El miércoles comenzó la gran final de MasterChef Argentina, donde finalmente el jueves Ian Lucas se consagró campeón tras enfrentarse a Sofía Gonet en un mano a mano cargado de tensión y emoción.
Además de alzarse con el emblemático trofeo, el ganador se llevó un premio de 50 millones de pesos, coronando así un recorrido que lo tuvo como uno de los participantes más destacados de la temporada.
Una final exigente y decisiva
En esta instancia clave, ambos finalistas debieron afrontar el desafío más completo del certamen: preparar una entrada, un plato principal y un postre en un tiempo límite de dos horas.
La consigna no solo exigía técnica, sino también creatividad y una narrativa que lograra emocionar al jurado. En ese marco, Ian apostó por un menú atravesado por su historia personal.
"Lo que yo quiero transmitir hoy con mis platos es mi historia de vida”, expresó mientras presentaba su propuesta y sus parientes presentes escuchaban emocionados y orgullosos.
Los tres platos que lo llevaron a la victoria
Como entrada, presentó una fainá casera con provolone, morrones asados y anchoas. Un plato cargado de simbolismo, inspirado en los sabores que compartía con su abuelo. La emoción fue tal que el jurado, especialmente Donato de Santis, no pudo ocultar su sensibilidad ante el relato.
Para el plato principal, sorprendió con una milanesa de tomahawk acompañada de fideos caseros negros con perejil. Una elección arriesgada que combinó técnica y originalidad, destacándose por el uso de un corte poco habitual en este tipo de preparaciones.
El cierre fue un clásico: arroz con leche al caramelo con banana bruleada, coulis de frutillas y arándanos frescos con almibar de limón. Con este postre, Ian buscó transmitir calidez, frescura, memoria y una conexión emocional con sus raíces, logrando un equilibrio entre sencillez y profundidad.
Una victoria atravesada por la emoción
Tras la devolución del jurado, la reflexión de los finalistas y la expectativa en el estudio, finalmente se anunció el resultado. Entre aplausos y lágrimas, Ian Lucas fue consagrado como el gran ganador de la temporada.
Su recorrido en el programa quedó marcado no solo por su evolución culinaria, sino también por su carácter genuino y su capacidad de contar una historia a través de cada plato.
Así, el influencer cerró su paso por MasterChef con una victoria que combinó técnica, identidad y emoción.
Fuente: Para Ti.