La vieja máxima del campo argentino volvió a cumplirse con rigor estadístico en la última campaña fina: cuando la balanza se inclina hacia el tonelaje, la calidad del trigo suele pagar el precio. Los resultados del reciente relevamiento realizado por la Bolsa y Cámara de Cereales de Córdoba para el ciclo 2025/26 dejan poco margen para la interpretación, revelando que el éxito productivo de este año tuvo como contracara un marcado retroceso en los indicadores comerciales del cereal.
El fenómeno no es nuevo, pero su profundidad en esta campaña marca un precedente importante. La ecuación es casi matemática: a falta de una fertilización intensiva —muchas veces limitada por márgenes de rentabilidad ajustados—, el mayor volumen de grano diluye los componentes proteicos.
Así, lo que comenzó como una fiesta de rindes en los lotes terminó convirtiéndose en un dolor de cabeza frente a las pizarras de los laboratorios y las terminales portuarias.
Indicadores bajo la lupa
El estudio, basado en el análisis de muestras representativas de casi 97.000 toneladas, arrojó un peso hectolítrico promedio de 79,35 kg/hl, pero la señal de alerta se encendió en el contenido proteico, que promedió un magro 9,1%. El dato más contundente indica que el 83,8% de la mercadería analizada se ubicó por debajo del 11%, el umbral crítico a partir del cual el mercado aplica penalizaciones por baja calidad.
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Incluso más preocupante es que casi un 40% de la cosecha ni siquiera alcanzó el 9% de proteína, quedando expuesta a los mayores descuentos comerciales de la escala. En cuanto al gluten húmedo, el promedio se situó en un 20,4%. Si bien la mayoría de las muestras mantuvo la aptitud industrial necesaria para la ligazón en el proceso de panificación, un 7,9% no logró cumplir con este requisito esencial.
El impacto en la liquidación final
La tipificación comercial reflejó esta heterogeneidad negativa. Apenas un 37,8% de lo cosechado pudo encuadrarse en el Grado 1, mientras que el resto se repartió entre los grados 2 y 3. No obstante, el dato que terminó por opacar los números del productor fue el 22,4% de las muestras que quedaron directamente fuera de estándar.
Este último grupo se vio afectado principalmente por la incidencia del rubro "panza blanca", con valores que superaron el 40%, sumando descuentos adicionales a los ya mencionados por falta de proteína. En síntesis, el ciclo 2025/26 será recordado como una campaña de granos abundantes pero "livianos" en valor agregado, donde los altos rendimientos por hectárea se vieron limados por factores de liquidación que castigaron la falta de nutrición del cultivo.