso de humedad”, recordó Roulet. Ese contexto permitió que, a principios de diciembre de 2025, las estimaciones de producción fueran claramente optimistas para los principales cultivos.

Sin embargo, el escenario cambió de manera abrupta. Las precipitaciones escasas y muy desparejas de diciembre y enero derivaron en una sequía prolongada que afectó el desarrollo de los cultivos en etapas clave, reduciendo de manera significativa el potencial de rinde.

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“Hoy podemos afirmar que aquellas estimaciones no se cumplirán”, sostuvo el dirigente, al describir el impacto que ya se observa en los lotes.

Un relevamiento a campo que enciende alarmas

La estimación surge de un recorrido por distintas rutas estratégicas de la zona agrícola central. Roulet transitó las rutas nacionales 9, 8 y 7, además de la 33 al sur de Rufino y la 35 al sur de Río Cuarto, tomando como referencia el marcado déficit hídrico que se observa a simple vista.

A eso se sumaron los testimonios y comentarios de productores de diversas regiones, que coinciden en un deterioro generalizado del estado de los cultivos de soja y maíz. En el caso del trigo, aclaró, ya se cuenta con datos definitivos de cosecha.

Menos toneladas y menos dólares

Con ese panorama, Roulet proyecta una pérdida de alrededor de 8 millones de toneladas de maíz y 5,2 millones de toneladas de soja respecto de lo esperado al inicio de la campaña. En total, más de 13 millones de toneladas que no llegarían a cosecharse.

Al descontar el consumo interno de cada grano, el impacto se traslada directamente al frente externo. “Esta menor producción implica una caída en las exportaciones previstas a principios de diciembre”, explicó.

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El resultado final es contundente: cerca de US$ 3.500 millones que dejarían de ingresar al país como consecuencia directa de la sequía. Una cifra que refleja no solo el golpe para el sector productivo, sino también para la economía en su conjunto, en un año donde cada dólar cuenta.

Estimaciones de la BCR

Enero dejó una señal de alarma encendida en la zona núcleo. Lejos de ser un mes clave para recomponer perfiles, las lluvias quedaron muy por debajo de lo esperado y consolidaron un escenario de sequía que empieza a tener impacto directo sobre los rindes.

Según el último informe del GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario, el promedio mensual apenas alcanzó los 38 milímetros, menos de la mitad de lo normal para esta época del año. En un enero típico, la región recibe entre 100 y 120 mm. Esta vez, el agua no llegó y el déficit hídrico se profundizó, especialmente en la franja central y en el noreste bonaerense, donde la soja de primera atraviesa su período más crítico de definición de rendimiento.

El 60% del área se encuentra en fructificación (R3-R4), un 5% inicia el llenado de granos (R5) y el 35% restante aún está en floración. En este contexto, la falta de agua ya se traduce en pérdidas irreversibles de potencial de rinde.

El noreste de Buenos Aires y el sur de Santa Fe son las zonas más afectadas. En Pergamino, técnicos ya estiman mermas de hasta el 50% del rinde potencial. En Bigand, se observan plantas con hojas flácidas, rodeos marchitos y caída de flores; de no mediar lluvias en los próximos días, las pérdidas podrían ubicarse entre el 15 y el 20%.

En Marcos Juárez, aunque se registraron algunos milímetros, el daño ya es visible: plantas muertas en sectores bajos, crecimiento frenado y pérdida de nudos, lo que inevitablemente recortará el rinde. A este escenario se suma la presión de plagas asociadas a la sequía y al calor, como arañuelas y trips, que obligaron a iniciar controles en varios lotes.

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